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Raúl Sendic, izquierda con glamour

El hijo de uno de los fundadores de los tupamaros es la apuesta del candidato Tabaré Vázquez para volver a la presidencia de Uruguay en octubre

El éxito de la lista de Raúl Sendic en las primarias del Frente Amplio (FA) el pasado 1 de junio lo catapultó al puesto de candidato a vicepresidente de cara a las elecciones presidenciales de octubre, acelerando una renovación que podría haber tardado otro periodo electoral más. Era la opción preferida de Tabaré Vázquez, electo candidato a presidente. A sus 50 años, se trata de un político singular, un técnico pragmático con formación marxista, que aparece como el heredero de los exguerrilleros tupamaros dentro del Frente Amplio, la compleja coalición de izquierdas que gobierna Uruguay desde hace nueve años.

La lista que lideraba Sendic —se votan separado a los candidatos— rompió todos los pronósticos y se convirtió en la más votada del FA; el mayor descalabro fue para la del propio presidente José Mujica, que perdió más de la mitad de sus votos. Mujica había dejado el primer puesto a su mujer, la senadora Lucía Topolansky, quien aspiraba a la vicepresidencia.

El presidente uruguayo asumió la derrota con rapidez y la convirtió en victoria, reivindicando a Sendic como parte de los gurises (niños) que en algún momento se pelearon con los veteranos exguerrilleros, hicieron lista electoral aparte, y terminaron ganando la partida en la urnas.

El asunto se zanjó en familia, con Lucía Topolansky reunida en la cocina de su modesta casa con Sendic, bendiciendo la candidatura del rival. Un rival, Raulito, que desde hace años forma parte del círculo íntimo de los Mujica, con un presidente que muchas veces lo protegió como al hijo del compañero guerrillero muerto.

El presidente declaró luego ante la prensa: “No cabe ninguna duda que siempre hay que apostar a la renovación, apostar a la gente nueva”, antes de añadir muy en su estilo que Sendic tiene “una especie de glamour hecho por la historia del padre, por la mítica”.

El padre se llamó también Raúl Sendic, creador del primer sindicato agrícola de Uruguay en los años 60 y abogado de los explotados trabajadores de la caña de azúcar de Bella Unión, fue uno de los fundadores de la guerrilla de los tupamaros hasta ser detenido y encarcelado junto a Mujica en condiciones inhumanas.

El hijo se crió con un padre en clandestinidad o preso, lo conoció poco; según una biografía del periodista Samuel Blixen, en los últimos años, cuando llegó la democracia, estuvieron distanciados por discrepancias políticas.

Junto a sus cuatro hermanos, el ahora candidato vivió una infancia en condiciones precarias hasta que la familia fue trasladada a Cuba. Sendic se graduó en Genética Humana en la Universidad de La Habana y regresó a Uruguay en los años 80 con la llegada de la democracia y la liberación de su padre.

El periodista Jorge Barreiro realizó unas de las últimas entrevistas al exguerrillero, quien deteriorado por los años de cárcel falleció en 1989 en París. “Era ante todo un hombre de acción, con un enorme carisma, pocas ambiciones teóricas”, dice Barreiro, quien considera que padre e hijo tienen tanto que ver “como la izquierda de los años 60 y la de ahora”, es decir, muy poco.

Sendic hijo se forjó una carrera política, lejos de la herencia de activismo del padre. Fue diputado, ministro de Industria y presidente de la petrolera estatal ANCAP. En esos años se mostró como un firme defensor de la intervención del Estado en la economía, siendo conocida su amistad con el actual ministro de Economía de Argentina, el joven y ambicioso Axel Kicillof.

Una de sus principales realizaciones fue la creación de la empresa estatal ALUR, financiada en un 90% por ANCAP y en un 10% por Petróleos de Venezuela (PDVSA). ALUR sirvió para comprar la producción de caña de azúcar de Bella Unión, sacando a la población de la extrema pobreza. En el 2004 esa zona del departamento de Artigas presentaba las peores cifras de mortalidad infantil de Uruguay, sólo equiparables a los países más pobres de América Latina. Sendic terminó el trabajo iniciado en los años 60 por su padre trayendo el bienestar a ese lugar olvidado del país.

Pero también se ganó enemistades y críticas. Aunque Sendic defiende el proyecto de ALUR como una inversión industrial clave en el desarrollo de los biocombustibles, que se fabrican con la caña de azúcar, las cifras muestran un negocio ruinoso para el Estado.

El economista y miembro del Partido Colorado (derecha), Isaac Alfie, calcula pérdidas anuales por valor de 187 millones de dólares para ALUR. La oposición también denuncia la falta de transparencia de la gestión del proyecto.

Esta política también ha enemistado a Sendic con el zar de la economía uruguaya, Danilo Astori, actual vicepresidente, contrario a la intervención del Estado y partidario de un liberalismo suavizado por políticas sociales. A pesar de su influencia, Astori, seguro ministro de Economía si la izquierda vuelve a ganar, no ha logrado detener el ascenso de Sendic, que cuenta con la simpatía del candidato y ex presidente Tabaré Vázquez.

Los puntos comunes entre Vázquez y Sendic no están claros, aunque los dos están en contra del aborto y de la legalización de la marihuana, si bien han declarado que no modificarán las leyes ya votadas al respecto. Pero, sobre todo, a sus 74 años, Tabaré Vázquez necesita a un hombre joven a su lado para contrarrestar el tirón electoral de Luís Lacalle Pou (40 años), del Partido Nacional, sorpresa de las internas del pasado 1 de junio. A pesar de su posición de favorito, el Frente Amplio se enfrenta a unas elecciones difíciles en las que no puede dar nada por ganado. Raúl Sendic podría marcar la diferencia.