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La UE amplia las sanciones a dos compañías de Crimea y 13 personas

Los ministros de Exteriores se reúnen tras el referéndum independentista en el Este de Ucrania

El Gobierno ruso asegura que respeta el resultado de las consultas de autodeterminación

Bruselas anuncia más medidas si no se respetan las elecciones del día 25 de mayo en Ucrania

La UE amplía las sanciones contra Rusia por la crisis ucrania. Reuters Live!

La Unión Europea juega a varias bandas con Rusia, sin saber si alguna de ellas acabará aliviando el conflicto ucranio. Los países miembros aprobaron este lunes nuevas sanciones —que incluyen, por primera vez, a empresas— y amagaron con emplear mayor rotundidad, pero al mismo tiempo quisieron dar otra oportunidad al diálogo entre ucranios y rusos. Bruselas quiere agarrarse al relativo tono de cautela exhibido en los últimos días por el presidente ruso, Vladímir Putin, y, de momento, contiene las voces de los socios comunitarios que piden mano dura contra Moscú.

Las nuevas sanciones añaden otros 13 nombres a la lista de los hasta ahora sancionados por la UE, que asciende ya a 61 personas, la mayoría rusos y ucranios de Crimea, que no pueden viajar a Europa ni mover sus activos. Los incorporados este lunes son altos medios de la Administración y el Ejército ruso, así como autoproclamados dirigentes de las zonas del este de Ucrania.

Europa condena la ilegalidad del referéndum en el este de Ucrania

Más allá de esta ampliación, la principal novedad de lo acordado este lunes reside en apuntar directamente a empresas como responsables de la anexión ilegal de ese territorio a Rusia. La UE bloqueará cualquier tipo de relación comercial con dos firmas de la región, expropiadas tras el cambio de estatus de Crimea. Son Chernomorneftegaz, de energía, y Feodosia, de construcción naval.

“No habrá una solución duradera y estable sin contar con Rusia. Eso exige restablecer el clima de colaboración, pero solo si Rusia acepta un cambio de actitud. Hay que mantener la estrategia del palo y la zanahoria”, resumió el ministro español de Exteriores, José Manuel García-Margallo, al término del encuentro con sus colegas europeos. España integra, con Italia, Alemania, Grecia o Chipre, el grupo de partidarios de dialogar con Putin.

Pero hasta los más pragmáticos saben que el mandatario ruso ha descolocado varias veces a Occidente y que puede volver a hacerlo. Por eso las conclusiones del Consejo de Exteriores recogen también la posibilidad de mayores sanciones, que dependerán de “la actitud y el comportamiento de todas las partes respecto a la celebración de elecciones presidenciales libres y justas”. La artillería pesada de la UE, por tanto, aguardará hasta comprobar qué ocurre con los comicios. Si Rusia los obstaculiza o no reconoce sus resultados, Bruselas se planteará activar la llamada fase tres de las sanciones, un cajón de sastre de consecuencias inciertas que incluye castigos generales a la economía rusa, como el veto a exportaciones. Por supuesto, el daño se extendería a las economías europeas y ese es uno de los motivos que retrasan su aplicación, más allá de las dudas sobre su efectividad.

En el bando más beligerante, el ministro británico de Exteriores, William Hague, lamentó que Putin haya dicho respetar el referéndum de independencia celebrado en el este de Ucrania. Hague, muy alineado con Estados Unidos en la idea de arrinconar más a Putin, advirtió de que las elecciones del 25 de mayo serán clave en la estrategia europea. “Es ciertamente el criterio más importante para evaluar la tercera fase de sanciones y si son necesarias”. Junto a Hague, el ministro polaco, los bálticos y el sueco abogan por penalizar más a Moscú.

Donde Hague ve motivos para el pesimismo, el presidente de turno de la OSCE —la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, que realiza labores de observación y mediación en el conflicto—, Didier Burkhalter, prefiere encontrar esperanza. “Hemos visto en Moscú que hay apertura para el diálogo”, aseguró el también presidente suizo tras reunirse con los ministros comunitarios. La OSCE ensaya el enésimo intento de diálogo entre los propios ucranios y también de Kiev con Moscú, aunque algunos analistas consideran demasiado ingenua su visión esperanzadora.

Más unánime fue la condena del referéndum del domingo. “La UE no reconocerá ningún referéndum ilegal e ilegítimo”, aseguró la alta representante para la Política Exterior, Catherine Ashton. Los ministros, además, reprocharon a Putin por escrito su presencia en el desfile militar de Sebastopol (Crimea) el pasado 9 de mayo, aniversario de la derrota de la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial.

Kiev considera a las consultas una "farsa" de Rusia

El presidente interino de Ucrania, Alexándr Turchínov, ha asegurado que los referendos celebrados este domingo en las regiones de Donetsk y Lugansk, son una "farsa" organizada por Rusia para desestabilizar Ucrania y derribar al Gobierno de Kiev.

En un comunicado, el mandatario ucranio ha subrayado que las consultas, en las que los electores se han pronunciado por una abrumadora mayoría a favor de la secesión de Kiev, no tendrá ninguna consecuencia jurídica en Ucrania, salvo la "responsabilidad penal para sus organizadores".

"Estos procesos están inspirados por la Federación de Rusia y son destructivos para las economías de las regiones de Donetsk y Lugansk y amenazan las vidas y el bienestar de las ciudadanos y tienen el objetivo de desestabilizar Ucrania, impedir las elecciones presidenciales y derrocar a las autoridades de Kiev", ha explicado.

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