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Erdogan impone a su ministro de Exteriores al frente del Gobierno

Davutoglu ha fracasado en su política de evitar problemas con los países vecinos

El ministro de Exteriores y el presidente Erdogan en la sede del partido gubernamental AKP en Ankara el 21 de agosto Ampliar foto
El ministro de Exteriores y el presidente Erdogan en la sede del partido gubernamental AKP en Ankara el 21 de agosto REUTERS

El actual ministro de Exteriores turco, Ahmet Davutoglu, ha sido nominado este jueves como futuro primer ministro y nuevo líder del gobernante Partido para la Justicia y el Desarrollo (AKP, por sus siglas en turco, islamista y conservador).

“El candidato del AKP para ser el líder del partido el 27 de agosto es el ministro de Exteriores, y diputado por Konya, Ahmet Davutoglu”, ha anunciado tras una reunión del partido el aún primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, quien ahora deberá abandonar este cargo y el de presidente del AKP tras haber ganado las elecciones presidenciales hace unos días.

“Creo que nuestro candidato como líder del partido y primer ministro va a llevar a cabo el ideal de una nueva Turquía y los objetivos del AKP para 2023”, ha añadido Erdogan en referencia al año del centenario de la República Turca.

"El movimiento de gran restauración que llevamos realizando durante los últimos 12 años va a continuar sin interrupción", ha señalado por su parte Davutoglu, quien ya se ha dirigido a Erdogan como "señor presidente". Ahora, habrá que esperar al 27 de agosto, cuando el AKP celebra un congreso extraordinario en el que se espera que Davutoglu sea confirmado como nuevo jefe de Gobierno cuando, el día siguiente, Erdogan sea oficialmente declarado el nuevo presidente de la República.

Aunque Erdogan ha asegurado que la elección de Davutoglu ha sido el resultado de “deliberaciones muy delicadas”, lo cierto es que ya hace días que se daba por hecha la nominación del ministro de Exteriores para la dirección del nuevo Gobierno.

Doctor en Relaciones Internacionales y exprofesor universitario, Davutoglu entró en política de la mano del ahora presidente saliente, Abdulá Gul, pero en los últimos años se ha ido aproximando a la figura de Erdogan. Al contrario que estos, cofundadores del AKP, Davutoglu no cuenta con un electorado propio ni con una gran ascendencia en el partido, por lo que, en un principio, deberá su legitimidad al nuevo presidente.

Aunque en Turquía la Presidencia se considera un cargo neutral y no partidista, Erdogan ha insistido en que él va a ser un presidente activo e intervencionista. La nominación de Davutoglu encaja en esta ambición del aún primer ministro, que querría así seguir dirigiendo tanto el Gabinete como su partido de cara a las elecciones generales previstas para junio de 2015. El AKP buscará entonces lograr una mayoría suficiente para modificar la Constitución y, entre otros cambios, otorgar formalmente poderes ejecutivos a la figura del presidente.

“Creo que Davutoglu probablemente estará de acuerdo con esta idea, aunque no sé si será tan leal [a Erdogan] como quizá lo podrían haber sido otros”, comentaba a EL PAÍS Sahin Alpay, doctor en Ciencias Políticas y profesor en la Universidad Bahcesehir de Estambul. “De hecho, espero que [Davutoglu] no se limite a ser una marioneta sino que tenga una personalidad propia y muestre responsabilidad por el Gobierno. Pero habrá que esperar a ver qué ocurre”.

El aún ministro de Exteriores llegará al cargo con la lacra de haber fallado en su política de ‘Cero problemas con los vecinos’, ya que hoy Turquía no mantiene buenas relaciones con casi ningún país de la región. Además, la oposición también culpa a Davutoglu de la captura hace ya más de dos meses de 49 ciudadanos turcos, incluido personal diplomático y fuerzas especiales, en Mosul, en Irak, por parte la milicia yihadista del Estado Islámico.