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El Senado acusará a la CIA de ocultar el alcance del programa de detención

La investigación concluirá que las técnicas no sirvieron para prevenir muertes en atentados

Imagen del interior de la sede de la CIA, a las afueras de Washington.
Imagen del interior de la sede de la CIA, a las afueras de Washington. AP

Desde que en abril el Comité de Inteligencia del Senado votó a favor de desclasificar cientos de páginas de su voluminoso informe sobre el programa secreto de detención e interrogación de la CIA, se han ido filtrando las principales conclusiones del documento. Y, a la espera de conocerlo con detalle cuando la Casa Blanca lo difunda en los próximos días o semanas, el diagnóstico preliminar es demoledor. Barack Obama acabó con el polémico programa en su primera semana como presidente en 2009.

El Senado concluye que las técnicas utilizadas por la agencia de inteligencia, tras los atentados del 11-S en 2001, contra personas detenidas por una presunta vinculación con Al Qaeda eran mucho más severas de lo que se creía inicialmente y que no sirvieron para obtener información que previniera muertes en atentados terroristas, según han revelado a medios de comunicación estadounidenses algunas de las personas que han leído un borrador del documento.

El tono del informe, aseguran, es de una crítica implacable contra algunos ex altos cargos de la CIA, a los que acusan de haber engañado al Congreso, la Casa Blanca y el Departamento de Justicia acerca del sistema de interrogación, en el que se utilizaban métodos extremadamente agresivos, como el ahogamiento simulado de los detenidos.

La agencia Associated Press obtuvo el miércoles un documento interno de la Casa Blanca con el argumentario público que debía de dar el Departamento de Estado cuando se desclasificase el informe. El Departamento diría que “cuenta una historia de la que ningún estadounidense está orgulloso” y que “no deja dudas” de que los métodos utilizados causaron un “profundo dolor, sufrimiento y humillación” que eclipsó cualquier “beneficio potencial”.

La Casa Blanca lleva meses trabajando con los servicios inteligencia en la redacción del borrador que se difundirá. Obama apenas ha hecho valoraciones públicas del documento, más allá de que le gustaría que se desclasificara lo antes posible. La CIA, según el diario The New York Times, prepara una contraofensiva para revertir las conclusiones del informe.

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