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La Comisión de Juncker cumple 100 días marcados por la tensión política

Escándalos económicos, tensión política y yihadismo, los desafíos del Gobierno de la UE

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. REUTERS

La Comisión Europea, el brazo Ejecutivo de la Unión Europea (UE), ha cumplido sus cien primeros días. El Gobierno del luxemburgués Jean-Claude Juncker (PPE) —elegido por el Parlamento Europeo por 422 votos a favor el pasado julio— ha estado marcado por escándalos económicos y tensiones geopolíticas, pero también ha destacado por un ambicioso plan de inversión como arma para salir de la crisis. El euro, la troika y Grecia aún generan incertidumbre en su Ejecutivo y aún quedan retos por delante hasta el fin de su mandato en 2019. “Con apenas cuatro meses a uno no se le puede valorar. Yo quiero que se me valore dentro de cinco años, cuando puedan verse los resultados”, declaró la semana pasada el luxemburgués. A continuación, los hitos de los 100 primeros días del Gobierno de la UE y los retos a los que se enfrenta.

La comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager.
La comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager.

Competencia

Recién estrenado su mandado, el que fue primer ministro de Luxemburgo y hoy presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, se vio involucrado en el escándalo LuxLeaks. Una investigación periodística le acusó de haber facilitado toda una ingeniería fiscal mientras gobernaba el Gran Ducado (entre 2002 y 2010) en beneficio de grandes multinacionales, como Fiat y Amazon. Juncker se vio obligado a comparecer en el Parlamento Europeo —elegido por los ciudadanos el pasado 25 de mayo— el 11 de noviembre, donde sí admitió ingeniería fiscal en beneficio de corporaciones internacionales aunque negó que fueran prácticas ilegales. La semana pasada, la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, anunció una investigación a Bélgica por prácticas parecidas dejando así un total de cuatro países bajo la lupa de la Comisión; Luxemburgo, Países Bajos, Irlanda y Bélgica.

Economía

El presidente de la Comisión anunció el 26 de noviembre un ambicioso programa para salir de la crisis: el plan Juncker. Consiste en un programa de inversión de 315.000 millones de euros en tres años, de los que 21.000 serán "nuevos" para los Estados miembros.

El primer ministro griego, Alexis Tsipras (Syriza).
El primer ministro griego, Alexis Tsipras (Syriza). EFE

La situación de Grecia ha marcado muchos de los movimientos de la Comisión durante estos 100 primeros días. La victoria de Syriza (izquierda), que rechaza de pleno las políticas de austeridad hasta ahora implantadas en Grecia, obligó a una renegociación de la deuda que Atenas tiene con sus acreedores, que hoy equivale al 175% del PIB. Aunque el discurso se ha ido rebajando desde ambas partes (por ejemplo la quita de la deuda ya no está encima de la mesa), la Comisión tendrá que decidir el próximo 28 de febrero si prorroga el segundo rescate a Grecia o no. Pero lo que sí se plantea ahora, a pesar de la tajante negativa de Alemania, es la disolución de la troika (el grupo formado por el Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional) y la creación de un organismo “más democrático” para la ciudadanía europea, según dijo la semana pasada uno de los portavoces del presidente Juncker.

El Gobierno de Juncker ha sido muy criticado por imponer más laxitud en las reglas fiscales de algunas economías de la eurozona, especialmente Francia e Italia. El comisario europeo de Economía, Pierre Moscovici, evitó sancionar a finales de noviembre a países como Francia, Italia y Bélgica y se limitó a lanzarles advertencias y concederles de plazo hasta marzo de 2015 para aprobar las reformas para ajustarse al presupuesto. La Comisión ha sido extremadamente dura con los países periféricos, que han implantado políticas austeridad, y cuando el ahogo presupuestario se cierne sobre Francia e Italia, la Comisión echa el freno y se muestra más laxa en exigir reformas a Roma o París.

Manifestantes protestan contra el TTIP frente a la Comisión.
Manifestantes protestan contra el TTIP frente a la Comisión. AFP

Comercio

Aunque las negociaciones ya empezaron con el antecesor de Juncker, José Manuel Durão Barroso, el acuerdo de Asociación Trasatlántica para el Comercio y la Inversión entre Estados Unidos y la Unión Europea (TTIP, por sus siglas en inglés) sigue aún encima de la mesa y es otro reto que la Comisión Juncker se ha propuesto finalizar durante su mandato. Se trata del acuerdo comercial más grande de la historia puesto que, de rubricarse, moverá más del 60% del PIB mundial y afectará a alrededor de mil millones de personas. Las negociaciones aún están en fases muy poco maduras —el sábado pasado concluyó la octava ronda de diálogo entre ambas potencias— y el debate se anuncia duro. Los grupos opositores al macro tratado no dejan de crecer (especialmente en Alemania, Francia y Reino Unido) y la Comisión —con Cecilia Malmström, comisaria de Comercio, a la cabeza— lucha en una campaña de transparencia en las negociaciones del TTIP sin parangón en una institución pública de la UE: está haciendo públicos --están disponibles online-- distintos documentos sobre las conversaciones. Los implicados sostienen que las negociaciones podrían alargarse “dos o tres” años más.

