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Panamá se propone integrar a Cuba en la Cumbre de las Américas 2015

La vicepresidenta panameña invita a Castro a la cita de la OEA, de la que La Habana ha estado excluida desde sus inicios, en 1994

La vicepresidenta de Panamá con el canciller cubano en La Habana.
La vicepresidenta de Panamá con el canciller cubano en La Habana. REUTERS

Panamá, que en abril de 2015 será la sede de la VII Cumbre de las Américas, ha reactivado un amplio programa de relaciones políticas y de cooperación económica, social y cultural con Cuba, en una plataforma de nexos diplomáticos que busca impulsar un acercamiento entre Washington y La Habana.

Si las autoridades cubanas aceptan la invitación que Panamá les presentará formalmente en noviembre próximo, los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama, y de Cuba, Raúl Castro, se encontrarán en la Cumbre de las Américas, en un hecho sin precedentes desde que La Habana, por presión de Washington, fue suspendida en 1962 de la Organización de Estados Americanos (OEA) por su sistema político marxista-leninista.

En una visita relámpago a la capital cubana el 18 de este mes, la vicepresidenta y ministra de Relaciones Exteriores de Panamá, Isabel de Saint Malo de Alvarado, dijo que un espacio como el de la Cumbre de las Américas, del que Cuba ha estado excluida desde su establecimiento en 1994, debe servir para concentrarse “en lo que nos acerca, más que las diferencias”. Cuando se le preguntó si la decisión panameña de invitar a Cuba podría provocarle problemas a Panamá con la Casa Blanca, la diplomática contestó: “No veo por qué”.

Los nexos cubano-panameños quedaron congelados a partir de julio de 2013. Un contrabando de armas enviado por Cuba a Corea del Norte y descubierto ese mes por Panamá en un buque norcoreano en aguas panameñas sobre el mar Caribe, desbarató lo que los jerarcas de la cancillería del país centroamericano de ese entonces describieron como “el momento” en que Washington intentaba ser conciliador con La Habana.

El caso del barco fue resuelto, tras reiteradas denuncias panameñas de que el contrabando de armas organizado por cubanos y norcoreanos violó el embargo mundial de armas impuesto desde 2006 por la Organización de Naciones Unidas a Pyongyang en represalia por su programa nuclear.

Los vínculos entre Cuba y Panamá salieron lastimados por el incidente. El canciller cubano Bruno Rodríguez canceló una reunión que tenía prevista para octubre de 2013 con el entonces canciller panameño, Fernando Núñez, en la sede de la ONU en Nueva York.

El anterior gobierno de Panamá concluyó su gestión el pasado primero de julio y el presidente electo, Juan Carlos Varela, asumió su cargo con dos movimientos en política exterior: recuperar los lazos con Cuba y restablecer las relaciones diplomáticas con Venezuela, rotas por Caracas en marzo de 2014 por la decisión de Martinelli de llevar la crisis política venezolana a debate en la OEA y por las deudas venezolanas con empresarios panameños.

Antes de jurar su cargo, Varela allanó con el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el camino para reanudar las relaciones. Y el pasado jueves, la vicepresidenta y canciller viajó a La Habana para reunirse con Castro y Rodríguez, en una gira de un día que, según Panamá, “fue propicia” para marcar una agenda de cooperación bilateral para los próximos cinco años y “reactivando los existentes en áreas como salud, alfabetización, deporte y cultura”, así como en “materia farmacéutica y en cooperación marítima y logística”.

En un comunicado, la cancillería panameña informó que el presidente Castro y el canciller Rodríguez “acogieron positivamente que Panamá sea la sede de la próxima Cumbre de las Américas y el interés que existe de invitar a todos los países del hemisferio a este encuentro”. La Habana informó de que la visitante “expresó el interés” de Panamá de “contar con la presencia” de Cuba en la VII Cumbre de las Américas. La invitación “fue acogida positivamente por el presidente cubano”.

En la cumbre anterior, realizada en Cartagena de Indias, Colombia, varios gobiernos americanos, como Venezuela, Ecuador y Nicaragua, condicionaron su asistencia al encuentro en Panamá a que Cuba sea invitada. La Cumbre de las Américas es un foro al amparo de la OEA, un organismo del que La Habana estuvo suspendida hasta 2009 pero al que las autoridades cubanas tampoco han mostrado interés en reintegrarse, tras calificarlo reiteradamente como una institución sometida a los designios de Washington.

En una reunión en la capital estadounidense el 2 de este mes, Saint Malo de Alvarado informó al secretario de Estado norteamericano, John Kerry, sobre su decisión de invitar a Cuba. Al salir del encuentro con su homóloga, y sin referirse a la invitación a Cuba, Kerry declaró que “estamos deseando que llegue la Cumbre de las Américas, que será un importante momento de liderazgo para Panamá, y esperamos que en esa cumbre podamos abordar todos los asuntos en materia de seguridad que nos preocupan a los dos países, pero también aquellos relativos a los derechos humanos y la democracia”.

Las autoridades estadounidenses, con apoyo del Gobierno de Canadá, han alegado repetidamente que el gobernante cubano debe seguir siendo excluido por encabezar un régimen al que consideran antidemocrático y que está lejos de cumplir con los parámetros de la democracia pluralista y multipartidista que rigen a los países que integran la OEA.