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Rusia se queda sola en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas

Moscú muestra su preocupación por el ultimátum de Kiev, que ha expirado esta mañana

Occidente acusa al Kremlin de promover la desestabilización en el Este de Ucrania

Los embjadaores del Consejo de Seguridad de la ONU durante la reunión de urgencia sobre Ucrania.
Los embjadaores del Consejo de Seguridad de la ONU durante la reunión de urgencia sobre Ucrania. AFP

La décima reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre la crisis de Ucrania desde que las protestas en Kiev lograran expulsar del poder al presidente prorruso Víctor Yanúkovich ha evidenciado el aislamiento al que las maniobras del Kremlin en ese país han sumido a Rusia en el seno de la organización. El encuentro, convocado de urgencia a instancias de Moscú tras el ultimátum lanzado este domingo por el presidente interino ucranio de emplear al Ejército para sofocar la insurgencia en la zona oriental de la nación, ha evidenciado la división que existe entre los argumentos de Moscú y los de las potencias occidentales que han acusado al Gobierno que preside Vladimir Putin de promover la desestabilización del Este de Ucrania con una estrategia similar a la empleada en Crimea. El plazo impuesto por Kiev ha acabado a las 8.00 hora peninsular española sin que por el momento haya habido movimientos significativos.

“Este es el peor ejemplo de inestabilidad, está completamente prefabricada. Ha sido escrita y coreografiada en y por Rusia”, ha señalado la embajadora de EE UU ante Naciones Unidas, Samantha Powell. En la misma línea se han pronunciado sus colegas europeos y buena parte del resto de los Estados que forman parte del Consejo Permanente. “Rusia pretende imponer su voluntad sobre el pueblo de Ucrania empleando la desinformación, la intimidación y la agresión”, ha afirmado el representante británico, Mark Lyall Grant.

El embajador ruso ante la organización, Vitaly Churkin, ha mostrado su preocupación ante el anuncio del presidente ucranio en funciones, Alexander Turchínov, de movilizar al Ejército a primera hora de la mañana del lunes para luchar contra lo que Kiev ha denominado operaciones terroristas por parte de los activistas prorrusos y pidió a Occidente que parara esa amenaza, como horas antes había hecho el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov. Churkin ha tratado de desactivar las acusaciones de terrorismo y de connivencia de Moscú vertidas por el representante de Ucrania ante la ONU, Yuriy Sergeyev. “¿Por qué no acusan de terroristas a quienes se manifestaron y ocuparon edificios públicos el pasado mes de febrero en Kiev?”, ha preguntado Churkin. “Allí también se tomaron sedes administrativas, pero para occidente eso fue un escaparate para la democracia, pero cuando ocurre lo mismo en el Este de Ucrania entonces es terrorismo”.

Con mayor o menor énfasis, la mayoría de los 15 miembros del Consejo de Seguridad ha reconocido la intervención de Rusia en los últimos acontecimientos del Este de Ucrania, llamando la atención sobre los paralelismos con lo sucedido en Crimea. Todos han defendido el derecho a la no injerencia y la necesidad del diálogo para resolver la crisis en Ucrania. “Hacemos un llamado para que todas las partes hagan gala de mesura y eviten la escalada de la tensión y que sigan trabajando en la vía diplomática”, ha señalado el representante de China que, normalmente, se alinea con Moscú en lo que a cuestiones del Consejo de Seguridad se refiere.

A finales de marzo, la Asamblea General de Naciones Unidas votó por mayoría una resolución en la que declaraba la ilegalidad del referéndum de Crimea que evidenció la soledad de Moscú en el seno de la organización. Con todo, Ucrania y el resto de países que promovieron el documento se vieron obligados a eliminar cualquier mención expresa a Rusia para recabar el apoyo de los países miembros, un indicio de que la ONU no tiene un empeño especial por enfrentarse de manera directa con ese país.

Churkin ha querido, también, poner en evidencia el doble rasero de Washington en la crisis de Ucrania, recordando que hace unos meses fue el vicepresidente Joe Biden –que viajará a Kiev el 21 de abril- quien pidió al anterior presidente Yanúkovich que cesara en la represión violenta de los manifestantes. El representante ruso se ha preguntado si hará lo mismo con Turchínov si decide enviar al Ejército a sofocar los desórdenes de los grupos armados prorrusos que se encuentran en el Este de ese país.

La reunión de urgencia del Consejo de Seguridad ha demostrado el abismo que todavía separa a las partes implicadas para llegar a una solución que permita atemperar la tensión en la región, acrecentando el escepticismo de que el próximo jueves la reunión a cuatro entre EE UU, Rusia, Ucrania y la Unión Europea, pueda acercar posturas. El ultimátum ucranio y las amenazas de nuevas sanciones a Rusia por parte de Bruselas y de Washington podrían determinar al Kremlin a no asistir al encuentro.