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El diálogo entre el Gobierno de Maduro y la oposición, en punto muerto

La MUD exige al Ejecutivo que "respete la Constitución"

Los oficialistas acusan a los opositores de pedir "impunidad"

El dirigente opositor Ramón Guillermo Aveledo.
El dirigente opositor Ramón Guillermo Aveledo. EFE

“El juego está trancado” es una expresión coloquial venezolana que ilustra cuán complicado resulta un acuerdo entre dos partes en conflicto. Ese dicho es el que mejor le va a las dificultades que experimentan el Gobierno y la oposición para reiniciar el diálogo que desactive la crisis política que se vive en Venezuela desde comienzos de febrero. Las parcas declaraciones del secretario ejecutivo de la opositora Mesa de la Unidad (MUD), Ramón Guillermo Aveledo, ofrecidas a la salida de una reunión en la sede de la Nunciatura Apostólica en Caracas al mediodía de este lunes, son quizá la mejor prueba de esos problemas. “Los terceros de buena fe”, en alusión al embajador del Vaticano en Caracas Aldo Giordano y los cancilleres de Brasil, Colombia y Ecuador, “siguen haciendo esfuerzos para que haya condiciones y el diálogo se reinicie. Por ahora no hay mucho más que informar”.

Aveledo evadió las preguntas de los periodistas y dijo poco más: que agradecían el gesto de los mediadores de rescatar el proceso y estaban pendientes de que les convocaran a una nueva reunión con los mediadores, quienes tenían previsto reunirse en el transcurso del día con el Gobierno para trasladarle el planteamiento de la oposición. Ninguno de los asistentes por la delegación opositora quiso comentar de qué se trataba esa propuesta para que la filtración no provocara, según dijo uno de ellos a este diario, la molestia del Gobierno y la dilación de los procesos.

Luce muy complicado que se produzca un acuerdo en las próximas horas, a juzgar por las posiciones irreductibles que mantienen las partes. El domingo, la oposición se reunió por primera vez con los mediadores y comunicó a sus interlocutores tres condiciones para volver a la mesa. Uno, la liberación del comisario Iván Simonovis, calificado como un preso político, cuya salud se ha deteriorado tras casi una década en prisión, así como el regreso de los exiliados; dos, que se convoque al movimiento estudiantil opuesto al Gobierno al diálogo y que cese la represión en su contra, porque, según estimaciones de las organizaciones defensoras de los derechos humanos, las detenciones y los procesos judiciales se han incrementado después del comienzo del proceso; y tres, que se instale una comisión de la verdad plural en la que ambos sectores se sientan representados.

Según la lectura de la MUD, el Gobierno no solo no ha honrado los compromisos asumidos hace un mes, sino que los ha desconocido como consecuencia de las pugnas internas que mantienen. “La liberación de Simonovis es una fantasía animada”, dijo el alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez, para zanjar cualquier esperanza de que el ex funcionario policial reciba una medida humanitaria. Casi en paralelo, el poderoso número dos del chavismo, Diosdado Cabello, decidió formar, con diputados del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), un grupo para investigar los episodios de violencia política ocurridos en 2014.

"Nosotros aceptamos dialogar, pero el diálogo no es una peña", dice el secretario de la MUD

Las partes tienen distintas visiones sobre las conversaciones. Mientras que el Gobierno las concibe como un espacio para intercambiar opiniones y debatir sobre los problemas del país sin que ello implique concesión alguna al modelo político-económico legado por el fallecido Hugo Chávez, la oposición no quiere que el acercamiento se quede en devaneos retóricos. “Nosotros aceptamos dialogar, pero el diálogo no es una peña. Queremos que se cumpla la Constitución en cada uno de los aspectos que hemos planteado”, dijo Aveledo el domingo luego de la primera reunión.

El presidente Nicolás Maduro apenas ha hecho alusiones generales a la decisión de la oposición y ha reiterado que no abandonará de la mesa. A primera hora de la noche de este lunes estaba reunido con gobernadores y alcaldes discutiendo un plan nacional para reducir la criminalidad. En una discusión que mantuvo con el alcalde opositor del municipio El Hatillo (sureste de Caracas), David Smolansky, miembro del partido político Voluntad Popular, el jefe del Estado dejó muy claro que su gobierno no cedería con facilidad a la petición de liberar a los alcaldes Daniel Ceballos y Enzo Scarano, considerados también como presos políticos, tras las protestas que ya entraron en su cuarto mes.

El partido gobernante sí formuló algunas observaciones en la habitual conferencia de prensa de comienzos de semana. “La oposición pide una cosa imposible: impunidad. No hay posibilidad de perdón si no se arrepienten”, replicó la segunda vicepresidenta del PSUV Blanca Eekhout reforzando así la posición oficial sobre el caso Simonovis. El excomisario, que fue sentenciado a 30 años de prisión, no se considera culpable de los delitos imputados.

El panorama sobre el futuro del diálogo, que al mediodía lucía negro, pareció despejarse hacia el final de la tarde cuando el ministro de Relaciones Exteriores ecuatoriano, Ricardo Patiño, tuiteó: “Comisión de Cancilleres de Unasur y nuncio abrimos en Venezuela puentes de comunicación otra vez. Avanzamos en varios puntos de la agenda”. Hasta la noche de este lunes ninguna de las partes había confirmado la buena nueva.