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El mexicano Edgar Tamayo se prepara para su ejecución en Texas

Si ningún recurso legal logra impedirlo, se le aplicará la pena capital este miércoles mediante una inyección letal

Protesta contra la ejecución de Tamayo.
Protesta contra la ejecución de Tamayo. AP

El mexicano Edgar Tamayo tiene lista la ropa que usará, además del destino de sus pertenencias, en caso de recibir la inyección letal en la prisión de Huntsville. Si ningún recurso legal logra impedirlo, este miércoles pasará a la historia como el primer ejecutado de Texas en 2014, a pesar de la presión internacional y de activistas.

Es una droga efectiva, su nombre Pentobarbital y es conocida en Estados Unidos bajo la marca Nembutal. Si se da en una dosis alta, provoca un paro respiratorio que liquida a una persona en cuestión minutos.

Acostado en una camilla, vestido con unos jeans y una camisa informal, Tamayo, originario de Miacatlán (en el Estado mexicano de Morelos), afrontará la muerte a sus 46 años. Como testigos estarán la madre y el hermano del policía Guy Gaddis, quien murió asesinado en 1994, supuestamente a manos del condenado.

Hasta ahora Huntsville sólo cuenta con una lista preliminar de asistentes, el portavoz Robert Hurst aseguró que hasta el momento no se han confirmado a los testigos por parte de la familia de Tamayo. Recientemente logró reunirse con sus tres hermanos, padres y dos hijas.

Este mexicano engrosará una larga lista de ejecutados, al menos 508, desde que el estado comenzó a aplicar la pena capital. Actualmente otras 274 personas esperan en Texas un desenlace en el pabellón de la muerte.

El oficial retirado de la policía de Houston Nelson Zoch, quien dirigió la investigación sobre la muerte de Gaddis, es una de las personas que espera un desenlace fatal para Tamayo. En entrevista con EL PAÍS aseguró que el caso fue investigado con minuciosidad y “se le dieron todas las garantías disponibles para los ciudadanos estadounidenses”.

“No existe mucha duda respecto a lo que sucedió. Estaba esposado y ensangrentado cuando fue detenido y la persona que iba al lado de él en el auto dijo que él lo había hecho”, recordó Zoch.

Tamayo alega por una injusticia y sus abogadas han insistido en que ninguna corte en Estados Unidos ha revisado su caso, a pesar que no recibió asistencia consular cuando fue acusado y condenado por el asesinato de Gaddis.

Estados Unidos está suscrito a la Convención de Viena Sobre Relaciones Consulares, que garantiza este derecho en su artículo 36. En 2004 la Corte Internacional de Justicia dictaminó que los tribunales estadounidenses deben revisar el proceso y sentencia de los ciudadanos mexicanos para determinar si la asistencia consular hubiera llevado a un fallo diferente. Esto después de que Tamayo al igual que otros 51 mexicanos detenidos en Estados Unidos se agruparan en el llamado caso Avena.

En 2008 con el caso Medellín versus Texas la Corte Suprema de Estados Unidos determinó que se debe aprobar nueva legislación para implementar este fallo, lo que no ha ocurrido. A nivel federal el gobierno no puede forzar a Texas a detener la ejecución.

El equipo de Tamayo ha buscado otros recursos legales sin éxito. Ayer martes, el Tribunal para el Distrito Oeste de Texas rechazó una petición que buscaba obtener una orden de restricción temporal y un interdicto preliminar para evitar que el gobernador Rick Perry y la Junta de Indultos y Libertad Condicional consideraran la petición de indulto Tamayo, hasta que el procedimiento de clemencia fuera adecuado y justo.

"Es inexcusable que, en un caso de esta magnitud, que tiene repercusiones internacionales, y puede poner en peligro a millones de estadounidenses en todo el mundo, la Junta de Indultos y Libertad Condicional de Texas se niegue incluso a reunirse para discutir los méritos de la solicitud de clemencia del señor Tamayo”, declararon las abogadas Sandra Babcock y Maurie Levin.

“Permitir que el destino del señor Tamayo sea decidido por una junta directiva que se ha negado a hacer un análisis significativo de la evidencia de que tiene retraso mental, y de que su juicio fue fundamentalmente injusto como consecuencia de la violación de sus derechos consulares, es una afrenta a lo se supone que es la clemencia”, agregaron.

Aunque el canciller mexicano José Meade y el secretario de estado John Kerry han insistido en que la decisión impactará seriamente la relación con México y expondrá a los estadounidenses que busquen asistencia consular en el futuro, Perry seguirá con el proceso.

Su portavoz Lucy Nashed aseguró a EL PAÍS que el gobernador “no ha cambiado su posición”. La ejecución puede ser detenida en cualquier minuto antes de las 18.00, hora local, pero por ahora su destino sigue en curso.

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