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Tsipras contesta al BCE: “Grecia no aceptará más órdenes”

El primer ministro griego se compromete a "poner fin de una vez por todas" a la austeridad

Alexis Tsipras, este jueves en el Parlamento griego. REUTERS-live

Menos de doce horas después de recibir el aviso del Banco Central Europeo de que corta la financiación a los bancos griegos, el primer ministro Alexis Tsipras ha contestado con vehemencia en un mensaje que parece dirigido a Mario Draghi pero también a todos los que le ponen palos en las ruedas: "Grecia ya no aceptará más órdenes, especialmente órdenes recibidas por correo electrónico", ha aseverado Tsipras desde el Parlamento griego, en la primera sesión del grupo parlamentario Syriza.

El primer ministro griego ha insistido en que se compromete a "poner fin de una vez por todas" a las políticas de austeridad de la Unión Europea y a negociar con firmeza un nuevo acuerdo para Grecia. "Es tiempo de pasar página, no solo en Grecia sino en Europa", ha proclamado el mandatario griego. En Atenas, ante los diputados de Syriza y después de un recorrido por varias capitales europeas, Tsipras ha afirmado que su Gobierno no dará marcha atrás en sus promesas y que los votantes no se dejarán engañar de nuevo: "Todos pueden estar seguros de que este Gobierno hará lo que dice, lo que impone la historia de este país".

Tsipras ha hilado un discurso emancipatorio, muy aplaudido entre sus compañeros de filas. "Grecia ha dejado de ser el socio desgraciado que escucha las clases para hacer los deberes. Grecia tiene su propia voz", ha defendido Tsipras. El mandatario griego sigue mostrándose optimista respecto a la negociación con los socios europeos sobre la deuda y el rescate helenos. "En solo una semana hemos ganado aliados que no habíamos sumado en los últimos cinco años de crisis", ha añadido.

Tsipras, aplaudido por sus compañeros de filas en el Parlamento griego. ampliar foto
Tsipras, aplaudido por sus compañeros de filas en el Parlamento griego. AP

El BCE anunció ayer por la noche que dejará de aceptar la deuda pública griega como garantía para la banca, lo que de facto significa cortar de cuajo la financiación del país y presionar para un nuevo rescate, cuando parecía que el nuevo Gobierno heleno hallaba una vía política para el acuerdo. El organismo que dirige Mario Draghi ha dejado abierta la opción de unas líneas de financiación de emergencia más caras y restrictivas (ELA, en sus siglas en inglés), a las que tres grandes bancos griegos ya han recurrido, según informó Reuters esta semana.

Tras la decisión del BCE, el rechazo de los inversores a la deuda griega se ha disparado este jueves. El interés que se exige a los títulos soberanos helenos ha aumentado, la mañana de este jueves, en los bonos a 10 años y, sobre todo, a dos años. Las Bolsas europeas han arrancado a la baja, sobre todo Madrid y Milán, y siguen en números rojos, con una caída que ronda el 0,6 % en el Ibex. El parqué griego sufre un descalabro: el 5,5 % cerca a media sesión.

Ante las turbulencias financieras, el primer ministro griego ha tratado de despejar los malos augurios sobre la economía helena: "Garantizamos el freno a los sacrificios, pero también el futuro del país en Europa, aseguramos que los depósitos en los bancos griegos están completamente garantizados", ha asegurado Tsipras.

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