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La UE detectó fallos en la agencia de aviación alemana

El regulador europeo avisó de recortes que afectan al personal que realiza controles a pilotos

Airbus 320 de Germanwings.

La Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA, en sus siglas en inglés) ha detectado en los últimos años recortes de personal en la autoridad alemana de aviación y el pasado noviembre, tras una de sus revisiones anuales, avisó de nuevo a Berlín de la necesidad de solucionar el problema, ya que la reducción de plantilla puede afectar a los controles que se realizan, entre los que se incluyen evaluaciones médicas. El aviso de la EASA, según adelantó una investigación de The Wall Street Journal, se produjo así pocos meses antes de que Andreas Lubitz, el copiloto del Airbus 320 de Germanwings, estrellara en los Alpes franceses el aparato. En el siniestro ocurrido el pasado 24 de marzo murieron 149 personas, además del copiloto.

Las deficiencias encontradas en la gestión de la Luftfahrtbundesamt, la agencia de aviación alemana (LBA), pueden afectar a los procedimientos de control tanto de aviones como de las tripulaciones. Aunque la EASA prefiere no hacer comentarios, la Comisión Europea avisó de los problemas a Alemania y reclamó que se solucionen "sobre la base de las recomendaciones de la Agencia de Aviación", según el Ejecutivo de la UE. "Las respuestas de Alemania están siendo evaluadas actualmente", ha afirmado. Desde Berlín, fuentes del Ministerio de Transportes han asegurado que el personal de la LBA se ha incrementado de forma continua.

La Comisión, en un intento de calmar los ánimos, explica también que es “normal” que la Agencia Europea de Seguridad Aérea encuentre deficiencias en las autoridades nacionales de aviación. “Es parte de un sistema continuo de revisión equivalente al de una auditoría”, explica en un correo electrónico. La Comisión Europea no detalla cuándo se llevó a cabo esta revisión, aunque fuentes del diario estadounidense The Wall Street Journal aseguran que fue en noviembre de 2014.

La revisión a la agencia alemana de aviación se ha hecho pública apenas dos días antes de que la comisaria de Transporte, Violeta Bulc, viaje a la sede de la EASA, en Colonia (Alemania). “La visita [de Bulc] no tiene absolutamente nada que ver con el accidente de Germanwings ni su investigación”, sostiene uno de los portavoces de la Agencia europea por teléfono. Sin embargo, prefiere no comentar el motivo de su visita. Estaba prevista "desde hacía meses", justifica.

Por otro lado, la Oficina de Investigaciones y Análisis para la Seguridad de la Aviación Civil (BEA), agencia responsable de la investigación de accidentes aéreos de Francia, afirma que en el marco de sus pesquisas revisará posibles "debilidades sistémicas" que podrían haber influido en el accidente, incluida la elaboración de perfiles psicológicos de los pilotos, informa Reuters.

Tanto Lufthansa como su filial de bajo coste Germanwings, han admitido que Andreas Lubitz informó en 2009 de que había sufrido un episodio de depresión grave. El copiloto retomó tras un paréntesis de seis meses su formación y las compañías han defendido que superó todas las pruebas para lograr su licencia de piloto y que desconocían que actualmente tuviera problemas de salud. A la LBA tampoco le constaba que Lubitz, que tenía un parte de baja para el día del siniestro que fue hallado hecho pedazos, estuviera en tratamiento psicológico.

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