Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

11 personas mueren en un estallido de violencia en la región china de Xinjiang

La policía dice que ha matado a ocho supuestos “terroristas”

Los uigures en el exilio culpan de la violencia a Pekín por su represión

Manifestación de uigures exiliados el día 5 en Ankara.
Manifestación de uigures exiliados el día 5 en Ankara. AFP

La policía china ha matado a ocho “terroristas” y otros tres han resultado muertos debido a los dispositivos que pensaban utilizar como bombas suicidas durante un ataque el viernes por la tarde en la región autónoma de Xinjiang, en el oeste del país, según ha informado la agencia oficial Xinhua, que cita fuentes policiales. Dos civiles y dos policías resultaron heridos en el incidente, registrado en el condado de Wushi en la prefectura de Aksu.

“Los terroristas, en motocicletas y coches, atacaron sobre las cuatro de la tarde (siete horas menos en la España peninsular) a un equipo de policías que se encontraban de patrulla. Los terroristas estaban armados con artilugios explosivos y cuchillos”, señala Xinhua. “La policía dijo que los terroristas tenían un número desconocido de botellas de gas natural licuado en su coche, que intentaron utilizar como bombas suicidas. Varios terroristas fueron matados por disparos allí mismo”.

Se trata del último brote de violencia que sacude Xinjiang, hogar de la minoría musulmana uigur. Otras seis personas murieron por disparos de agentes en el curso de un ataque a una comisaría el 24 de enero en el condado de Xinhe, también en la prefectura de Aksu.

Xinjiang, una región rica en recursos energéticos y minerales de unos 22 millones de habitantes, sufre estallidos regulares de violencia, llevados a cabo por uigures. Organizaciones de defensa de los derechos de esta minoría aseguran que se deben a la política de represión cultural y religiosa del Gobierno, así como la fuerte llegada de chinos de la etnia han, la mayoritaria del país, que controlan le vida política y económica en Xinjiang.

Las autoridades atribuyen siempre los ataques a lo que denominan “terroristas”, y aseguran que China se enfrenta a un movimiento separatista en la zona que está motivado por el extremismo religioso y está conectado con grupos terroristas extranjeros. Pekín afirma que quieren establecer un Estado independiente llamado Turquestán Oriental.

Wushi se encuentra cerca de la frontera china con Kirguizistán. El mes pasado, el Gobierno kirguís dijo que su policía de fronteras había matado a 11 personas sospechosas de pertenecer a un grupo militante uigur.

En 2012, se registraron 190 “ataques terroristas” en Xinjiang, un “incremento significativo respecto a 2011, según el departamento regional de seguridad pública”, según Xinhua, que no detalla el porcentaje de aumento.

Exiliados y grupos de derechos humanos afirman que la causa real de la inestabilidad yace en las políticas de Pekín. Dilxat Raxit, portavoz del Congreso Uigur Mundial –la principal organización de uigures exiliados- ha vuelto a asegurarlo tras el ataque del viernes. “Azotes de violencia y provocación por parte de las fuerzas armadas chinas son las razones por las cuales resiste el pueblo uigur. Nadie puede continuar aguantando las provocaciones y la política sistémica de represión”, ha asegurado, informa Reuters.

Los uigures representan actualmente el 46% de la población de la región autónoma y los han, el 40%. El resto pertenece a otras minorías. Pekín insiste que los uigures gozan de grades libertades y ha invertido mucho dinero en el desarrollo de la región. FIN / 15.02.14