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gira asiática de obama

Obama corteja a Malasia para contrarrestar el ascenso chino

El presidente de EE UU pacta con el Gobierno de Kuala Lumpur una “asociación completa"

Barack Obama choca su mano con un joven en un encuentro en la Universidad de Malaysia, en Kuala Lumpur. Ampliar foto
Barack Obama choca su mano con un joven en un encuentro en la Universidad de Malaysia, en Kuala Lumpur. EFE

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el primer ministro de Malasia, Najib Razak, han acordado elevar el nivel de la relación entre los dos países a “asociación completa” durante la cumbre que han mantenido este domingo en Kuala Lumpur, según ha asegurado Razak tras el encuentro. El pacto incluye mayor colaboración en temas de seguridad, economía, educación, ciencia y tecnología.

Obama llegó a Malasia el sábado por la tarde, procedente de Seúl, para cubrir la tercera etapa de la gira asiática que inició el miércoles en Japón, le llevó luego a Corea del Sur, y concluirá este martes en Filipinas.

El viaje del mandatario americano está destinado a convencer a sus socios asiáticos de que el compromiso de seguridad y económico estadounidense con la región sigue siendo clave para Washington a pesar de que la compleja situación internacional le ha impedido virar la atención hacia Asia-Pacífico como se esperaba. Para Estados Unidos –que lo niega- y los países vecinos de China, se trata de contrarrestar el ascendente poderío económico y militar de Pekín en la zona.

Tras garantizar a Tokio y Seúl el respaldo en temas de seguridad –por ejemplo en la disputa con China por unas islas en el mar de China Oriental, en el caso de Japón, y en las amenazas de Corea del Norte, en el caso de Corea del Sur y Japón- Obama ha cortejado a Malasia, un país con el que Estados Unidos ha tenido relaciones difíciles durante años. La tensión fue notable durante el mandato del primer ministro Mahathir Mohamad (1981-2003), gran crítico de Estados Unidos, aunque las relaciones, especialmente las económicas, continuaron siendo intensas, y con Najib se han reforzado.

Washington considera Malasia un país cada vez más abierto a la influencia americana y un elemento importante en su estrategia de viraje político, económico y militar hacia Asia. Obama es el primer presidente estadounidense que visita Malasia desde Lyndon Johnson en 1966, y quiere potenciar aún más las relaciones con este país de islamismo moderado.

Kuala Lumpur es, al mismo tiempo, un importante socio comercial de Pekín y se ha opuesto a algunos aspectos fundamentales del Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP en sus siglas en inglés), un pacto comercial entre 12 países, en el cual no está China, que se encuentra estancado. El TPP es uno de los ejes claves de la política de giro estadounidense hacia Asia, y es una de las prioridades del viaje de Obama.

La inquietud de Kuala Lumpur con Pekín ha aumentado recientemente, en especial después de que China llevara a cabo a finales del año pasado ejercicios navales en aguas en disputa, y Estados Unidos y Malasia han dado pasos para reforzar sus lazos de defensa.

Washington considera a Najib Razak un reformista en el fondo, aunque ha visto con inquietud los esfuerzos de su Gobierno para limitar la libertad de expresión y la oposición política. Najib ha promocionado la imagen de Malasia en el extranjero como país de islamismo moderado. Pero miembros de las comunidades no musulmanas aseguran que está utilizando políticas religiosas peligrosas para acaparar votos, mediante pasos como restringir la práctica de otras religiones. Aunque el islamismo es la religión del Estado y la mayoritaria en Malasia (la profesa alrededor del 60% de la población), existen importantes comunidades de budistas, cristianos e hinduistas. El país tiene 29 millones de habitantes.

El líder de la oposición Anwar Ibrahim ha acusado a Najib de dirigir un Gobierno “corrupto y autoritario”. Las críticas contra Najib han aumentado por acosar a sus oponentes y coartar la libertad de expresión, sobre todo después de que perdiera el voto popular en las elecciones del año pasado frente a la oposición de Anwar. Najib logró mantenerse en el poder mediante lo que sus adversarios dicen que es un sistema electoral sesgado que favorece a su coalición. Anwar fue sentenciado el mes pasado a cinco años de cárcel por sodomía, un cargo que, según ha denunciado, tiene motivaciones políticas, y que ha sido cuestionado por Estados Unidos.

Obama no se ha reunido con Anwar, aunque ha dicho que esto no significa que no le preocupe su situación y ha planteado a Najib la necesidad de mejorar los derechos humanos en Malasia. A la vez, ha reconocido que Estados Unidos tiene también trabajo que hacer en estas cuestiones. Susan Rice, consejera nacional de seguridad estadounidense, tiene previsto reunirse con Anwar, quien fue viceprimer ministro entre 1993 y 1998, el lunes.

Con el viaje de Obama, Najib quiere, de paso, contrarrestar las intensas críticas que ha recibido su Gobierno, tanto dentro como fuera de Malasia –en especial de China- por la gestión de la desaparición del vuelo MH37 de  Malasya Airlines con 239 personas (la mayoría de ellos, chinos) a bordo, el mes pasado, y del cual sigue sin haber rastro. Obama ha defendido hoy la labor de Malasia en la búsqueda del aparato estrellado en el océano Índico sur.

Durante la gira asiática, Obama ha tenido que reservar su atención también para la crisis en Ucrania. Este domingo, ha asegurado que las sanciones internacionales previstas contra Rusia enviarán un claro mensaje a Moscú de que debe poner fin a su “provocación” en el este de Ucrania, donde crece el temor a una invasión rusa, informa France Presse. “Mientras Rusia continúe la vía de la provocación en lugar de intentar resolver el problema de forma pacífica y reducirlo, va a haber consecuencias y esas consecuencias seguirán aumentando”, ha afirmado. El presidente estadounidense viaja el lunes a Filipinas, última etapa de su viaje asiático.