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Londres y Berlín reclaman ayuda al FMI para el nuevo régimen de Kiev

El ministro de Exteriores polaco asegura que no se ha producido ningún golpe de Estado en Ucrania

Manifestantes ante la verja del Parlamento en Kiev.
Manifestantes ante la verja del Parlamento en Kiev. EFE

La partida de póker que Ucrania jugaba al mismo tiempo con Rusia y Europa se saldó hace tres meses con la victoria del Kremlin gracias a que Moscú ofrecía dinero contante y sonante, mientras que la ayuda europea y del FMI estaba condicionaba a que Kiev impulsara unas reformas impopulares entre la población. Tras la caída del presidente Víctor Yanukóvich y la previsible formación de un Gobierno prooccidental, Europa renueva ahora su oferta. “Alcanzado un acuerdo hoy con el ministro de Exteriores alemán, Steinmeier, de apoyar al nuevo Gobierno en Ucrania y lograr del FMI un paquete de ayuda vital para el país”, escribió ayer el responsable británico de Asuntos Exteriores, William Hague, en su cuenta de Twitter.

La jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, ya dejó claro estos días que la UE está preparada para apoyar las gigantes necesidades financieras de Kiev “a corto, medio y largo plazo”. Pero esta ayuda siempre estaría ligada tantos a reformas en sectores estratégicos (energía) como a la evolución de los acontecimientos en los próximos días, según señalan fuentes europeas. El Gobierno de Estados Unidos también había asegurado el viernes que ofrecería un “fuerte apoyo” en la búsqueda de un programa de apoyo a Ucrania por parte del FMI.

Tras varios días en los que la UE titubeó a la hora de imponer sanciones importantes al régimen de Yanukóvich, los tres países negociadores —Alemania, Francia y Polonia— lograron un éxito diplomático el viernes al arrancar al presidente un acuerdo que incluía un adelanto de elecciones y la liberación de la ex primera ministra Yulia Timoshenko. Pero en la práctica, ese acuerdo ha durado tan solo unas horas.

El depuesto presidente denunció que había sufrido un golpe de Estado, afirmación que desmintió de forma rotunda el ministro de Exteriores polaco, Radoslaw Sikorski. “No ha habido un golpe. Los edificios del Gobierno han sido abandonados y el presidente del Parlamento ha sido elegido de manera legal”, escribió en Twitter. Estos mensajes de apoyo al nuevo régimen hacen presagiar un choque entre Europa y Rusia, que considera que la caída de Yanukóvich viola el pacto del viernes.

La jornada de ayer se saldó con dos viajes en dirección contraria. Mientras Yanukóvich huía de Kiev, la antigua primera ministra y líder opositora se dirigía a la capital tras un encierro de dos años. La liberación de Timoshenko fue celebrada tanto por el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, como por la familia política a la que ambos pertenecen, el Partido Popular Europeo. El presidente del Parlamento Europeo, el socialista Martin Schulz, también recibió con alegría su puesta en libertad.

“Me felicito por la liberación de Timoshenko. Un sistema judicial independiente es esencial para una Ucrania democrática”, escribió Barroso en Twitter. “Este es un momento histórico para Ucrania y Europa. Mis pensamientos están con Yulia, su familia y simpatizantes. […]El cambio está llegando a Ucrania. Rindo homenaje a los manifestantes pacíficos”, añadió el presidente del Parlamento Europeo y aspirante a sustituir a Barroso.

Las reacciones de los Gobiernos de la UE a los sucesos del país vecino llegaron ayer con cuentagotas. El titular de Exteriores sueco, Carl Bildt, pidió al nuevo Gobierno que asegure el orden y continuar con las reformas. “La integridad territorial de Ucrania es fundamental. Está garantizada por Rusia y el resto de países europeos”, añadió.

A última hora del día, la portavoz de Ashton emitió un comunicado en el que se agarraba al acuerdo del pasado viernes que ya ha quedado superado por las circunstancias y destacaba la importancia de reformar la Constitución, formar un nuevo Gobierno "inclusivo" y crear las condiciones para convocar elecciones democráticas. La jefa de la diplomacia europea también se felicitaba por la liberación de Timoshenko.

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