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La ‘Ndrangheta se rebela contra el papa Francisco por la excomunión

Unos 200 presos de la mafia calabresa no asisten a misa dominical en protesta

El papa Francisco oficia misa este sábado en Isernia.
El papa Francisco oficia misa este sábado en Isernia. Getty Images

Unos 200 mafiosos encarcelados en la prisión de alta seguridad de Larino, en la región de Molise, decidieron este domingo no acudir a la misa dominical en protesta por la decisión del papa Francisco de excomulgar a la ‘Ndrangheta, la feroz mafia calabresa, tras el asesinato, el pasado mes de enero, de un niño de tres años en un ajuste de cuentas con su familia. Al tiempo, en Oppido Mamertina, un pueblo de apenas 6.000 habitantes en la región de Calabria, los responsables de una procesión detuvieron la imagen de la Virgen María frente a la casa de un viejo capo, condenado a cadena perpetua por delitos de extorsión y asesinato, pese a las protestas del capitán de los Carabinieri y de los dos agentes que, hasta ese momento, habían escoltado el cortejo religioso.

Es la respuesta, por ahora incruenta, de la ‘Ndrangheta, una organización mafiosa que incluye en su simbología términos y devociones cristianas, a las duras palabras que el papa Francisco, delante de más de 200.000 personas, pronunció hace dos semanas en Cassano allo Jonio, el pueblo de Cocò, el niño asesinado y quemado junto a su abuelo en el interior de un coche. “La ‘Ndrangheta”, dijo el Papa, “es la adoración del mal, el desprecio del bien común. Tiene que ser combatida, alejada. Y la Iglesia tiene que ayudar más. Los mafiosos no están en comunión con Dios. Están excomulgados”. Nunca un Papa había llegado hasta el extremo de negar la comunión, el castigo más grave para un creyente, a los mafiosos de forma colectiva.

Los responsables de una cofradía de Reggio Calabria detuvieron la imagen de la Virgen ante la casa de un capo

El tradicional silencio, e incluso la permisividad, de la Iglesia católica frente a las cuatro grandes mafias que operan en Italia –la Cosa Nostra siciliana, la Camorra napolitana, la ‘Ndrangheta calabresa y la Sacra Corona Unita, en la Puglia—solo había sido roto por Juan Pablo II en mayo de 1993 durante una visita a Sicilia. La reacción de la Cosa Nostra, por entonces bajo la dirección del sangriento Totò Riina, fue terrible. Durante el verano siguiente explotaron dos bombas en sendas iglesias de Roma y en septiembre fue asesinado en Palermo el sacerdote Pino Puglisi, conocido por su lucha contra la Mafia.

La reacción de entonces como la que empieza a fraguarse ahora demuestran que los mafiosos italianos, y en especial los de la ‘Ndrangheta, necesitan que el pasillo entre la casa del capo y la del cura siga estando transitable, la prueba de que la paz social o el miedo –tanto monta—sigue protegiendo su actividad y aun otorgándole una capa de respetabilidad. Los presos de la prisión de Larino se dirigieron al capellán y le plantearon el desafío: “Si estamos excomulgados, no merece la pena que vayamos a misa”.

Lo refirió en Radio Vaticano monseñor Giancarlo Bregantini, arzobispo de Campobasso y antes obispo de Locri, una localidad de Calabria de la que tuvo que marcharse tras ser amenazado de muerte por la ‘Ndrangheta: “Es una cosa sorprendente, unos 200 mafiosos de la sección de alta seguridad rebelándose por una frase del Papa. Esto confirma que Francisco, solo con sus palabras, incide en la conciencia de la gente. Me ha llamado el capellán para contármelo y para pedirme que vaya a la prisión a explicar a los presos las palabras del Papa”.

El desafío también se produce en los pueblos dominados por el crimen. A los responsables de la procesión de la Virgen de las Gracias, de la localidad de Oppido Mamertina, de nada les sirvió que el capitán de los Carabinieri, Andrea Marino, les advirtiera por adelantado que no iba a permitir ningún acto de complicidad con la ‘Ndrangheta. Al llegar la procesión ante la casa de Giuseppe Mazzagatti, un capo de 82 años condenado a cadena perpetua que se encuentra en arresto domiciliario por problemas de salud, el cura y la corporación municipal permitieron que la imagen de la Virgen fuese detenida unos segundos en señal de respeto.

El capitán Marino ordenó a sus agentes que abandonaran el lugar en señal de protesta mientras el resto de los asistentes, por miedo o complicidad, permanecían en el lugar. El ministro del Interior, Angelino Alfano, calificó los hechos como "un ritual repulsivo". Hace solo unos días se conoció que precisamente el arzobispo de Reggio Calabria, monseñor Giuseppe Fiorini Morosini, ha propuesto al Papa la suspensión –aunque sea temporal— del padrinazgo en los bautismos y confirmaciones “para obstaculizar el uso de la Iglesia por parte de la ‘Ndrangheta”. La mafia calabresa sigue utilizando las ceremonias religiosas para afianzar las alianzas criminales entre familias.