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Absueltos dos agentes por la muerte de dos jóvenes electrocutados en París

El fallecimiento de los adolescentes originó los graves disturbios de 2005 por toda Francia

Foto de noviembre de 2005 que muestra a bomberos extinguiendo un incendio en un coche incendiado al sur de París.
Foto de noviembre de 2005 que muestra a bomberos extinguiendo un incendio en un coche incendiado al sur de París. AP

La muerte de dos adolescentes electrocutados en 2005 en París a escasos metros de los policías que les perseguían quedará sin castigo. Un tribunal de Rennes ha absuelto este lunes a los dos únicos agentes juzgados por el caso ante las airadas protestas de familiares y amigos de las víctimas. La policía ha establecido un dispositivo especial en barrios de las principales ciudades de Francia ante posibles estallidos de protesta. El fallecimiento de los adolescentes originó una oleada de graves incidentes por toda Francia.

Los dos agentes habían sido juzgados por un presunto delito de “no asistencia a personas en peligro”. Los tres magistrados que han juzgado el caso han señalado en su veredicto que no se puede demostrar con certeza que los policías supieran que los jóvenes estaban realmente en peligro. Durante el juicio, el fiscal tampoco pidió la condena de los policías.

Los hechos ocurrieron a última hora de la tarde del 27 de octubre de hace diez años. Los adolescentes Zyed Benna y Bouna Traoré, acompañados de ocho amigos, se encontraban junto a unas obras en una calle de Clichy-sous-Bois, una de las barriadas más desfavorecidas del gran París. Un vecino había llamado a la policía porque pensó que alguien pretendía robar en la zona.

Familiares y amigos reciben el veredicto entre gritos de "vergüenza" , "escandaloso" o "impunidad policial"

Cuando un coche patrulla se aproximó al grupo de jóvenes, estos echaron a correr. No tenían antecedentes penales, pero huyeron, como explicaron luego varios de ellos, para no tener ningún incidente con la policía y para evitar posteriores reprimendas de sus padres. Los agentes solicitaron ayuda a otras patrullas para perseguir a los chavales.

Tres de ellos se dirigieron hacia un transformador de EDF situado en las proximidades. Un agente comentó por radio que creía haber visto a alguien dirigiéndose al recinto de la compañía de energía. Un compañero suyo, Sébastien Gaillernin, comentó también por radio: “Si entran, no doy nada por su pellejo”.

La frase quedó grabada en la comisaría de policía desde la que se coordinaba el operativo y fue la clave de los abogados de las familias de las víctimas para intentar demostrar esa falta de auxilio a unos chavales en peligro de muerte. Minutos después, una descarga de 20.000 voltios mató en el acto a los dos adolescentes y dejó gravemente herido a un tercero. La agente que coordinaba el despliegue por radio, Stéphanie Klein, no avisó a EDF para que cortara la corriente eléctrica.

Lo ocurrido derivó en airadas protestas, incendios, barricadas y choques con la policía en más de 200 barrios de Francia durante semanas. El Gobierno decretó incluso el Estado de Urgencia.

Ahora, los jueces han señalado que el policía que pronunció la acusadora frase “si entran…”, lo hizo, en efecto, en condicional, lo que demostraría que no estaba seguro de que lo hubieran hecho. En cuanto a la policía que coordinó el dispositivo, los magistrados sostienen que llevaba muy poco tiempo en el puesto y que desconocía la existencia del transformador en el lugar.

La lectura del veredicto fue seguida de gritos de “vergüenza”, “escandaloso” o “impunidad judicial”. Los abogados de las familias de las víctimas aseguran que no han sido tenidos en cuenta sus pruebas y argumentos. Ahora acudirán a los tribunales civiles, porque la vía penal ha quedado definitivamente cerrada.