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El ‘Doctor No’ de Bruselas

Timmermans, ‘número dos’ de la Comisión, defiende la necesidad de suprimir 80 normas

Frans Timmermans en una intervención en el Congreso holandés, el pasado agosto.
Frans Timmermans en una intervención en el Congreso holandés, el pasado agosto. APF

Hay discursos que marcan la carrera de un político, y Frans Timmermans (Maastricht, 1961) pronunció el más aplaudido de su vida el pasado julio, ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Cuatro días antes, el vuelo MH17 de Malaysian Airlines había caído sobre Ucrania con la muerte de sus 298 viajeros (196 holandeses). Poco dados a las alabanzas, sus compatriotas se deshicieron en elogios ante la sensibilidad y firmeza mostradas por el ministro de Exteriores holandés en un discurso tan potente como emotivo. Para sorpresa general, Timmermans se convertía meses después en el número dos de Jean-Claude Juncker en la Comisión, encargado de racionalizar la UE: básicamente, de decir no a cualquier nueva normativa que no sea indispensable, e incluso de liquidar medidas ya acordadas.

La tarea es ciclópea y empieza esta misma semana: Timmermans presentará el martes el programa de trabajo de la Comisión Juncker, que incluye 23 propuestas legislativas y hasta 80 normativas que Bruselas quiere eliminar por obsoletas o porque la falta de acuerdo las ha dejado durmiendo el sueño de los justos. Se trata de un giro copernicano: Timmermans es el encargado de que la UE desande parte del camino y empiece a adelgazar el acervo comunitario si es necesario.

El socialdemócrata holandés sabe muy bien que el Consejo Europeo y la Eurocámara tienen la última palabra. Y que puede meterse en un buen lío: “Timmermans comprende perfectamente las consecuencias de ese paso: la opción de menos Europa es claramente ideológica”, apunta un diplomático. ¿Por qué no ha iniciado esa racionalización por reglas fiscales como el Fiscal Compact, que no ha sido firmado por los Parlamentos nacionales? ¿Por qué meter la tijera en agricultura, medio ambiente y en la Europa social y no en la protección de datos? Legislar es un trabajo ideológico, pero eliminar normas también lo es: vienen tiempos interesantes para Timmermans.

Europeísta convencido y padre de cuatro hijos fruto de sus dos matrimonios, el holandés es nieto de mineros e hijo del archivero de la embajada holandesa en Roma. El político, que sufrió tocamientos por parte de un sacerdote cuando era boy scout, ha forjado una carrera en pos de la jefatura de la diplomacia de su país. Políglota reconocido —habla con soltura francés, inglés, alemán, italiano y ruso, amén de neerlandés—, dijo una vez al diario De Volkskrant que se declara incapaz de explicarle Europa a su madre: ni siquiera ese don de lenguas resuelve las preguntas complicadas. Tal vez con la poda de normativas que emprende esta semana las cosas resulten algo más fáciles. Pero depende de dónde decida meter la tijera ese ejercicio puede llegar a ser incluso más difícil.