La represión de las protestas en Venezuela genera fisuras en el seno del chavismo

El gobernador del Estado de Táchira, donde se inició la revuelta, aceptó que “hubo un exceso” en las labores de dispersión

El Papa condena la violencia en Venezuela.

Las tensiones generadas por la crisis hacen chirriar todas las estructuras políticas en Venezuela. Si las protestas callejeras, que hoy entran en su tercera semana, enfrentaron a los liderazgos de Henrique Capriles y Leopoldo López en la conducción de la estrategia opositora, la represión con la que el Gobierno ha buscado infructuosamente frenarlas despierta quejas dentro del chavismo.

Gran revuelo han causado unas recientes declaraciones del gobernador del Estado de Táchira, José Vielma Mora, que aceptó que “hubo un exceso el jueves pasado” en las labores de dispersión de las barricadas en San Cristobal, capital de Táchira. En esa provincia del suroeste se inició la revuelta estudiantil que hace frente al régimen, y es donde el contrataque de los cuerpos de inteligencia y los escuadrones antimotines ha sido más virulento.

Vielma pareció abogar también por la liberación del opositor Leopoldo López, recién encarcelado, y el ex director policial Iván Simonovis, en prisión desde hace años por su participación en el golpe contra Chávez del 11 de abril de 2002. “Un tema de la paz es que todos los que están presos por cuestiones políticas ¡Hermano, mándelos para su casa!”, dijo. El gobernador hizo referencia además a la crisis económica y al desabastecimiento que asfixia al país, a los que la posición oficial alude siempre como la “guerra económica”.

Las palabras de Vielma lucieron como una de las primeras manifestaciones desembozadas de disenso dentro del chavismo, que siempre cierra filas a la hora de impedir la visión de sus fisuras internas. Se sabe que, tras la muerte de Hugo Chávez, las diversas facciones oficialistas cimentaron un consenso unitario basado en el convencimiento de que, sin el caudillo, ninguna tendría posibilidades de subsistir por separado. Así pues, bajo la franquicia del chavismo conviven diversos grupos nucleados en torno a personalismos, más que a ideas. El propio presidente Nicolás Maduro sería cabeza de uno de esos segmentos, mientras el canciller Elías Jaua y el presidente del Parlamento, Diosdado Cabello, estarían al frente, cada uno por su lado, de otros.

De ahí la resonancia de las palabras de Vielma, quien además fue compañero de Chávez en la asonada iniciática del 4 de febrero de 1992 y ocupó la dirección de la oficina tributaria nacional durante la mayor parte del Gobierno del líder bolivariano. Vielma, junto a otros gobernadores como Francisco Rangel Gómez (Estado Bolívar) o Francisco Arias Cárdenas (Estado de Zulia), conforma un grupo de exmilitares que, al mando de sus regiones, prefieren el pragmatismo y no rechazan entenderse con los empresarios.

Sin embargo, las alarmas partidistas se activaron ante sus atisbos críticos y a las pocas horas de hacer sus primeras declaraciones, Vielma, en un programa en la principal televisora estatal que dirige Diosdado Cabello, se desdijo para atacar a López, Capriles y los otros blancos de los dardos oficialistas. Recogiendo velas, en su cuenta de Twitter , explicó que su objetivo no había sido “causar revuelo o dañar a la revolución”.

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Wilmer Carballo, uno de los dos manifestantes fallecidos el lunes en las protestas, era un comerciante hispano-venezolano de origen canario de Cagua. Recibió un balazo en la cabeza.

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