Biden advierte que los menores que entren ilegalmente a EEUU serán deportados

Guatemala y Estados Unidos anuncian medidas para afrontar la crisis migratoria que se vive en la frontera norteamericana con la llegada masiva de niños centroamericanos solos

Guatemala / Washington -
Biden visita Guatemala para tratar la crisis migratoria.
Biden visita Guatemala para tratar la crisis migratoria.S. Martínez (EFE)

La visita a Guatemala este viernes del vicepresidente norteamericano, Joe Biden, coincidió con la llegada de dos vuelos a bordo de los cuales iban 250 guatemaltecos deportados desde EE UU. Se esperaban dos aviones más en lo que quedaba de día, lo que elevaría el número total de guatemaltecos deportados en 2014 a más de 27.000.

La inmigración ilegal es asunto habitual en las relaciones entre EE UU, México y Centroamérica, pero en los últimos meses los miles de menores no acompañados que entran por la frontera sur estadounidense han disparado las alarmas y han aumentado las cifras, que las previsiones sitúan en más de 52.000 niños y jóvenes hasta final de año.

En opinión de Biden, la actual situación es “inaceptable” pero también reconoce que “la responsabilidad debe ser compartida” a la hora de afrontar el problema. “Quiero dejar claro que EE UU considera que una parte importante de la solución pasa por enfrentar las causas que producen este tipo de inmigración, en concreto la pobreza, la inseguridad y la falta de ley y orden”, dijo Biden tras reunirse con el presidente guatemalteco, Otto Pérez Molina.

Las maras, las violaciones, la extorsión… la violencia en general y la pobreza en particular diezman Guatemala, Honduras y El Salvador de sus poblaciones, que desesperadas huyen hacia el norte en busca de un futuro mejor, algo que ahora también hacen los niños. Pero si la Administración de Barack Obama se ha embarcado en los últimos meses en hacer llegar el mensaje de que la criminalidad y la impunidad están en la base de la crisis migratoria que se produce en la frontera, el vicepresidente Biden ha querido desterrar con su viaje la idea preconcebida de que se permite quedarse sin más a los niños y madres que entran en EE UU.

Biden señaló que la migración ilegal de los menores es "un tema humanitario", y que el problema es “compartido” entre Estados Unidos, México y Centroamérica. Estados Unidos "reconoce que el flujo de niños y jóvenes se ha acrecentado y supone un peligro enorme en seguridad y en materia económica”, subrayó el número dos de Obama. Además, quiso recordar el vicepresidente para desmotivar a los padres que envían a sus hijos hacia el norte, estos niños “caen frecuentemente en manos de redes de coyotes [mafias de traficantes de personas] que incluso abusan de ellos sexualmente”.

Tanto el Gobierno de EE UU como el de Guatemala anunciaron tras el encuentro de ambos líderes algunas medidas para afrontar la “crisis humanitaria” que ha provocado esta situación. Pérez Molina dijo que Guatemala tiene planificado un incremento en el personal de los consulados del país en Texas y en Arizona, los Estados donde más se registra el fenómeno, a la vez que se estudia el incremento de las sedes consulares en la zona fronteriza.

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Incidiendo en el reconocimiento de que Estados Unidos debe ayudar a combatir “la raíz” del problema en la propia Centroamérica, que es la violencia y la falta de oportunidades para los jóvenes, Biden presentó un millonario paquete de nuevos programas a desarrollar junto con la Agencia de Desarrollo Internacional (USAID) y de refuerzo de otros ya existentes como la Iniciativa Regional de Seguridad para América Central (CARSI). Así, según anunció la Casa Blanca coincidiendo con las citas del vicepresidente con las autoridades regionales, Washington destinará 9,6 millones de dólares a mejorar los centros de repatriación en Guatemala, Honduras y El Salvador. Además, se lanzará un nuevo programa de USAID por 40 millones de dólares a cinco años en Guatemala para mejorar la seguridad ciudadana en algunas de las comunidades más violentas del país.

De forma paralela, en El Salvador se invertirán otros 25 millones de dólares en crear 77 nuevos centros juveniles especializados en jóvenes en riesgo de ser captados por las “maras” (bandas) o potenciales migrantes ilegales. En Honduras se destinarán 18,5 millones de dólares de CARSI a mejorar la lucha contra las bandas mientras se prepara la creación de un nuevo programa de “prevención del crimen y la violencia” que aún debe ser detallado.

En Estados Unidos, mientras tanto, fuentes del gobierno de Barack Obama anunciaron este viernes la próxima habilitación de más centros de detención preparados para recibir a familias con niños, así como un refuerzo de abogados y jueces de inmigración para acelerar los procesos judiciales migratorios, entre otros.

Por su parte, Pérez Molina reclamó al vicepresidente norteamericano que se otorgue a los migrantes guatemaltecos un permiso temporal de trabajo, extremo que contribuiría a regular el flujo de personas, mientras que los tres países más afectados por estas migraciones masivas (Guatemala, El Salvador y Honduras) diseñarán una estrategia informativa que hará énfasis en los riesgos a los que se exponen los niños que buscan llegar ilegalmente a Estados Unidos.

El vicepresidente Biden reiteró el compromiso de la administración Obama de garantizar un trato humano y justo a los niños capturados en el momento de cruzar la frontera mexicano-estadounidense y quienes, al violar la legislación, “tienen que ser deportados”.

Cifras del Gobierno estadounidense dan cuenta que del 1 de octubre de 2012 al 30 de septiembre de 2013, las autoridades fronterizas norteamericanas interceptaron más de 24.400 menores que ingresaron clandestinamente y sin la compañía de un adulto. En los ocho meses posteriores, la cifra creció a más de 47.000, fenómeno que, según fuentes oficiales estadounidenses, el presidente Barack Obama calificó como “crisis humanitaria”.

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