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Las lluvias torrenciales dejan 300.000 evacuados en Paraguay

La capital, Asunción, sufre sus peores inundaciones, con 75.000 desplazados. El fenómeno afecta también a Brasil y a Argentina

Dos niños en un barrio de Asunción, el viernes pasado.
Dos niños en un barrio de Asunción, el viernes pasado. EFE

Más de 360.000 sudamericanos han tenido que ser evacuados en los últimos días por inundaciones en Paraguay, el sur de Brasil y el noreste de Argentina. Intensas lluvias inusuales en esa zona en el invierno austral llevaron a que se desbordaran los ríos Paraguay, Uruguay, Iguazú y, en menor medida, Paraná y otros afluentes.

Paraguay lleva la peor parte: han sido desplazadas unas 300.000 personas, de las cuales 75.800 viven en Asunción, que nunca antes en su historia había sufrido una inundación con tantos afectados. En los estados brasileños de Santa Catarina y Río Grande do Sul suman 50.749 los evacuados. En Argentina, hay 13.000, sobre todo en las provincias de Misiones y Formosa, y algunos también en Corrientes y Chaco.

"Es muy doloroso perder todo de la noche a la mañana. Con todo el sacrificio (lo) conseguís y perderlo…", lagrimeaba ante la agencia EFE una evacuada en Asunción, Divia Riquelme, de 24 años, sentada junto con sus dos hijos delante del refugio que construyó con su pareja en un predio militar.

En Paraguay suman más de 300.000 los desplazados; en Brasil, 50.000 y en Argentina, 13.000 y tres muertes

Los afectados en la capital paraguaya han sido precisamente los pobres que vivían en la ribera. Muchos perdieron sus casas de materiales precarios y las autoridades vaticinan que no podrán volver a donde estaban antes porque pronostican fuertes lluvias a finales de año por el previsto fenómeno climático de El Niño. No por nada muchos afectados ha comenzado a armar con maderas, lonas, plásticos y chapas, algunas donadas por la Secretaría de Emergencia Nacional, nuevas casas cerca de los centros de evacuados dispuestos en bases militares. Los que tenían viviendas de ladrillos de dos pisos permanecían en la planta alta por temor a robos en barrios en los que ahora solo se puede circular con botes. Pero no solo la ribera está en problemas, pues el río Paraguay ha seguido creciendo este lunes hasta 7,15 metros en Asunción y el agua ha comenzado a acercarse a zonas céntricas de la ciudad.

"Vivimos como animales y más con esta lluvia que vino. Parece un charco de chancho (cerdo). Gotea todo en nuestra casa, es un desastre", se quejó a EFE otra de las evacuadas, Carina González, de 39 años y cuatro hijos. Carina protesta porque hay solo entre 45 y 50 baños para 8.098 evacuados. El presidente de Paraguay, Horacio Cartes, había declarado que su Gobierno garantizaría que no faltase "ningún recurso" a la Secretaría de Emergencia Nacional para ayudar a los damnificados, pero esta dependencia admitió a EFE que el país se ha quedado sin sanitarios móviles disponibles.

Muchos de los evacuados en Asunción han quedado sin empleo porque trabajaban en astilleros inundados o recolectaban residuos que llevaban a centros de acopio también anegados. En otras zonas del país, más de 200.000 paraguayos también sufren por las lluvias.

En Brasil, unas 40.000 personas han tenido que ser evacuadas en Santa Catarina en 37 municipios, 14 de los cuales han decretado la emergencia para proveerles de ayuda. También lo han hecho los Gobiernos de ese estado y de Río Grande do Sul. En Santa Catarina, el río Itajaí ha alcanzado los 9,28 metros. En Río Grande do Sul hay 10.749 afectados en 59 localidades, incluida Porto Alegre, donde este lunes se medirán Alemania y Argelia por el Mundial de fútbol.

En Argentina se registran menos evacuados que en los países vecinos, pero es aquí donde han ocurrido ya tres muertes, todas en Formosa. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner ha ordenado el envío de alimentos, colchones, frazadas y otros elementos de primera necesidad para asistir a los afectados y no descarta viajar a la zona, según anunció este lunes el jefe de Gabinete de Ministros, Jorge Capitanich. Este funcionario también prometió incluir a quienes pierdan su casa en el plan federal de viviendas, por el que los Gobiernos kirchneristas construyeron o repararon 769.000 casas en 11 años. En Formosa, más de 8.000 personas han debido abandonar sus hogares. Hay evacuados en la capital provincial, Formosa, y en Clorinda, la ciudad vecina de Asunción, entre otras localidades. El Gobierno formoseño declaró el estado de emergencia ante lo que consideró una “crecida extraordinaria” del río Paraguay. Hizo lo propio el de Misiones, donde 6.500 habitantes quedaron bajos las aguas. El gobernador misionero, Maurice Closs, calculó que las pérdidas económicas alcanzan en su provincia a 61 millones de dólares. En la vecina Corrientes suman 300 los evacuados. Estas inundaciones se suman a las que a principios de junio dejaron nueve muertos y miles de desplazados en los tres países, también por lluvias sorpresivas que desbordaron los ríos Iguazú y Paraná.