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Ferguson fuerza a Obama a una reforma policial

Un panel de expertos recomienda una policía menos violenta y más diversa y supervisada

Obama, junto al responsable de la comisión.
Obama, junto al responsable de la comisión. Getty Images

Solo el tiempo determinará el impacto de Ferguson en el trato policial y judicial a la comunidad negra en Estados Unidos, pero las reclamaciones surgidas de esa localidad de Misuri -donde en agosto murió un joven negro desarmado por disparos de un policía blanco- obtuvieron este lunes un significativo espaldarazo. La comisión de expertos creada en diciembre por el presidente Barack Obama difundió un informe preliminar que reclama cambios profundos para mejorar la confianza entre la población afroamericana y la policía, y reducir las muertes por disparos de agentes.

El documento de la comisión, integrada por altos cargos policiales y expertos legales, incluye 59 recomendaciones generales para todo EE UU, cuya aplicación depende del Gobierno federal y su capacidad de influir en los cuerpos policiales de los estados. Otros informes tras anteriores crisis raciales propiciaron pocos cambios tangibles. Pero este es un aviso de que mucho tiene que cambiar: los expertos abogan por una policía más cercana a la comunidad, que esté más supervisada, y sea más preventiva y menos violenta.

El panel presentó este lunes sus conclusiones a Obama en un acto en la Casa Blanca. Tras la muerte de Michael Brown en Ferguson, el presidente dijo que las protestas evidenciaban la “desconfianza entre demasiados departamentos de policía y comunidades de color”. Y tras la exoneración en noviembre del agente que mató al joven, pidió respeto a la decisión pero admitió la desconfianza de muchos negros en la justicia. Se expresó en términos similares tras la no imputación en diciembre de un agente blanco que asfixió mortalmente a un negro desarmado en Nueva York.

Los expertos piden que la policía divulgue sus errores del pasado y todas sus estadísticas, y fomente el debate con la comunidad y las escuelas

“El año pasado, los eventos en Ferguson y Nueva York expusieron una frustración profunda en muchas comunidades de color alrededor de la necesidad de un orden público equitativo y justo”, dijo este lunes Obama ante los autores del informe. “Tenemos una gran oportunidad, saliendo de algunos grandes conflictos y tragedias, de realmente transformar cómo pensamos en las relaciones entre comunidad y orden público para que todo el mundo se sienta más seguro y nuestros agentes, en lugar de sentirse asediados, se sienten completamente apoyados”.

El documento esgrime que la policía no puede ser respetada si es percibida como una “fuerza ocupante” exterior, algo que sucede en parte en el barrio de Ferguson donde falleció Brown, donde muchos de los residentes negros están alineados con la policía. En ese suburbio de San Luis, un 67% de la población es negra, pero el 94,3% de la fuerza policial es blanca. Los expertos piden al Gobierno federal que incentive económicamente reflejar mejor en los cuerpos locales “la demografía de la comunidad”.

Para aumentar la confianza, también es esencial una mayor transparencia: que la policía divulgue sus errores del pasado y todas sus estadísticas, se fomente el debate público de sus estrategias, tenga interlocutores en la comunidad y en las escuelas, y en casos de crisis se dirija con rapidez a la ciudadanía. La falta de transparencia alimentó las protestas de Ferguson.

En paralelo, los expertos apuestan porque sean obligatorias las investigaciones externas en las muertes por disparos policiales. El Departamento de Justicia investiga las prácticas de la policía de Ferguson, algo que ha hecho con una veintena de otros departamentos en los últimos seis años, en ocasiones por petición propia. Pero los expertos también trasladan la obligación de la investigación externa al ámbito judicial en casos de muertes por disparos policiales. Eso significa en la práctica que el caso lo lleve un fiscal especial, lo que no ocurrió en Ferguson ni Nueva York.

La aplicación de las recomendaciones depende del Gobierno federal y su capacidad de influir en los cuerpos policiales de los estados

Otro detalle relevante es la apuesta por la contención del uso de la fuerza. “En la mente de cada agente debe haber una filosofía clara de ‘santidad de la vida’”, señala el informe. Pide a la Administración Obama que apoye el desarrollo y la evaluación de nuevas tecnologías “menos que letales”, lo que podría ayudar a reducir muertes. En la misma línea, aboga por impulsar el uso de cámaras de vídeo en los uniformes de los policías, algo que también apoya la Casa Blanca, pero pide analizar con detalle las garantías de privacidad de su uso.

El informe evita hacer recomendaciones para un lugar concreto, pero dos inciden directamente en Ferguson. Por un lado, apuesta porque el Gobierno federal pueda sancionar a las policías que hacen un uso inapropiado de equipación militar y tácticas de confrontación ante concentraciones públicas. Ante la inquietante estética militar de los policías antidisturbios en Ferguson, el Gobierno anunció una revisión de la transferencia de material del Pentágono a departamentos policiales.

Y del otro, el documento pide terminar con las peticiones a los agentes, con fines recaudatorios, para que emitan un determinado número de multas o citaciones delictivas, lo que suele perjudicar a la comunidad negra. En 2013 en Ferguson, el número de órdenes de arresto (33.000) superó al de habitantes (21.000), la mayoría por infracciones de conducción.

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