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OBITUARIO

Thomas Menino, el alcalde que transformó Boston

Fallece a los 71 años el político más longevo que ha tenido la ciudad

Menino, en 2013 al anunciar que se retiraba.
Menino, en 2013 al anunciar que se retiraba. Reuters

A Thomas Menino le gustaba la canción My Way de Frank Sinatra. La escuchó junto a su mujer la noche del 19 de julio de 1993 cuando se convirtió en alcalde de Boston. Y lo volvió a hacer el 28 de marzo de 2013 cuando anunció que no buscaría un sexto mandato. Ese clásico musical lo acompañó en sus más de 20 años en la Alcaldía -un récord en Boston- y constituyó una metáfora de su particular estilo como político: directo, valiente, cercano a la gente y obsesionado por los pequeños detalles. Y así es como lo recordó este jueves la clase política de Boston y Estados Unidos tras anunciarse su fallecimiento a los 71 años, víctima de un cáncer.

La enfermedad le fue diagnosticada a finales de 2013 y Menino dejó la Alcaldía a principios de este año. 2013 fue un año devastador para él: antes de revelarse el cáncer, lideró la respuesta al atentado en el maratón de Boston el 15 de abril, que se cobró la vida de tres personas y dejó más de 260 heridos.

Tres días antes del ataque, había sido hospitalizado por una fractura en una pierna. Pero tras las explosiones, se saltó las recomendaciones de los médicos y se puso al frente de la respuesta ante el terror: participó en la primera rueda de prensa tras los hechos y a los tres días se levantó de la silla de ruedas en la que debía desplazarse para hablar en un servicio religioso. “Somos un Boston”, proclamó entonces. “Ningún adversario o desafío, nada puede destrozar la resistencia del corazón de esta ciudad y de su gente”. Menino fue clave en aunar el sentimiento de orgullo que inundó esa ciudad al noreste de EE UU tras el atentado. “Boston es hoy una ciudad mucho mejor que antes. La gente ha aprendido a lidiar con la tragedia”, señaló el pasado abril, en la víspera del primer aniversario.

Su legado vive en cada barrio que ayudó a revitalizar, en cada escuela que transformó y en cada comunidad que ayudó a ser más segura”

Barack Obama, presidente de Estados Unidos

Pero su herencia va mucho más allá de la gestión de ese ataque. “Con una determinación auténtica y un trabajo ético inigualable, nos puso en el escenario mundial como líderes en sanidad, educación, innovación y el epicentro de ejecución de servicios urbanos”, dijo este jueves su sucesor, el alcalde Martin Walsh. “Su legado vive en cada barrio que ayudó a revitalizar, en cada escuela que transformó y en cada comunidad que ayudó a ser más segura”, apuntó el presidente de EE UU, Barack Obama.

Menino -del Partido Demócrata como Obama- fue el primer alcalde de Boston de origen italiano, rompiendo una saga de irlandeses. El mayor de tres hijos de una familia humilde, declinó estudiar en la universidad, como le urgía a hacer su padre, hasta que en 1983, con 40 años, fue elegido representante del pleno municipal. Como niño sintió que los profesores le discriminaban por su origen italiano, algo de lo que no se olvidó como alcalde: luchó contra la discriminación racial y fue un defensor activo de los derechos de los homosexuales.

A Menino le gustaba pisar la calle. “No aprendí nada sentado en este despacho”, dijo en julio de 2013 en una entrevista al diario The Boston Globe en el Ayuntamiento. “Prefiero estar allí fuera, hablando con la gente”. No era una promesa baldía. En su ruta matutina a la oficina llamaba a sus colaboradores para decirles qué cosas había visto de camino que habría que arreglar. Y cada nochevieja paseaba por un barrio de Boston con altos índices de violencia y tráfico de drogas. Más de la mitad de los habitantes de la ciudad lo habían conocido en persona, según una encuesta de 2008.

Para algunos, la fijación de Menino por los pequeños detalles le alejaba de una visión más amplia sobre los desafíos de la urbe. Otros criticaban su temperamento cambiante. Sin embargo, parece haber cierto consenso de que dio un impulso a la ciudad en sus dos décadas como alcalde. Logró sanear las finanzas municipales, atrajo inversiones inmobiliarias y supo gestionar la transformación demográfica de Boston. “La ciudad ha mejorado en casi todos los aspectos”, escribió el Globe en un editorial el año pasado tras el anuncio del alcalde de que no buscaría la reelección.

“Simplemente quiero hacer la vida de la gente un poco mejor”, afirmó Menino en 1993, al poco de iniciar el primero de sus cinco mandatos. A juzgar por su carisma -ganó todas las elecciones con una ventaja de entre el 15% y el 49%- y las reacciones en Boston a su fallecimiento, lo logró con creces.