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Alemania recibe con escepticismo a un Tsipras al que se le agota el tiempo

Grecia sería incapaz de pagar sus deudas si no obtiene ayuda europea antes del fin de abril

Tsipras y Merkel
Tsipras y Merkel, en la cumbre europea celebrada en Bruselas el 9 de marzo. EFE

El primer viaje de Alexis Tsipras a Berlín como primer ministro griego estará marcado por el clima de desconfianza entre los dos países y por los plazos implacables que apremian a Atenas. La canciller Angela Merkel ha dejado claro que del encuentro de hoy lunes no saldrá un acuerdo sobre cómo salir de la crisis en la que está inmersa Grecia y que puede condenarla a la suspensión de pagos si no logra la ayuda europea. 

La reunión no será fácil. "Hablaremos y quizás discutamos", avisó la canciller la semana pasada. Merkel insistirá en su política de que Europa solo puede conceder ayudas si Grecia presenta una serie de reformas que aseguren unas finanzas públicas saneadas. La presión en Berlín también crece. Tanto los democristianos de Merkel como los socialdemócratas con los que gobierna en coalición han dado muestras estos días de que la paciencia alemana se agota.

"Solo podremos conceder más ayudas si Grecia muestra que está decidida a solucionar sus propios problemas. Tiene que reformar su administración pública, construir un sistema fiscal efectivo y aplicar rápidas medidas anticorrupción", señala el líder parlamentario del Partido Socialdemócrata, Thomas Oppermann. "La reunión de hoy ni puede ni debe sustituir al Eurogrupo en la búsqueda de una solución", ha añadido el lunes el portavoz de Merkel.

En un intento de rebajar la tensión, el ministro de Exteriores griego, Nikos Kotzias, propone en una entrevista con el diario Süddeutsche Zeitung un acuerdo político entre los dos Gobiernos para desbloquear el muy polémico asunto de las reparaciones por los crímenes nazis cometidos en Grecia durante la II Guerra Mundial. Pero el Gobierno alemán no recoge el guante. "Nuestra posición no ha variado. El asunto está zanjado tanto desde el punto de vista jurídico como político", ha señalado el lunes un portavoz de Ministerio de Asuntos Exteriores alemán.

La presión del calendario también aumenta para Tsipras. No solo porque su Gobierno se haya comprometido a presentar esta semana un plan de reformas detallado que satisfaga a los acreedores europeos, sino también por los problemas de liquidez que arrastra. Tsipras tratará hoy de convencer a Merkel de su voluntad reformadora y de la necesidad de liberar fondos del rescate. Ya hace una semana envió una carta a la canciller en la que le advertía de que para el Estado griego será "imposible" afrontar sus pagos si no recibe ayuda europea antes de finales de abril.

"Teniendo en cuenta que Grecia no tiene acceso a los mercados y los plazos de devolución de créditos que tenemos en primavera y verano, queda claro que las restricciones impuestas por el Banco Central Europeo combinadas con los retrasos en el pago de las ayudas europeas haría imposible para cualquier Gobierno cumplir sus compromisos de pago de la deuda", señala la carta enviada el pasado día 15 a la que ha tenido acceso el Financial Times. El Frankfurter Allgemeine Zeitung era aún más preciso en sus cálculos sobre el tiempo que le queda a Atenas. Según la información obtenida por fuentes comunitarias, el Gobierno de Tsipras solo tendría fondos para atender pagos hasta el próximo 9 de abril.

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