Un soldado ucranio, en uno de los pueblos del este del país.
Un soldado ucranio, en uno de los pueblos del este del país. AFP

Exterior

Estos 100 días de mandato han estado, sin duda, marcados por la crisis en Ucrania y la política de sanciones que el brazo diplomático de la Comisión, encabezado por la italiana Federica Mogherini, ha implementado contra Rusia. Ya son cerca de 200 las personas —físicas y jurídicas— que están en la lista negra de la Unión Europea y sobre las que pesa una prohibición de viajar a territorio comunitario y una congelación de activos. Mientras EE UU presiona para armar al Ejército ucranio, el Gobierno de Juncker es más proclive a castigar comercial y económicamente a la Rusia del presidente Vladímir Putin. La UE pide, además, tanto a la parte ucrania como a los rebeldes prorrusos que regresen a las negociaciones de Minsk (Bielorrusia), cuyo punto de partida está marcado por una tregua que ambas partes ya firmaron el pasado 5 de septiembre.

Puerta del semanario satírico francés Charlie Hebdo.
Puerta del semanario satírico francés Charlie Hebdo. AFP

Interior

El recrudecimiento de la guerra en Siria (con más de 250.000 muertos, según la ONU) y la expansión del Estado Islámico por este país e Irak han hecho a la Comisión Europea replantearse su política antiyihadista. Tras los asesinatos de los dibujantes del semanario satírico francés Charlie Hebdo, el pasado diciembre, y las detenciones de retornados de la guerra en siria en Verviers (Bélgica) en el marco de una operación antiterrorista, los ministros de Interior de la UE se reunieron en Riga para establecer las directrices en una política antiyihadista común. Nada, sin embargo, se sacó en claro y será durante estos primeros meses de 2015 cuando tendrán que fijar su política común para frenar y prevenir posibles atentados islamistas en territorio comunitario. Está previsto que en abril la UE tenga una estrategia común para prevenir el yihadismo en territorio comunitario.

Inmigración

Más de 3.000 muertes en el Mediterráneo en 2014, según ACNUR. La guerra en Irak y Siria, junto con la inestabilidad en el Magreb (norte de África), ha obligado a cientos de miles de ciudadanos a huir de sus hogares y buscar refugio en la Unión Europea. Suecia y Alemania lideran la lista de países que otorgan asilo político en primer y segundo lugar respectivamente. Pero muchos de los que intentan llegar fracasan en el intento y fallecen en aguas del Mediterráneo frente a las costas españolas, italianas y, sobre todo, griegas.

La Comisión y Juncker, en cifras

B. D. C

Miembros: nueve ex primeros ministros, 19 exministros, tres exministros de Exteriores, siete excomisarios y ocho exdiputados en el Parlamento Europeo.

Portavoces: 14. En la anterior Comisión eran 38.

Comunicados al día: Tres. Antes había 14.

Ruedas de prensa de los comisarios: 32.

Juncker ha presidido 11 reuniones del Consejo, ha participado en ocho plenos en Estrasburgo y ha recibido a 14 jefes de Gobierno.

Energía

El comisario de Energía, el español Miguel Arias Cañete, quiere que la Unión Europea esté conectada entre sí. Para ello, parte del paquete de ayudas a la inversión en el marco del Plan Juncker serán destinadas a unir eléctricamente a aquellos países que aún permanecen aislados del resto de países de la UE, como es el caso de España y Portugal. Uno de los objetivos es depender cada vez en menos medida de la energía rusa y las interconexiones eléctricas son, sin lugar a dudas, una prioridad energética de esta Comisión.

Menos propuestas para 2015 y más política

La Comisión quiere retirar 80 normativas en un guiño claro a los países que creen que Bruselas debe empezar a desandar parte del camino en materia de regulación, encabezados por Reino Unido. Juncker persigue así que haya “menos interferencias de la UE en asuntos en los que los Estados están mejor equipados para dar las respuestas adecuadas”.

El vicepresidente Frans Timmermans, al frente de ese proyecto, liquida, por ejemplo, varias directivas medioambientales, como la de calidad del aire y residuos. Elimina numerosas medidas de la política agrícola. Y replantea la directiva para ampliar el permiso de maternidad a 20 semanas. La directiva para ampliar al 40% el número de mujeres en consejos de administración es otra de las candidatas a integrar ese grupo de descartes.

“Quiero una Europa que pase al ataque”, dijo Juncker en su discurso de investidura. Prometió estímulos y flexibilidad con las reglas fiscales, sin dejar de lado las reformas y los ajustes. Prometió reformar las troikas “para suavizar las consecuencias sociales” de sus políticas. Prometió un salario mínimo europeo, un mercado único de capitales, un último arreón a la tasa Tobin.