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Erdogan llama al orden al nuevo presidente de los turcochipriotas

Mustafa Akinci, elegido este domingo, defiende la reunificación de la isla y la independencia con respecto a Ankara

Akinci celebra la victoria con su esposa.
Akinci celebra la victoria con su esposa. AP

La elección del progresista Mustafa Akinci como nuevo presidente turcochipriota ha resucitado la esperanza de que la nueva ronda de negociaciones de paz, que se iniciará en las próximas semanas, pueda llegar a resultados concretos y avanzar en la reunificación de la dividida isla de Chipre.

Akinci, líder de la pequeña formación Partido de la Democracia Comunal y un decidido defensor de la reunificación, fue la sorpresa de las elecciones presidenciales celebradas el pasado fin de semana en la República Turca del Norte de Chipre (RTNC, sólo reconocida internacionalmente por Ankara) al imponerse al presidente saliente, el conservador y nacionalista Dervis Eroglu, así como a la candidata de la mayoría parlamentaria socialdemócrata, Sibel Siber. La victoria del que fuera alcalde de Nicosia norte (el sector turco de la divida capital chipriota) es también una muestra del hartazgo de los turcochipriotas ante el statu quo, es decir, vivir subordinados a las decisiones del Gobierno de Turquía y a la falta de soluciones al conflicto de Chipre

La reacción entre los grecochipriotas ha sido prácticamente unánime y la prensa de la República de Chipre habla de “una oportunidad que no se debe desperdiciar”.

“Por fin, nuestras esperanzas de que este país pueda ser reunificado son altas”, felicitó el presidente greochipriota, Nikos Anastasiadis. Sin embargo, desde Turquía —que es quien paga la mayor parte de facturas de la RTNC— llegaron las admoniciones bien rápidamente y su presente, Recep Tayyip Erdogan, advirtió contra “una solución a cualquier precio a la cuestión de Chipre”. Sin embargo, Akinci ha dejado claro que su política será independiente a las exigencias de Ankara, capital con la pretende construir una relación entre iguales.

“¿Son conscientes sus orejas de lo que dice su boca?”, increpó Erdogan al nuevo líder turcochipriota en lo que se convirtió en un cruce de acusaciones durante la noche del lunes al martes. “Hemos pagado un alto precio por el norte de Chipre. Para Turquía, el norte de Chipre es nuestro bebé y continuaremos cuidándolo como una madre cuida a su hijo. Y un hijo debe comportarse como un hijo”, arremetió el presidente turco, utilizando el lenguaje de los nacionalistas turcos para referirse a la RTNC: yavruvatan (la patria bebé) frente a la anavatan (madre patria) que es Turquía.

“La comunidad turcochipriota debe mantenerse por sí misma para ser más poderosa dentro de la (eventual) estructura federal (de un Chipre unido) y la Unión Europea. Esa relación fraternal también será buena para Turquía”, sentenció Akinci en declaraciones a CNN-Türk.

El ciclo de negociaciones de los últimos años no ha dado ningún resultado tangible debido a la posición conservadora del anterior líder turcochipriota y a la gravísima crisis financiera que vivió la República de Chipre a partir de 2013, de la que se recupera lentamente. Finalmente, el pasado octubre, los grecochipriotas abandonaron la mesa de diálogo patrocinada por la ONU en protesta por las maniobras militares del Ejército de Turquía, organizadas como advertencia contra las exploraciones unilaterales de hidrocarburos en aguas chipriotas. Ankara no quiere que se extraiga el gas encontrado en las costas de Chipre antes de que ambas comunidades hayan cerrado un acuerdo, pero Akinci ha manifestado una posición más comprensiva respecto a este asunto, alegando que “las dos partes pueden salir ganando”.

En 1974, el Ejército turco invadió el tercio norte de la isla en respuesta a un golpe de Estado organizado por ultranacionalistas grecochipriotas que buscaban la unión de Chipre a Grecia. Desde entonces la isla permanece dividida y ninguno de los planes de paz presentados han dado resultado: el último fue rechazado en referéndum por los grecochipriotas en 2004. La ONU, mediadora entre las partes, mantiene desde 1964 un contingente que vigila la línea de separación, en la que es la misión de los cascos azules en activo más larga de la organización multilateral.