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El Ejército toma el control del poder en Burkina Faso

El intento del presidente Blaise Compaoré de prolongar su mandato con la reforma de la Constitución desata una revuelta popular

El Ejército de Burkina Faso ha tomado el mando del país tras una revuelta que ha puesto contra las cuerdas al presidente, Blaise Compaoré, cuya nuevo estatus es ahora mismo una incógnita. A última hora de la tarde, el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, el general Honoré Traoré, comparecía ante los medios para anunciar la disolución del Gobierno y del Parlamento y la formación de un Gobierno de transición para un periodo no superior a 12 meses tras el cual se produciría un retorno al orden constitucional. Horas antes, el presidente Blaise Compaoré, que no ha dimitido, había decretado el estado de emergencia en el país, disuelto el Gobierno y retirado el proyecto de ley de reforma del artículo 37 de la Constitución, cuya votación estaba prevista este jueves en el Parlamento.

La revuelta que ha vivido en las últimas horas este país africano, durante la que miles de manifestantes saquearon el Parlamento, ocuparon la sede de la televisión pública y atacaron numerosas sedes del partido gubernamental, ha hecho saltar por los aires la intención de Compaoré de volver a presentarse a las elecciones en 2015, como pretendía con la enmienda constitucional. El líder de la oposición, Zephirin Diabré, instó anoche a la población a mostrar su desacuerdo con las medidas de excepción.

“He escuchado el mensaje”, dijo Blaise Compaoré en una nota, tras vivir su día más negro desde que en 1987 diera un golpe de Estado y se hiciera con el poder tras el asesinato de su antecesor en el cargo, Thomas Sankara. Las multitudinarias manifestaciones convocadas por la oposición, que desde el martes han recorrido las principales calles de la capital, Uagadugú, y de otras ciudades del país, se convirtieron en una auténtica revuelta cuando los manifestantes atacaron e incendiaron la sede del Parlamento.

Tras lograr la suspensión de la votación, los manifestantes ocuparon la sede de la televisión nacional, interrumpiendo las emisiones, y atacaron numerosas sedes del partido gubernamental, Congreso por la Democracia y el Progreso (CDP), así como los domicilios particulares de familiares del presidente y de miembros del Gobierno. Los saqueos, que también incluyeron hoteles y comercios, se extendieron por otras ciudades del país como Bobo-Dioulasso y Koudougou. En la capital, los momentos de máxima tensión se vivieron cuando un nutrido grupo pretendió llegar al palacio presidencial. En estos choques, así como en incidentes en Bobo-Dioulasso, se produjeron una treintena de muertos.

Durante las revueltas, el general Honoré Traoré mantuvo numerosos contactos con representantes de la oposición y jefes tradicionales; en esos encuentros destacó la presencia del general retirado Kouamé Lougué, exministro de Defensa, aclamado por muchos manifestantes como líder de transición.

La situación sigue siendo muy confusa en torno al paradero de Compaoré. Mientras muchos le sitúan fuera del país, otras fuentes aseguran que permanece en palacio, protegido por el Ejército.

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