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Londres se opone a sanciones a Rusia que perjudiquen a la City

Un documento secreto revela el escaso apetito del Gobierno Británico de una escalada en la crisis de Crimea

David Cameron.
David Cameron. Getty Images

El Gobierno británico ha recibido el consejo de no apoyar sanciones económicas a Rusia por la crisis de Crimea que puedan perjudicar a la City de Londres. Así se indica en un documento que manejaba un funcionario británico al entrar en Downing Street y que fue fotografiado por un reportero free lance, Steve Back, que estaba haciendo guardia ante la residencia y oficina del primer ministro, David Cameron.

Aunque el documento no ha recibido al menos en público el apoyo del Gobierno, su contenido denota una prudencia extrema en Londres y muy poco apetito por embarcarse en una crisis que lleve a una guerra comercial con Rusia y menos aún a una guerra pura y simple. A pesar de que Cameron se ha referido este lunes a la necesidad de presionar a Rusia, Londres no parece dispuesto a apoyar ningún tipo de presión que pueda parecer excesiva o tener consecuencias económicas para Reino Unido.

Según la transcripción publicada por el diario The Guardian, el documento secreto que llevaba el funcionario, que iba a asistir a una reunión del Consejo Nacional de Seguridad británico, señala que Gran Bretaña debe “no apoyar, de momento, sanciones comerciales (…) o cerrar el centro financiero de Londres a los rusos”; “disuadir cualquier discusión (por ejemplo en la OTAN) de preparaciones de contingencias militares"; embarcarse en “trabajos de contingencia en la UE para proveer a Ucrania con [suministros] alternativos de gas si Rusia los corta”; redactar un paquete de asistencia técnica a Ucrania “idealmente de forma conjunta con Alemania”.

El texto de ese documento defiende también la conveniencia de urgir al “secretario general de Naciones Unidas Ban [Ki-moon] para que tome el liderazgo en la petición de que se cree un foro para involucrarse con Rusia acerca de Ucrania” y también aceptar una cumbre de emergencia de los líderes de la UE para discutir sobre Ucrania.

La prudencia de la Administración británica coincide con la que expresa la habitualmente belicosa prensa londinense. Por ejemplo, el diario conservador The Daily Telegraph publica de forma destacada un artículo del diputado tory Douglas Carswell en el que defiende que la mejor forma de defender los intereses británicos es “dejar a Ucrania sola” y en el que recuerda que en el pasado se aceptaron diversos cambios geográficos, dando a entender que Rusia debería quedarse con Ucrania. “Si Rusia y otros intentan desafiar el actual orden internacional, tenemos que prepararnos de forma adecuada. Vínculos más estrechos con nuestros aliados de la Anglosfera. Un poco más de gasto en defensa y un poco menos de dependencia energética, para empezar”, concluye.