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Abbas amenaza a Hamás con romper la alianza si no cede el poder en Gaza

Los islamistas acusan al presidente palestino de ser injusto “con la resistencia”

El presidente Abbas, en la reunión de la Liga Árabe en El Cairo.
El presidente Abbas, en la reunión de la Liga Árabe en El Cairo. AP

El presidente palestino, Mahmud Abbas, ha amenazado con romper su alianza con Hamás si los islamistas insisten en manejar la franja de Gaza como si aún estuviesen en el poder. En virtud del acuerdo firmado en abril entre todas las facciones palestinas, se creó un Gabinete de unidad, tecnócrata, que desde el 2 de junio tiene el mandato de regir tanto en Gaza como en Cisjordania, pero Abbas denuncia que no se le está dejando operar con libertad en el enclave costero porque Hamás comanda “un Gobierno en la sombra” que lo impide.

“No podemos seguir trabajando con Hamás de esta manera. Hay 27 subsecretarios de los ministerios que operan desde la Franja, pero el Gobierno de consenso nacional no puede hacer nada sobre el terreno”, denunció el rais palestino en un encuentro con periodistas en El Cairo. Allí estará tres días discutiendo con la Liga Árabe su nuevo plan para acabar con la ocupación israelí.

Abbas denuncia que los antiguos funcionarios de Hamás siguen ejerciendo su poder en Gaza, como lo hacían desde que en 2007 tomaron la Administración. “Si no aceptan un Estado palestino con un único Gobierno, una ley y un arma, entonces no habrá ninguna alianza entre nosotros”, señaló Abbas. “Es nuestra condición y no vamos a retroceder”.

La formación de Abbas, Fatah, ha estado siete años enemistada profundamente con Hamás después de que el partido-milicia islamista expulsase de Gaza a la Autoridad Nacional Palestina. Ahora, un acuerdo global había venido a poner paz entre las partes, pero con condiciones. Una de ellas es la integración de todas las milicias armadas en las fuerzas de seguridad palestinas, para la que Hamás aún no ha dado ni un paso. “La alianza con Hamás depende de que las armas estén bajo el control del Estado palestino”, advirtió el presidente. Junto con el fin de la división geográfica de los territorios palestinos, esta unificación policial es clave en el proceso de unidad. Con una sinceridad poco habitual en él, Abbas dijo a la prensa que su paciencia, no sólo con Israel y con Estados Unidos sino con Hamás, “ha expirado”.

También recordó el presidente que la diplomacia y la seguridad se mantenían, según el pacto, bajo su poder; que de él depende firmar una paz o declarar una guerra, un extremo que ha generado críticas en el seno de Hamás. La prensa local se ha hecho eco del malestar de los islamistas por la “escalada de detenciones y citaciones” que la policía palestina está imponiendo a su gente en Cisjordania. El partido-milicia ha llamado incluso a “no cooperar” con los agentes.

Los islamistas, a través de Sami Abu Zuhri, uno de sus portavoces, exigieron a Abbas que deje de llevar el diálogo interno a los medios de comunicación y afirmaron que las denuncias del presidente “no tienen fundamento” y “no son correctas”. “No tienen nada que ver con la verdad”, añadió. “Pronto”, avanzó Abu Zuhri, habrá una reunión bilateral para analizar la evolución del Ejecutivo de unidad. El portavoz remarcó que las palabras de Abbas son “injustas con el pueblo y la resistencia”. Esta declaración es un guiño a los palestinos que los apoyan, al alza por la corriente de simpatía generada tras mantener el pulso a Israel durante 50 días en la última ofensiva militar sobre Gaza.

La Operación Margen Protector había congelado precisamente el trabajo del nuevo Gabinete de unidad, que debe finalizar su mandato a finales de este año o inicios de 2015, cuando se convoquen unas elecciones presidenciales y legislativas que hoy parecen muy lejanas. Ahora, tras dos semanas de tregua, surgen de nuevo las desavenencias entre nacionalistas y religiosos, que también fueron evidentes en la negociación con Israel.

Abbas reconoció en una entrevista la semana pasada su enfado con sus aliados, porque al final firmaron un alto el fuego con las mismas condiciones que se les ofrecieron al principio de la crisis, con lo que se podrían haber evitado algunas muertes. Ayer el presidente también guerreó con Hamás por las estadísticas. Defendió que los islamistas sólo han perdido 50 miembros en la ofensiva israelí y que es Fatah, su partido, el que ha enterrado a 861 militantes.