El Estado se aprieta el cinturón

Renzi anuncia una subasta de coches oficiales a través de Internet y propone una electricidad más barata para los pequeños y medianos empresarios

Renzi, el 24 de febrero en el Senado italiano.
Renzi, el 24 de febrero en el Senado italiano.ANDREAS SOLARO (AFP)

A Matteo Renzi, el traje de populista no le hace ni una arruga. A falta de votos que lo respalden y con un partido deseoso de dejarlo en la estacada en cuanto se descuide, sabe que su futuro depende de que los italianos —hasta el gorro de promesas incumplidas— sean capaces de creerse que “esta vez”, como reza su eslogan de Twitter, “es la buena”. Y no hay mejor manera que recibiendo, a final de mes, un puñado de euros contantes y sonantes gracias a una rebaja fiscal. Unos 80 o 100 euros para los que ganen menos de 1.500 al mes, pero también notables mejoras —como la bajada de un 10% del precio de la electricidad— para las pequeñas y medianas empresas.

En una rueda de prensa que planteó como si fuera una tómbola, de pie, con un micrófono en la mano y salpicada de bromas, Renzi llegó a anunciar la subasta a través de Internet de 100 coches oficiales al grito de: “Vengan, señores, vengan, que se abre la subasta. No diré a qué ministros pertenecían…”.

Además del detalle de la subasta (entre el 26 de marzo y el 6 de abril), Renzi garantizó que los 10.000 millones necesarios para la sobrepaga “están totalmente resueltos en base al ahorro del gasto público y de los números macroeconómicos sin que haga falta aumentar otros impuestos”. No obstante, el primer ministro sí advirtió más adelante que la medida de reducir en un 10% el impuesto sobre la actividad productiva será posible gracias a la subida, del 20% al 26%, de las tasas a las operaciones financieras. El primer ministro anunció además que pondrá mucho dinero en circulación. “Hemos decidido desbloquear 68.000 millones de euros del pago de la deuda de la Administración. Y vamos a destinar 500 millones de euros como fondo de garantía para cubrir el crédito de las pequeñas y medianas empresas, además de 3.500 millones para invertir, desde ya, en la mejora de las escuelas. Esto se controlará además desde el palacio Chigi [Presidencia del Gobierno] porque el objetivo es dedicar una particular atención a la calidad de los trabajos relacionados con los colegios. Ya lo he dicho e insisto: Italia tiene que renacer desde la escuela”.

Según Renzi, el objetivo de las medidas es que el Estado se apriete el cinturón —reduciendo, por ejemplo, los sueldos astronómicos de los directivos— para que los ciudadanos puedan respirar. “Se trata de una operación histórica, que Italia llevaba mucho tiempo esperando”. Contó el primer ministro que había almorzado con el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva: “Me ha dicho que no olvide nunca por qué nos metimos en política, para ayudar a los más desfavorecidos. Pero también me ha dicho que jamás había visto a Europa tan desmoralizada”. El líder del Partido Democrático (PD) es consciente de que la única posibilidad de seguir en el poder es ejerciéndolo, también para contrarrestar los ataques de su propio partido: durante la jornada del martes, una parte de los diputados del PD pusieron en riesgo la tramitación de la nueva ley electoral al estar en contra de dos de las condiciones impuestas por Berlusconi para mantener el pacto: no a la paridad de género ni a la posibilidad de listas abiertas. No obstante, a juicio de Renzi, lo que de verdad subyacía tras estas reticencias puntuales era la venganza de una parte del PD. “En estos días”, confió al diario La Repubblica, “se ha buscado una operación política para decir que yo no controlo el PD. Utilizando el voto secreto, alguno ha buscado dejarme fuera. Y no ha sucedido. Ha perdido. La ley electoral va adelante. Y es el primer paso. Nosotros estamos cambiando el país”.

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