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CRISIS EN UCRANIA

Kiev admite su impotencia en Crimea

El presidente ucranio afirma que el Ejército no intervendrá en la península

“Ya conocemos el resultado de la consulta”, dice un diputado del partido de Yatseniuk

El primer ministro, Arseni Yatseniuk, en su reunión con el presidente Barack Obama en la Casa Blanca. REUTERS-LIVE!

Una caravana de coches con banderas y el lema “Ucrania es indivisible” atraviesa Kiev en la soleada mañana del miércoles. En el metro o en las cafeterías se ve a muchos con un lazo prendido a la chaqueta con los colores del país. A cuatro días del referéndum en Crimea, el Gobierno ha optado por anudarse unos mantras: nadie reconocerá el resultado del referéndum en Crimea, la consulta es ilegal y sus autoridades, un “grupo de bandidos”, tal y como los calificó el martes el primer ministro, Arseni Yatseniuk, antes de volar a Washington a pedir ayuda. La sensación de que, por sí misma, Kiev ya no puede hacer mucho más se acentuó ayer, cuando el presidente, Alexander Turchínov, admitió a France Presse que el Ejército ucranio no intervendrá en la península.

El presidente Barack Obama ha reiterado a Yatseniuk todo el apoyo de la Casa Blanca y su denuncia de la incursión rusa en Crimea, que “viola el derecho internacional”. EE UU estará al lado de Kiev “en sus esfuerzos para mantener la integridad territorial y la soberanía nacional”, ha prometido Obama a Yatseniuk, mientras advertía a su homólogo ruso, Vladímir Putin, de los “costes” que le supondría no rectificar. Yatseniuk, por su parte, aseguró que “Ucrania nunca se rendirá a Rusia”, pero dejó la puerta abierta a negociar con Moscú.

Kiev no ha ahorrado crudeza a la hora de exponer, a sus ciudadanos y al mundo, la crítica situación que atraviesa el país. Nada más llegar al poder, el primer ministro advirtió de que Ucrania está al borde de la bancarrota, necesita millones solo para estabilizarse y ha sido esquilmada por el expresidente Víctor Yanukóvich y su entorno. Ahora, conforme se acerca el referéndum —una consulta que Obama aún confía en "detener mediante la diplomacia", como ha dicho a Yatseniuk—, el ministro de Defensa ucranio ha reconocido también la fragilidad del Ejército. Igor Teniuj ha comparado los alrededor de 6.000 soldados que tiene listos para el combate con los más de 200.000 que, dijo el martes, tienen los rusos desplegados en la frontera oriental de Ucrania. Parte de la culpa también recayó en Yanukóvich: “Nuestros predecesores han destruido sistemáticamente y a propósito los recursos y las posibilidades de defensa del Ejército ucranio (…)”, afirma el titular de Defensa en su perfil de Facebook. “En la práctica, han desarmado a nuestras tropas”.

“Ya conocemos el resultado de la consulta”, dice un diputado del  partido de Yatseniuk

El golpe de Rusia llega cuando Ucrania está en pleno proceso de traspaso de poderes en todos los ámbitos, con una gran fragilidad institucional. “Ahora mismo no es realista luchar”, dice con impotencia Igor, un empresario de 51 años. Está fumando en la puerta de una cafetería. Dice tener negocios en Crimea y haber sido soldado en Moscú. “La diplomacia no funciona con Rusia, no quieren hablar. Los demás países no están dispuestos más que a las sanciones económicas”, comenta. En su opinión, lo mejor es dejar pasar el tiempo, porque todo lo que ocurre ahora es extraordinario. “Necesitamos reconstruir el sistema, y ese proceso no puede ser más rápido”, afirma.

La Rada Suprema (Parlamento) solicitó el martes al Tribunal Constitucional que se pronuncie sobre la disolución del Parlamento crimeo, algo que no parece muy eficaz para frenar la política de hechos consumados que aplica la península. “Ya sabemos el resultado de la consulta”, comenta el diputado Sergei Sobolev, de Patria, el partido del primer ministro Yatseniuk, en referencia a que no será un proceso limpio. “No tienen la lista de circunscripciones ni de electores. ¿Cómo van a saber quién debe votar?”, se pregunta. “La Comisión central electoral ha bloqueado el sistema electrónico, no tienen dinero del presupuesto para organizarlo”, explica. El diputado insiste en que vulnera la Constitución ucrania y el derecho internacional, pero admite: “No podemos enmendar los hechos y no queremos provocar una escalada”.

El nuevo Gobierno se ha movido con rapidez para pedir ayuda económica exterior y respaldo político internacional ante la amenaza rusa. Kiev considera que Moscú está esperando tener una excusa para llevar a cabo una invasión mayor. “Rusia quiere repetir el escenario de Georgia en Ucrania, pero el Gobierno ucranio no le ha dado ningún pretexto para atacar y no ha involucrado al Ejército”, explica el politólogo Olexij Haran. “El Ejecutivo está intentando evitar una agresión rusa a gran escala”, indica, refiriéndose al temor de un ataque por la frontera este del país.

“Nuestro Gobierno es temporal, lo mejor que pueden hacer es buscar ayuda de Occidente”, opina en un puesto de café del Maidán Natasha Makarenko, una auditora de cuentas de 27 años. Considera que este Ejecutivo solo está ahí porque no hay nada mejor antes de las elecciones, y que la verdadera capacidad de frenar a Rusia vendrá, en todo caso, de la UE y de EE UU. A Vitaly Dashko, de 35 años y funcionario de Justicia, le parece que el Ejército ucranio debería haber “actuado de inmediato”, dice. “Ahora ya es tarde”. Da por hecho que Crimea dejará de ser ucrania, pero espera que el Gobierno haga un pacto con Moscú “para que nos dejen en paz y podamos reorganizar” el país, explica.

 

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