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Túnez levanta el estado de emergencia tres años después de la ‘primavera árabe’

El presidente y jefe de las fuerzas armadas anuncia el fin de las limitaciones a la libertad de prensa

El comunicado avisa de que no se rebajará el poder de los servicios de seguridad para aplicar la ley

El presidente tunecino, Moncef Marzouki (a la derecha), y el presidente serbio, Tomislav Nikolic, el miércoles en el Palacio de Cartago de Túnez.
El presidente tunecino, Moncef Marzouki (a la derecha), y el presidente serbio, Tomislav Nikolic, el miércoles en el Palacio de Cartago de Túnez.

El presidente de Túnez y comandante en jefe de sus fuerzas armadas, Moncef Marzouki, ha comunicado que se levanta la situación de estado de emergencia que se ha vivido en el país desde hace tres años, los 37 meses transcurridos desde el inicio de la primavera árabe. El estado de emergencia fue declarado en Túnez el 15 de enero de 2011, al día siguiente del derrocamiento del anterior presidente, Zine el Abidine Ben Ali, y de que éste dejara precipitadamente el país en un vuelo camino de París. El comunicado oficial se ha conocido hoy pero tiene vigencia desde el día 5 de marzo. Durante este periodo en vigor de la ley de emergencia, Túnez no ha tenido libertad de prensa y se han aplicado restricciones para el movimiento de las personas y los vehículos. El gobierno ha tenido también la potestad de prohibir manifestaciones, huelgas y ha regulado a su antojo las actividades de los turistas extranjeros.

El comunicado oficial del presidente de Túnez precisa, en cualquier caso, que el hecho de que se termine ahora con la situación especial de estado de emergencia no quiere decir que las fuerzas armadas y los cuerpos de seguridad del país vayan a perder capacidad para combatir el crimen, la violencia o vayan a perder poder para aplicar la ley. Se señala específicamente que esta decisión "no cambiará la manera en la que el país está encarando las operaciones militares y la seguridad en sus fronteras". El año pasado el gobierno aprovechó estas condiciones para establecer zonas militares especiales en la frontera de Túnez con Argelia y Libia, especialmente en los montañas de Chaambi, con el argumento de que en esas áreas operaban grupos violentos y armados.

La ley del estado de emergencia en Túnez, vigente estos tres años y que se aprobó en 1978, ha concedido poderes especiales al gobierno y sus fuerzas de seguridad para limitar el movimiento de las personas y los vehículos, para prohibir las huelgas, las manifestaciones y las protestas, así como regular las actividades de los turistas extranjeros. El gobierno asumía así la potestad para controlar los medios de comunicación, la prensa, las películas, las actuaciones teatrales. La norma fijaba esos poderes para los casos "de inminente peligro resultado de ataques serios sobre el orden público" o en supuestos de eventos o acontecimientos que pudieran causar "alarma pública".

El estado de emergencia en Túnez ha sido renovado varias veces desde que estalló la primavera árabe y especialmente tras el asesinato de dos políticos y los incidentes que acabaron provocando durante el año 2013 la muerte de soldados, policías y guardias nacionales. La última prorroga se aprobó el pasado noviembre y para los siguientes ocho meses. El gobierno tunecino culpó entonces a los grupos Ansar al-Sharia y Al-Qaeda de estar detrás de esas revueltas. Ninguno de esos grupos reivindicó después esos ataques.

Esta medida del levantamiento ahora del estado de emergencia se produce en aplicación de las recomendaciones formuladas el mes pasado por el Consejo Nacional de Seguridad, tras consultar con el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Mustapha Ben Jaafer, y el jefe del Gobierno provisional. Y entra en vigor justo tres días después de que el actual primer ministro, Mehdi Yuma, asegurara públicamente que Túnez es un país más seguro "gracias a la mejor coordinación entre las instituciones de la seguridad, Ejército, Policía y Guardia Nacional". Fue en su primera entrevista concedida a una televisión desde su designación en enero y aprovechó para advertir, no obstante, de que la seguridad continuaba siendo el reto más complicado del país y volvió a recordar "la amenaza yihadista" que podría suponer el regreso al país de los tunecinos que participan actualmente en la guerra civil siria, cuyo número aseguró no conocer con exactitud, según informa Efe. "Existe una coordinación con países que han pasado por la misma experiencia, como Argelia y Marruecos, para encontrar una solución", dijo entonces Yuma.

La situación política en Túnez vive, además, momentos renovados y esperanzadores tras la aprobación a finales de este pasado mes de enero de una nueva Constitución, considerada la más avanzada en muchos derechos sociales en el mundo árabe, por ejemplo en el tema de la equiparación de la mujer, que ha abierto un capítulo distinto en el país, y que puede suponer un ejemplo para otras naciones de su entorno. El capítulo económico, sin embargo, todavía no se ha recuperado. Las mayores expectativas se fijan en la recuperación del turismo, que ha caído su flujo en los últimos años. En el año 2010 alrededor de siete millones de turistas visitaron Túnez. En 2012, tras el estallido de la primavera árabe, esa cifra bajó en un millón.