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El escándalo de espionaje pone en apuros al Gobierno de Merkel

La colaboración entre los servicios secretos de Alemania y EE UU desata una tormenta política

Alemania
La canciller alemana, Angela Merkel, en un acto en Berlín el 29 de abril.

El escándalo va creciendo hasta convertirse en una seria amenaza para la canciller Angela Merkel. Todo comenzó hace una semana, con la publicación de que los servicios secretos alemanes habían colaborado con sus colegas estadounidenses para espiar a algunas empresas y políticos. Pero el goteo de revelaciones ha ido subiendo la temperatura política en Alemania hasta que el jueves estalló una bomba de gran potencial destructivo para las relaciones de Berlín con sus socios europeos.

Según el Süddeutsche Zeitung, los estadounidenses se valieron de las instalaciones del BND —los servicios secretos alemanes— para espiar a altos funcionarios de instituciones tan relevantes como la Presidencia de la República Francesa, el Ministerio de Asuntos Exteriores francés o la Comisión Europea. Consultados por EL PAÍS, los portavoces del Gobierno ni confirman ni desmienten la información con el argumento de que no pueden interferir en una investigación parlamentaria.

La información, publicada también por las cadenas de televisión NDR y WDR, ha sacudido la política berlinesa. Ya no se trata solo de que los espías alemanes dieran alguna información aislada a la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense, la famosa NSA. Las denuncias son ahora más graves. A la sospecha cada vez más fundada de que el ministro del Interior, Thomas de Maizière, mintió al Parlamento sobre el caso, se une la acusación de haber vulnerado la ley para pasar información sobre socios y teóricos amigos en un periodo indeterminado que podría ir de 2002 hasta 2013.

La líder alemana tiene ahora que decidir si cede a la presión y deja caer alguna cabeza. Podría ser la del presidente del BND, Gerhard Schindel. O incluso la del propio De Maizière, uno de sus hombres de confianza, que lo ha sido todo en los tres Gabinetes Merkel: primero jefe de la Cancillería, luego ministro de Defensa y en la última legislatura, titular de Interior.

Las claves

  • La revelación de que la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (NSA) espiaba el móvil de la canciller Angela Merkel —entre otros líderes mundiales— al menos desde 2002 tensa las relaciones entre Berlín y Washington. “Espiar a los amigos es inaceptable”, dice Merkel al presidente Barack Obama.
  • Dos años después, sale a la luz que los servicios secretos alemanes ayudaron a la NSA a espiar a empresas y políticos europeos. El portavoz de la canciller Merkel admite en un comunicado “déficits técnicos y administrativos” que debe subsanar. Una información del Süddeutsche Zeitung reveló este jueves que, entre los organismos espiados por EE UU con ayuda alemana está el Palacio del Elíseo, el Ministerio de Exteriores francés y la Comisión Europea.

“Espiar a los amigos es inaceptable”, dijo categórica Merkel al presidente Barack Obama, en octubre de 2013, en el punto álgido del escándalo por las escuchas estadounidenses, que no habían respetado ni el mismísimo móvil de la canciller. Pero estas palabras pueden volverse ahora en su contra. Porque, según el Süddeutsche Zeitung, el espionaje a empresas se habría hecho tan solo con carácter excepcional. “El objetivo primordial era el espionaje político a nuestros vecinos europeos y a las instituciones de la UE”, señala el periódico, que cita fuentes de la Cancillería y del BND.

El Gobierno rechaza las acusaciones de mentiroso que pesan sobre De Maizière, que ha pasado por la humillación de que el Bild, el periódico más vendido del país, le dibuje a toda página con una nariz de Pinocho. En una respuesta parlamentaria de hace dos semanas, el ministro dijo desconocer cualquier práctica de espionaje económico de la NSA. Sin embargo, diversas informaciones no desmentidas aseguran que el BND informó de estas actividades a la Cancillería en repetidas ocasiones desde 2008.

El Gobierno admitió la semana pasada que el BND padecía “déficit técnicos y organizativos” que era preciso “subsanar”. Y la propia Merkel se vio obligada a hablar del tema en su visita del lunes a Varsovia, cuando aseguró que haría todo lo necesario para aclarar lo ocurrido.

Mientras, las críticas de la oposición aumentan. Van desde los izquierdistas de Die Linke, que acusan al Ejecutivo de “traición a la patria” hasta los liberales, que exigen a Merkel que se disculpe ante los líderes europeos. Airbus, una de las empresas supuestamente espiadas, anunció el jueves que iría a los tribunales. También en el Gobierno de gran coalición se empieza a oír el malestar. Su número dos y líder de los socialdemócratas, Sigmar Gabriel, pidió hace unos días explicaciones por unos hechos que tildó de “escandalosos”. Y pueden salir a la luz más informaciones comprometidas. “Aún estamos investigando. Y la canciller ya está en el centro del debate”, asegura el diputado verde Konstantin von Notz.

Juncker: “Los agentes están aquí”

L. ABELLÁN, Bruselas

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, se mostró este jueves poco impresionado por la noticia del espionaje que supuestamente ha orquestado Alemania en la institución comunitaria. “Un día dije en el colegio de comisarios que la Comisión Europea debería tener su servicio secreto. Porque los agentes están aquí”, explicó Juncker a preguntas de los periodistas.

El mandatario europeo prefirió recurrir a la ironía para evitar el enfrentamiento con la primera potencia de la UE. “Soy un especialista en lo que concierne a los servicios secretos. Y sé que es difícil mantenerlos controlados. No es solo una experiencia de Luxemburgo”, deslizó con una media sonrisa. Juncker aludía al episodio que lo descabalgó del Gobierno luxemburgués hace casi dos años, tras 18 ininterrumpidos como primer ministro. Un oscuro episodio de espionaje en el que él mismo fue víctima se saldó con su dimisión. Los servicios de inteligencia fueron acusados de escuchas ilegales a políticos, malversación y aceptación de sobornos. Por este motivo, el Parlamento le retiró su confianza. Tras la convocatoria de elecciones, el político democristiano aun logró ganar, pero no con mayoría suficiente para gobernar.

La Comisión Europea está convencida de contar con las suficientes medidas de seguridad para evitar intromisiones en asuntos sensibles. Juncker no actuará específicamente para dilucidar este caso, pero sí espera “que lo solucionen las autoridades alemanas, incluido el Parlamento”. El mandatario europeo confía en que el episodio no malogre las ya de por sí difíciles negociaciones para alcanzar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, el presunto promotor del espionaje alemán.

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