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“El humor es el antídoto del miedo”

El dibujante Bonil, sancionado por el Gobierno de Rafael Correa por una viñeta, ha charlado con los lectores de El País.

El dibujante Bonil en su charla con los lectores
El dibujante Bonil en su charla con los lectores

El caricaturista ecuatoriano Xavier Bonilla (Bonil), que fue obligado a rectificar una viñeta que según el Gobierno no correspondía con la realidad, conversó con los lectores de EL PAÍS este jueves. Respondió a las preguntas que pudo durante una hora desde el despacho de su casa, cuyas paredes guardan los dibujos que han dejado otros ilustradores que han pasado por allí, como Plantú, el caricaturista de Le Monde.

Bonil fue muy claro en afirmar que no tiene nada en contra del presidente Rafael Correa y que no ha sido este el primer presidente que dibuja. “Algunos presidentes se han ‘molestado’ con algún dibujo mío y lo han expresado públicamente. Lucio Gutiérrez, por ejemplo, se molestaba porque le dibujaba con la nariz muy grande. Pero con este presidente (Correa) he vivido una experiencia particular en la que ha respondido con agresión desmedida”.

El dibujante contó que lleva 30 años en el oficio y que se estrenó con el presidente León Febres Cordero, quien era considerado como “el sumum del autoritarismo y la represión”. “¡Qué equivocados estábamos! Solo debíamos esperar treinta años para saber que no era el máximo exponente", escribió.

Definió al buen humor como “el antídoto del miedo, el antídoto del poder y la vanidad” y afirmó que pese a lo vivido no bajará su tono a la hora de dibujar, porque nunca lo ha tenido subido. “He tenido -desde mi punto de vista- el tono necesario y obtenido luego de dibujar casi treinta años. Nunca he pretendido herir a nadie ni usar la caricatura para volverlo un guiñapo. Siempre me he basado en información real, aunque reconozco que siempre puede haber alguien que se siente molesto”, dijo.

La caricatura periodística, definió, es “un género que cabalga traviesamente entre el arte y el periodismo, que tiene mucho de ficción, de subjetividad, de arte, y a estos no se les puede pedir ‘verificación’ o veracidad sino verosimilitud”. En cuanto a la forma de hacer las caricaturas dijo lo que en su día respondió a la Superintendencia de la Información: “Leo los periódicos, veo los noticieros, escucho noticias y voy viendo la noticia que me interesa. Eso me genera una reacción, una opinión y luego actúa el malvado caricaturista que llevo dentro de mi”.

Sobre la polémica caricatura y rectificación que llevó al extremo la amabilidad de los miembros de la Fiscalía y la Policía que hicieron el allanamiento del periodista y asesor legislativo, Fernando Villavicencio, una persona le preguntó si teme una venganza del Gobierno. Su respuesta fue: “En una sociedad democrática no debería haber espacio para la venganza, y mucho menos desde el poder. La mejor ‘venganza’ de Ochoa se la hizo él mismo cuando magistral y autosuficiente nos dio una clase al decir: ‘todos los que somos periodistas sabemos que cuando se cita a una persona debe señalarse de manera TÁCITA fulano de tal dijo, y poner entre comillas lo que dice la persona’. Luego de eso ¿qué puede temer uno?”.

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