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Nicaragua teme un terremoto de gran magnitud

El Gobierno teme que varios sismos hayan activado las fallas que causaron el desastre de 1972

Las autoridades recomiendan a los capitalinos dormir en espacios abiertos

Ruinas de un edificio dañado en el sismo del 72 y derruido hace días.
Ruinas de un edificio dañado en el sismo del 72 y derruido hace días. REUTERS

La primera dama de Nicaragua, Rosario Murillo, sorprendió al país al comparecer la tarde de este domingo en cadena de televisión para informar que el Gobierno se encuentra en máxima alerta, dado que un temblor de apenas 2,2 grados en la escala de Richter pudo haber activado las fallas sísmicas que cruzan lo que fue el viejo centro de Managua, la capital del país, y que desencadenaron el terremoto de 1972, que devastó la ciudad y dejó cerca de 10.000 muertos y 20.000 heridos.

“No estamos llamando al pánico, no queremos que nadie pierda la calma, lo que necesitamos es que tomemos conciencia de que estamos viviendo una situación especial que tiene que convocarnos a cuidados especiales”, dijo Murillo.

Rosario Murillo ha estado al frente de la emergencia desde que el pasado jueves se produjera un terremoto de 6,2 grados en la escala de Richter, que dejó un muerto, 33 heridos graves, 2.354 viviendas dañadas y causó caos en Managua. Desde entonces se han producido más de mil réplicas y un segundo terremoto, al sur de la capital, de 6,6 grados, pero que no causó mayores daños. El fin de semana la situación parecía normalizarse, hasta que la primera dama anunció el mayor temor del Gobierno: que se activaran las fallas que causaron el siniestro de 1972. Según los expertos es la primera vez en 41 años que se activan esas fallas, explicó Murillo.

"No estamos llamando al pánico, no queremos que nadie pierda la calma, pero queremos que haya conciencia de que es una situación especial", matizó la Primera Dama

El Gobierno de Nicaragua, que se mantiene en alerta roja desde el pasado jueves, ha recomendado a los capitalinos dormir este domingo en espacios abiertos, ya sean los jardines, patios o porches de las casas, así como abastecerse de suficiente agua, lámparas y productos de primera necesidad. Tras el terremoto del pasado jueves colapsaron las comunicaciones móviles en la región de las costas del Pacífico de Nicaragua, falló el fluido de energía eléctrica y de agua potable. La capital, Managua, experimentó el peor caos en años, lo que demostró que la ciudad no está preparada para afrontar una emergencia de la magnitud que teme el Gobierno, como la ocurrida en esta ciudad hace ya casi 42 años.

Los sismólogos y expertos en emergencias del Gobierno, tras el anuncio de Murillo, han advertido de la gravedad de la situación. “Puede ocurrir una réplica muy fuerte”, dijo Wilfried Strauch, director de sismología del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter). Strauch explicó que han puesto especial atención a los sismos que se han producido frente al Volcán Momotombo, un coloso de 1.297 metros de altura, —uno de los mayores del país— y que se levante en las riveras del Lago de Managua, frente a la capital, por temor una erupción. Las costas del Pacífico del país, donde se erige la capital y las zonas más pobladas, está dominada por una cadena de 12 volcanes. “Tenemos miedo que la actividad en el lago podría iniciar un sismo en Managua”, alertó Strauch.

El Ejecutivo ha pedido al Sistema Nacional de Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred) que mantenga en alerta los mecanismos de vigilancia y esté preparado para atender una eventual emergencia. “El Presidente (Daniel Ortega) orienta extremar las medidas necesarias”, dijo a los medios Guillermo González, director del Sinapred.

Esta nueva alerta se da mientras los nicaragüenses se preparan para festejar las vacaciones de Semana Santa, cuando cientos de miles de personas se refugian de las altas temperaturas en las paradisiacas playas de este país o en sus exóticos lagos y lagunas —muchas de ellas de origen volcánico.

El Gobierno ha intentado no causar pánico en la población, informando que el país funciona con normalidad y que se mantienen los planes de incentivo al turismo, pero ha advertido a los capitalinos a estar en alerta ante la posibilidad de un terremoto de gran magnitud.