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La joven baza de la tradición

Lacalle Pou se ha convertido en pocos meses en el fenómeno político de Uruguay

El candidato a las presidenciales de Uruguay, Lacalle Pou (centro).
El candidato a las presidenciales de Uruguay, Lacalle Pou (centro). REUTERS

Luis Lacalle Pou se ha convertido en pocos meses en el fenómeno político de Uruguay. Surfeando sobre las ansias de modernidad de un país en pleno crecimiento económico, el hábil político, de 41 años, ha sabido convertir su juventud en el símbolo de algo totalmente nuevo, aunque procede de la más larga tradición del Partido Nacional (centro derecha), es hijo y bisnieto de gobernantes.

Este abogado tiene a sus espaldas 14 años de trabajo parlamentario. Fue elegido tres veces diputado, en 2011 se convirtió en presidente de la Cámara de Diputados ante la atenta mirada de su padre, el expresidente Luís Alberto Lacalle (1990-1995) y de su madre, la exsenadora Julia Pou. En la ceremonia de designación algunos dirigentes saludaron a Lacalle Pou como un "líder natural", recordando así que su bisabuelo, Luis Alberto de Herrera (1873-1959), fue el fundador del partido y uno de los políticos más destacados de la historia uruguaya.

En un país de cambios lentos, la progresión de Lacalle Pou ha sido fulminante. El pasado mes de junio sacudió al Partido Nacional al imponerse en las elecciones internas ante Jorge Larrañaga, que hasta hace pocos meses era el favorito indiscutible. Ahora, semana a semana, su partido progresa en las encuestas.

El diputado Álvaro García, compañero del candidato, reconoce la rapidez del fenómeno que se construyó en menos de dos años. "Al son del reclamo de la gente, de sectores de la sociedad que se fueron sumando y sumando, incluso dentro del Frente Amplio", afirma.

Lacalle Pou ha convertido su juventud en una baza política con la que Tabaré Vázquez, de 74 años, no puede competir. Su estrategia más hábil ha consistido en añadirle a esa realidad biológica las cualidades de la modernidad y de lo novedoso.

"El candidato captó el sentimiento de cambio que se expande sobre la sociedad uruguaya, y que está pidiendo otra cosa. Algo tiene que ver con que se cumplió una etapa donde se redujo la pobreza y mejoró el salario real. Ahora el país tiene que dar un salto y el Frente Amplio no parece tener muy claro adónde ir", explica Daniel Chasquetti, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de la República.

El candidato se muestra cercano, con el aire casi infantil que le confiere su pelo claro hasta los hombros

Es un hecho innegable que Lacalle Pou está de moda en Uruguay. Hasta ha sido calificado de "ícono pop". Adulado por las televisiones privadas, el candidato se muestra cercano, con el aire casi infantil que le confiere su pelo claro hasta los hombros, una imagen lejana a la de un representante de una derecha radical que podría espantar a los electores más de centro.

Una de las principales virtudes del candidato ha sido su capacidad para rodearse de profesionales y construir una importante red de apoyos. Con este entorno rico y dinámico, sustituye las carencias de su programa.

"Cuando tiene que hablar de problemas difíciles todavía demuestra cierta inmadurez en su discurso", dice Chasquetti: "El programa del Frente Amplio son 120 páginas, el del Partido Colorado son unas 200 páginas y cuando uno los lee se nota una acumulación de trabajo. El programa del Partido Nacional tiene 17", añade.

Sea cual sea el resultado de las presidenciales, Luis Lacalle Pou ha llegado para quedarse. Su liderazgo ha provocado una recomposición de las fuerzas políticas uruguayas, tanto en la derecha como en la izquierda.