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El deshielo entre La Habana y Washington llega a la cultura

Galeristas y museos de EE UU acuden a una bienal de arte en Cuba

El presidente del comité organizador de la bienal de La Habana, Rubén del Valle (i), junto al director, Jorge Fernández (d), el sábado.
El presidente del comité organizador de la bienal de La Habana, Rubén del Valle (i), junto al director, Jorge Fernández (d), el sábado. EFE

La distensión entre Cuba y Estados Unidos es también cultural y ha universalizado el interés por la duodécima edición de la Bienal de La Habana, que nunca tuvo un gran impacto en EE UU, España y el resto de Europa, pero que arranca este jueves con una exposición del Museo del Bronx, de Nueva York, y la participación de 223 artistas individuales o colectivos de 43 países, en su mayoría de América Latina y el Caribe, África, Asia y Europa. El certamen de arte contemporáneo latinoamericano cuenta con la intervención de destacados coleccionistas norteamericanos, y la multimillonaria Ella Fontanals-Cisneros, una de las principales coleccionistas de arte contemporáneo del mundo, con museo-fundación en Miami y Madrid, propietaria de más de 2.000 obras, la mayoría sobre arte abstracto latinoamericano.

Un evento cultural clave

La cita. Con el título “Entre la idea y la experiencia”, la duodécima bienal de La Habana comienza este jueves y se prolongará hasta el 22 de junio.

Asistencia. Participarán 223 artistas procedentes de 43 países de Latinoamérica, África, Asia y Europa. Ya se han acreditado 1.276 estadounidenses para asistir a alguno de los eventos, según la organización.

La progresiva normalización diplomática entre dos países en pie de guerra desde 1959 permitió el acuerdo entre el Museo del Bronx y las autoridades cubanas y un intercambio artístico binacional sin precedentes en más de medio siglo de belicosa vecindad. La pinacoteca neoyorquina exhibirá un centenar de obras de 54 artistas de su colección, su exposición más importante fuera de su sede. El Museo de Arte Moderno (MoMA), fundado por filántropos estadounidenses en 1929, llegará desde Manhattan a Cuba, y Los Ángeles desplazará sus museos de arte contemporáneo y latinoamericano. La mayoría de las actividades serán al aire libre.

“La Habana va ser hasta el 20 de junio la capital cultural de América, y diría que también del mundo”, subraya Pablo Platas, consejero cultural de la embajada de España, que se ha volcado en la bienal y ha cedido los espacios comunes de la legación, desde las escaleras a los pasillos, para una rompedora exposición de diez artistas cubanas. La fachada de la sede diplomática será intervenida artísticamente por varios creadores. “A raíz del anuncio de Obama, el pasado 17 de diciembre, ha habido un estallido. Ahora todo aquel que pinta algo en el arte contemporáneo, en EE UU y otros países, estará aquí”, agrega.

La distensión con Washington multiplicó el interés internacional por la bienal. El pasado octubre, dos meses antes del anunció de la distensión, EL PAIS entrevistó a Ella Fontanals-Cisneros, 71 años, que se manifestaba contra el embargo a la isla. Cubana de nacimiento, y con pasaporte español, declaraba que el castigo “no ha producido ningún cambio en la isla en los últimos 50 o 60 años. No ha logrado nada desde el punto de vista político ni económico”. Sin el embargo, los creadores podrían viajar y ser conocidos fuera. “Ahora, a no ser que alguien se dedique a ir a Cuba a ver los artistas, es muy difícil que tengan una oportunidad. Si [las restricciones] desaparecieran, los estadounidenses podrían ir y ver lo que sucede en el arte cubano. Algunos ya van, pero con muchas dificultades”.