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“El acuerdo está lejos. En ambos bandos hay quien quiere luchar”

Representantes de las dos facciones negocian en Sjirat (Marruecos) un pacto que siente las bases de un Gobierno de unidad nacional

Bernardino León
Bernardino León. AP

Bernardino León (Málaga, 1964) abandona unos minutos la sala en la que se discute el futuro de Libia. Desde el jueves por la noche, representantes de las dos facciones negocian en la ciudad marroquí de Sjirat un acuerdo para sentar las bases de un Gobierno de unidad nacional que permita poner fin al caos que impera en Libia, con dos bandos armados enfrentados por el control del país, mientras los yihadistas del Estado Islámico (EI) ganan terreno. “El acuerdo va a ser difícil”, admite León.

Pregunta. ¿En qué punto se encuentran las negociaciones?

Respuesta. Pretendemos que esta ronda sea decisiva, pero estamos en el inicio de esta fase. Queremos discutir hoy [por este viernes] dos documentos, uno sobre medidas de seguridad y otro sobre los criterios para la formación del Gobierno de unidad nacional y sobre sus prioridades. El domingo queremos negociar otro documento sobre medidas de confianza. Si lo conseguimos, la semana que viene podríamos empezar a hablar de quiénes compondrán ese Gobierno de unidad nacional.

P. ¿Es posible el acuerdo?

R. Al mismo tiempo que negociamos aquí [en Sjirat] hay sucesos en Libia que nos preocupan, combates y ataques aéreos en el oeste del país. Creemos que esa actividad está relacionada con las negociaciones, cuyo éxito depende tanto de lo que se consiga acordar entre las partes como de la situación en el país. El acuerdo va a ser difícil, estamos lejos.

P. ¿Quién está detrás de esos ataques?

R. Parece que el Ejército de Tobruk [sede del Gobierno reconocido internacionalmente]. Pero en los dos bandos hay duros y moderados. Los moderados son partidarios de alcanzar un acuerdo, mientras que los duros prefieren una solución militar, es decir, quieren imponerse a la otra parte por la fuerza. La comunidad internacional no puede aceptar esta solución para Libia.

P. ¿Qué puede hacer la comunidad internacional para apoyar a Libia?

R. Si se lograse el acuerdo, tendría que volver al país. Lo que no hizo bien la comunidad internacional tras la intervención militar de 2011 fue no hacer un seguimiento, no permanecer allí. No se trataba de reconstruir el Estado, sino de construirlo.

P. ¿De qué manera influye la penetración del Estado Islámico en Libia en la marcha de las negociaciones?

R. El Estado Islámico está distorsionando la situación en Libia, desde el punto de vista militar, político y de la seguridad. Puede ser un elemento negativo. Pero al mismo tiempo, puede funcionar como un factor unificador. Tanto las fuerzas leales a Tobruk como las milicias de Misrata están ahora combatiendo a Daesh [acrónimo en árabe del EI].

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