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La detención de Gerry Adams reaviva el drama de los desaparecidos en el Ulster

El Gobierno británico niega interferencias en la detención del líder republicano

Foto de archivo de Gerry Adams.

El arresto el miércoles por la noche del presidente del Sinn Féin y líder de los republicanos irlandeses, Gerry Adams, ha desenterrado el drama de los desaparecidos en el conflicto de Irlanda del Norte. Adams es sospechoso de haber ordenado el secuestro y ejecución en 1972 de Jean McConville, una viuda que tenía entonces 37 años y cuya “ejecución” no fue reconocida por el IRA hasta 1999 y sus restos no fueron encontrados hasta 2003, en una remota playa de Irlanda a 80 kilómetros de su domicilio en Belfast.

Los desaparecidos han sido un problema que ha quedado siempre un poco de lado pero nunca ha dejado de estar en segundo plano. No se incluyó en los Acuerdos de Paz de Viernes Santo de 1998, pero los Gobiernos de Londres y Dublín se pusieron de acuerdo para impulsar su búsqueda un año después. McConville era una de las 16 personas que el IRA hizo desaparecer, de las que siete nunca han sido encontradas.

Los expertos advierten de que un eventual procesamiento de Adams podría tener consecuencias catastróficas para el Proceso de Paz. Pero ese procesamiento, “aunque es posible, es poco probable”. Y eso, por dos razones. Primero, porque los testimonios que apuntan a Adams como ideólogo de ese asesinato, y quizás también de otros sospechosos de pasar información al Ejército británico en el momento álgido de los disturbios, proceden de un antiguo miembro del IRA ya fallecido y es muy difícil que él se incrimine a sí mismo. Además de la falta de pruebas, un procesamiento de Adams podría tener consecuencias políticas tan graves que la fiscalía —es decir, el Gobierno— podría renunciar a él en nombre del interés público.

Se presentó a declarar la noche del miércoles de forma voluntaria

Adams, que se presentó de forma voluntaria a declarar a las ocho de la tarde del miércoles en una comisaría de Antrim, 30 kilómetros al noroeste de Belfast, seguía anoche declarando. La policía tiene 48 horas para interrogarle sin presentar cargos contra él y ese periodo puede extenderse hasta un máximo de 28 días con permiso judicial.

El líder republicano defendió su inocencia antes de presentarse en comisaría. “Aunque nunca me he desvinculado del IRA y nunca lo haré, soy inocente de todo lo relacionado con el secuestro, asesinato y entierro de la señora McConville”, declaró. “Creo que su asesinato y su entierro secreto fueron un error y una lamentable injusticia para ella y para su familia”, añadió. E insinuó que había intereses políticos detrás de la decisión que compareciera justo ahora, a tres semanas de las elecciones europeas y locales.

Otros miembros del Sinn Féin, como el número dos del partido y del Gobierno autónomo, Martin MacGuinness, o la vicepresidenta Mary Lou McDonald, atribuyeron el jueves también el caso a razones políticas. El primer ministro británico, David Cameron, ha desmentido que haya presiones políticas y ha subrayado que la Justicia y la policía son independientes del Gobierno.

De hecho, otros cinco sospechosos han sido ya interrogadas por la policía por el caso de Jean McConville, de las que solo uno, Ivor Bell, de 77 años y uno de los líderes del IRA en los años 70, ha sido acusado de colaboración en el caso. Se cree que Bell de alguna manera se incriminó a sí mismo.

La policía tiene 48 horas para interpelarle sin presentar cargos

Las acusaciones se basan en una serie de entrevistas llevadas a cabo hace años por investigadores del Boston College para trazar una historia oral de los disturbios del Ulster. Los participantes, protagonistas directos de aquellos hechos, recibieron la promesa de que sus declaraciones se mantendrían en secreto hasta su muerte. Uno de ellos, Brendan Hughes, amigo y camarada de Adams, falleció en 2008 y su testimonio salió a la luz. En él asegura que Adams dio la orden de hacer desaparecer a Jean McConville.

