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Kosovo revienta la histórica visita de un mandatario albanés a Serbia

El llamamiento a su anfitrión a reconocer la "independencia irreversible" de la antigua provincia yugoslava empaña el primer viaje de un primer ministro albanés en 68 años

Aleksandar Vucic (dcha) y su homólogo albanés, Edi Rama, en Belgrado.
Aleksandar Vucic (dcha) y su homólogo albanés, Edi Rama, en Belgrado. EFE

La histórica visita del primer ministro Edi Rama a Serbia —la primera de un dirigente albanés a Belgrado en 68 años— ha estado a punto este lunes de terminar como el rosario de la aurora por la mención de una sola palabra, Kosovo. El llamamiento de Rama a su homólogo —y anfitrión— serbio, Aleksandar Vucic, a reconocer la independencia de Kosovo hizo añicos el clima de cordialidad del encuentro, con una agenda marcada por asuntos de cooperación regional y la adhesión a la Unión Europea. El socialista Rama pronunció la palabra prohibida, Kosovo (“Cuanto antes reconozca Serbia la independencia de Kosovo, antes progresaremos”, instó), y la rueda de prensa que ambos celebraban en Belgrado se tensó repentinamente, al tildar Vucic de “provocación” la alusión de su huésped.

El incidente ilustra las profundas divergencias entre serbios y albaneses en los Balcanes, especialmente sangrantes tras la declaración unilateral de independencia de la antigua provincia serbia de Kosovo en 2008, y puestas aún más de relieve el pasado 14 de octubre, cuando un dron con una bandera de la Gran Albania —con territorios de la región reivindicados territorialmente por Tirana— sobrevoló el terreno de juego de Belgrado donde se disputaba el encuentro Serbia-Albania. En la bandera rojinegra desplegada figuraba la minoría albanesa del valle de Presevo, en Serbia, que reclama la autonomía e incluso su incorporación a Kosovo, étnicamente de mayoría albanesa.

Lejos de contemporizar siquiera diplomáticamente, los dos mandatarios abundaron en sus irreconciliables posturas: Rama, subrayando la “realidad irreversible” de la independencia de Kosovo; Vuciv, afirmando que no se esperaba esta provocación por parte de Rama, “porque no entiendo qué tiene que ver él con Kosovo. [Por eso] debo responderle que no permitiré que nadie humille a Serbia en Belgrado”, clamó visiblemente enojado. “Según la Constitución, Kosovo forma parte de Serbia”, rubricó el jefe de Gobierno, del Partido Progresista Serbio (centroderecha nacionalista).

La prometida normalización de relaciones entre Belgrado y Pristina, bajo la égida de la Unión Europea, era la condición indispensable para que Serbia, bastante rezagada con respecto a sus vecinos balcánicos, pudiera emprender la senda comunitaria (Albania le lleva una considerable ventaja, tras haberle sido otorgado el estatus de candidato formal por la UE, en junio pasado). Pero la firma de un acuerdo histórico en el que casi todos los observadores —especialmente los europeos— se las prometían muy felices, ha quedado empañada por la creciente tensión bilateral. De hecho, la visita de Rama a Belgrado estaba prevista para el 22 de octubre, pero se retrasó tres semanas a raíz del incidente del dron, que las autoridades serbias atribuyeron al mismísimo hermano de Edi Rama, Olsi, presente en el palco del estadio (y que desmintió posteriormente el hecho). Nada ha trascendido de la investigación de la policía serbia sobre la autoría real de la provocación del dron.

Las autoridades de Tirana aseguran que en la agenda del primer ministro Rama se incluye una visita, este martes, al valle de Presevo, hogar de unos 60.000 albaneses étnicos. Tras la guerra de Kosovo de 1999 —que se saldó con la ayuda de bombardeos de la OTAN sobre Serbia—, el valle de Presevo, una zona especialmente olvidada por Belgrado, fue escenario en 2001 de un breve y violento conflicto armado entre fuerzas armadas yugoslavas y guerrilleros vinculados al Ejército de Liberación de Kosovo (UCK, en sus siglas albanesas), el mismo que forjó la independencia de Kosovo.