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Obama ataca a los republicanos por su falta de respuesta a la crisis migratoria

El presidente asegura que la ausencia de una ley le obligará a legislar por su cuenta

El presidente Obama durante sus declaraciones.
El presidente Obama durante sus declaraciones. REUTERS

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aseguró este viernes que la falta de resolución en la Cámara de Representantes para responder a la crisis migratoria en la frontera le obligará a actuar independientemente del Congreso. Obama compareció en rueda de prensa en la Casa Blanca al término del curso legislativo antes de las vacaciones, cuando criticó duramente el bloqueo republicano en la Cámara.  

Obama afirmó que el bloqueo legislativo en el Congreso le empuja a “tomar algunas decisiones difíciles” para resolver la crisis de los menores inmigrantes. Esa decisión probablemente se traducirá en una orden ejecutiva en la que, a través de sus poderes presidenciales, apruebe un nuevo presupuesto por ley.  

“Los republicanos de la Cámara de Representantes están en estos momentos intentando aprobar la versión más extremista e imposible de una ley que ya saben que no irá a ninguna parte porque no puede superar el voto en el Senado”, aseguró el presidente. “No están intentando solucionar el problema. Solo están intentando marcar una casilla antes de irse de vacaciones”. 

El Departamento de Seguridad Nacional, del que dependen la agencia de inmigración, ha advertido en las últimas semanas que agotaría su presupuesto en el mes de agosto si el Congreso no aprobaba el presupuesto solicitado por el presidente Obama. La Casa Blanca pidió cerca de 4.000 millones de dólares para responder a la crisis desatada por la llegada de un número récord de menores de edad hasta su frontera sur -57.000 desde octubre de 2013 hasta el mes de junio- y que han desbordado las instalaciones estadounidenses destinadas para ello.  

Los republicanos no están intentando solucionar el problema migratorio


Barack Obama, presidente de Estados Unidos

“Voy a tener que actuar por mi cuenta porque no tenemos suficientes recursos”, reconoció Obama. “Sin un presupuesto adicional ni la ayuda del Congreso no vamos a poder solucionar el problema. Mientras ellos están de vacaciones, tendré que tomar decisiones difíciles para responder a este desafío”. 

La división entre republicanos y demócratas en el Capitolio y sus diferencias irreconciliables, desembocaron en dos propuestas distintas. La de la Cámara proponía una ayuda de 694 millones de dólares. Tras un primer intento fallido y ligeras modificaciones, los republicanos lograron sacarla adelante este viernes por 223 votos a favor y 189 en contra. El texto, que sería vetado por la Casa Blanca si supera una votación más que improbable en el Senado, también modifica la ley de 2008 que facilita deportar a menores de Centroamérica más fácilmente, equiparando su situación a la de mexicanos y canadienses. 

La del Senado tampoco fue aprobada el jueves y era más generosa, aunque no tanto como para cumplir con lo que pedía el presidente: 2.700 millones de dólares. Los republicanos, además, han vinculado sus propuestas con otras medidas migratorias, enredando aún más el debate. El viernes por la noche aprobaron también en la Cámara de una segunda ley que impide a Obama seguir cancelando deportaciones de los menores conocidos como 'dreamers'.

Obama se refería a esta versión más “extremista” de la ley, revisada para atraer a más conservadores, en referencia al planteamiento de republicanos como Ted Cruz, que pidieron enmendar la ley para que revocara al mismo tiempo la cancelación de las deportaciones de estudiantes indocumentados, impulsada en 2012 por el presidente. Aquella ley, aprobada por orden ejecutiva, sirvió hace dos veranos para tapar uno de los agujeros del sistema migratorio actual: en EE UU hay millones de menores indocumentados que han estudiado en el sistema escolar público y que sólo cuando intentan acceder al mundo laboral se encuentran con el obstáculo de la ilegalidad. 

Pero esa legislación, conocida como DACA, también sirvió para acallar las críticas de la comunidad hispana hacia Obama, al que ya habían apodado como “deportador en jefe”, a pocos meses de las elecciones presidenciales. El pasado mes de mayo, el presidente anunció que actuaría por su cuenta para revisar el sistema actual, dado el bloqueo en el Capitolio, y que pediría al Departamento de Seguridad Nacional -mucho antes de que se desatara la crisis en la frontera- sus recomendaciones para resolver la situación de los 11 millones de indocumentados que se estima viven en EE UU. 

El presidente no hizo referencia este viernes a ninguna de estas posibilidades, centrando su discurso en una crítica clara hacia los republicanos. Preguntado por si él mismo tiene parte de responsabilidad en la falta de consenso, Obama respondió que la división no es entre los republicanos y la Casa Blanca, sino “entre los republicanos de la Cámara y los del Senado, y entre los republicanos y los republicanos de la Cámara”, en referencia al enfrentamiento entre los moderados y los más conservadores.

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