El procesamiento de Adams “es posible pero no es probable”, opina David McKittrick, veterano analista. “El único acusado lo está porque se ha incriminado a sí mismo y es muy poco probable que Gerry Adams haga lo mismo. Por lo tanto, salvo que la policía tenga algo más que no conocemos, no es probable que Adams sea procesado”, sostiene. McKittrick cree que, si fuera procesado, sería el fin de la carrera política de Adams pero el Sinn Féin encontraría sin problemas un sustituto. “Hay que tener en cuenta que hay mucha gente muy capaz esperando la retirada de Adams y que este tiene 65 años”.

En opinión de Jonathan Tonge, profesor del Instituto de Estudios Irlandeses de la Universidad de Liverpool especializado en los disturbios del Ulster, “el proceso de paz de Irlanda del Norte se puede ver seriamente afectado si Adams es acusado del asesinato de McConville”. “Pero es poco probable que ocurra porque sería potencialmente catastrófico para el proceso y hay que tener en cuenta que, diga lo que diga el Gobierno, la política es un factor que se tiene en cuenta a la hora de decidir si se lleva a delante un procesamiento. Además, sería difícil conseguir una condena porque los testimonios contra él vienen de gente como su antiguo colega del IRA, Brendan Hughes, que ya está muerto”, añade.

El profesor Tonge subraya que el procesamiento de Adams “tendría ramificaciones políticas potencialmente terribles para el proceso de paz” porque los republicanos, que ven a Adams “como su héroe político, no como un terrorista”, retirarían su apoyo a la policía, un factor clave para que los unionistas aceptaran en 2007 formar Gobierno con el Sinn Féin y rescatar así las instituciones autonómicas, que llevaban años suspendidas. En ese caso “los unionistas se negarían a compartir el Gobierno con el Sinn Féin y las instituciones políticas se desplomarían de nuevo”.

En ese escenario, subraya Tonge, los disidentes republicanos “se considerarían vindicados en sus argumentos de que la policía sigue actuando de forma política y no se la puede apoyar”.

El proceso de paz en Irlanda del Norte

10 de abril de 1998: Los principales partidos norirlandeses y el Gobierno de Reino Unido, con apoyo de EE UU, firman el Acuerdo de Viernes Santo. El pacto instituye un Parlamento y un Ejecutivo norirlandeses y representa un gran paso hacia la resolución del conflicto en la región, en el que murieron más de 3.500 personas.

10 de septiembre de 1998: Gerry Adams se entrevista con David Trimble, líder del Partido Unionista del Ulster, en el primer encuentro bilateral entre republicanos y unionistas en 75 años.

Julio de 1999: el primer intento de nombrar un Ejecutivo norirlandés falla por el desacuerdo entre unionistas y republicanos sobre el proceso de desarme del IRA.

Noviembre 1999: El IRA acepta dialogar con el jefe de una comisión internacional para el desarme. La Asamblea de Irlanda del Norte se reúne y elige por primera vez un Gobierno formado por unionistas y republicanos.

Septiembre de 2004: Se reanudan las negociaciones sobre el desarme de IRA. Los republicanos de Gerry Adams aceptan que un grupo de testigos asista a la destrucción de parte del armamento.

29 de noviembre de 2004: Adams se encuentra con el jefe de la policía de Irlanda del Norte, Hugh Orde.

E 6 abril de 2005: Gerry Adams hace un llamamiento al IRA antes de las elecciones generales. Explica que ya hay una alternativa a la violencia

y que ha llegado el momento para los republicanos de “aceptar plenamente” una vía democrática para alcanzar sus objetivos.

7 de marzo de 2007: Gerry Adams se entrevista con Ian Paisley, líder del Partido Unionista Democrático que ha ganado las elecciones 20 días antes. Tras el encuentro; Adams declara que “se abre una nueva época” para Irlanda del Norte.

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