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Las ‘cajas negras’ solo transmiten 30 días pese a las lecciones del caso de Air France

Pese a las lecciones del caso de Air France, las autoridades de aviación civil no mejoran los dispositivos

Oficiales de la Fuerza Aérea de Australia en labores de búsqueda del avión B777.
Oficiales de la Fuerza Aérea de Australia en labores de búsqueda del avión B777. Reuters

El pajar en el que buscar el B-777 de Malaysian Airlines no sólo “crece y se mueve continuamente”, como expresó hace unos días un piloto militar malasio, sino que está a más de 1.000 metros de profundidad y a 2.200 kilómetros de la costa más cercana. La aguja es un avión de 63 metros de largo y 140 toneladas vacío. Pero, con toda su tecnología, no será de mucha ayuda en la búsqueda, ya que los dispositivos que deben señalizar la posición de las cajas negras tienen un alcance limitado.

Encontrar restos del avión es una tarea importante para poder dar noticia a las familias de las 239 personas que iban a bordo. Pero para la investigación es fundamental encontrar los registros de voz y datos de vuelo (CVR y FDR) para saber qué pasó en el MH370 en sus últimas horas.

La normativa actual obliga a que los ULD (Underwater Locator Device, Localizador Subacuático) que llevan las cajas negras estén certificados para emitir señales de radio a 37,5 kilohercios durante 30 días para ser encontrados. Esas características se demostraron totalmente insuficientes en el caso del vuelo 447 de Air France que se estrelló el 1 de junio de 2009 en el Atlántico sur. Sus cajas negras fueron recuperadas el 2 de abril de 2011, 23 meses después del accidente, a unos 4.000 metros de profundidad.

Tras ese siniestro, la Oficina de Investigación y Análisis de la Aviación Civil francesa (BEA) recomendó tanto a la Organización Internacional de Aviación Civil (OACI, una agencia de la ONU) como a la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) que se aumentase a 90 días el tiempo durante el que el ULD debe transmitir y que la señal se emita a 8,8 kilohercios, lo que permite que se puedan localizar señales a más de 6.000 metros de profundidad.

Según los cálculos realizados por la EASA (que prevé obligar a que los grandes aviones europeos cumplan los nuevos criterios en 2019), con los actuales ULD desde la superficie no se localiza la señal si está a más de 1.500 metros. Para el rastreo se suele usar un hidrófono remolcado con un cable (TPL, Towed Pinger Locator), que cuanto más largo sea y más profundo busque es más difícil y lento de maniobrar.

En el mejor de los escenarios, con un cable de 500 metros se podrían peinar 339 kilómetros cuadrados al día, navegando a tres nudos. Con las nuevas especificaciones recomendadas para el ULD en esas mismas circunstancias se cubrirían 2.565 kilómetros cuadrados diarios. Las autoridades australianas han definido un área de búsqueda de 23.000 kilómetros cuadrados, de modo pueden tardar más de dos meses (67 días) en peinar toda la zona para dar con las cajas negras. Con los nuevos aparatos ULD el rastreo de toda la zona se completaría en nueve días. En el caso del vuelo 447, pese a que dos TPL pasaron muy cerca de las cajas negras pocos días después del accidente en 2009, no detectaron la señal.

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