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La oposición ucrania eleva la presión con una exhibición de fuerza en Kiev

Los manifestantes quieren evitar que las autoridades firmen un pacto con Rusia

Miles de personas se manifiestan con banderas ucranias en Kiev.
Miles de personas se manifiestan con banderas ucranias en Kiev. AFP

La oposición ucrania emplea todos los medios a su alcance para evitar que el presidente, Víctor Yanukóvich, concierte en los próximos días acuerdos con Rusia que aparten a su país de la Unión Europea de forma definitiva. Los opositores se han manifestado hoy en una nueva concentración masiva en Kiev, que según varias agencias de prensa congregó a entre 150.000 y 300.000 personas. Los organizadores elevaron a 400.000 la cifra; la policía la rebajó a 20.000. El euromaidán, el mitin proeuropeo que se celebra en la plaza de la Independencia de Kiev, adoptó una resolución simbólica que prohíbe al Ejecutivo dar pasos para ingresar en la Unión Aduanera en la visita que una delegación gubernamental realizará a Moscú el martes.

Tras varios meses de intensas presiones económicas y comerciales por parte de Rusia, Yanukóvich se negó a firmar el acuerdo de Asociación con la UE en la cumbre del 28 y 29 de noviembre en Vilna. Sin embargo, tanto el líder ucranio como su primer ministro, Mikola Azárov, han asegurado que mantienen su línea europea y su intención de firmar este documento a cambio de compensaciones por la pérdida de los mercados rusos.

Sin embargo, en la última semana los dos políticos han sembrado dudas sobre sus intenciones. En una mesa redonda con la oposición, Yanukóvich dijo el viernes que el acuerdo de Asociación “contradice los intereses nacionales” de Ucrania. Estas palabras, según el ministro de Exteriores de Lituania, Linas Linkiavichus, exigen una aclaración. “La UE está siempre dispuesta a firmar el acuerdo. Pero después del comentario del presidente Yanukóvich (…) necesitamos una aclaración. Prepararse para firmar un acuerdo que, según una de las partes, contradice sus intereses nacionales, seguramente no es lógico”, dijo el ministro, según la agencia Ría-Novosti. Lituania es el país que ejerce la presidencia de turno en la UE.

Las mismas inconsistencias se han advertido en Azárov, quien ha dibujado un cuadro bastante preocupante de lo que supondría la firma del tratado para Ucrania. Entre otras cosas, el primer ministro ha señalado que las fábricas se pararán porque su equipo está obsoleto y que las cuotas impedirán la exportación de los productos agrícolas ucranios excepto los cultivos que van a esquilmar la tierra. Ha afirmado que la gente perderá el trabajo y los campesinos no podrán ni siquiera tener granjas avícolas, porque los mataderos deberán estar certificados. El primer ministro ha añadido que Ucrania se está poniendo de acuerdo con Rusia para reanudar la colaboración comercial y económica y que supondrá 15.000 millones de dólares.

En el mitin organizado ayer por el partido gubernamental de las Regiones en Kiev, Azárov manifestó desde la tribuna que Ucrania tendrá que aprobar el matrimonio homosexual para que sus ciudadanos tengan la posibilidad de viajar sin visados a la UE. El primer ministro empleó la misma retórica que Víctor Medvechuk, el líder del movimiento La Opción Ucrania, considerado el representante en la sombra de Vladímir Putin en Kiev. Bajo el patrocinio de Medvechuk se ha realizado una campaña propagandística contra la UE.

Los dirigentes políticos y la oposición han tratado de dialogar sobre el telón de fondo de las declaraciones y tomas de posición de los diferentes oligarcas que dominan la economía del país. Renat Ajmétov, la primera fortuna de Ucrania, ha instado a los políticos a ponerse de acuerdo para llegar a un compromiso, dejando de lado las ambiciones personales y sus posiciones en los índices de popularidad, en nombre del bien del país. Ajmétov ha hecho saber que considera las manifestaciones proeuropeas de Kiev como una acción que ha demostrado la libertad del pueblo ucranio y ha condenado la represión ejercida sobre los manifestantes.

Yanukóvich está tratando de reducir al mínimo los ceses y responsabilidades por la represión del mitin que en la madrugada del 30 de noviembre protestaba porque no se había firmado el acuerdo de Asociación a la UE en Vilna. De momento, el presidente se queda muy por debajo de lo que reclaman los manifestantes. En lugar del jefe del Gobierno, del ministro del Interior o del secretario del Consejo de Seguridad y Defensa, los destituidos han sido el alcalde de Kiev, el vicejefe del Consejo de Seguridad y el jefe de la policía de la capital.

La Unión Europea suspende la negociación

LUCÍA ABELLÁN, Bruselas

La Unión Europea ha dado por terminada la infructuosa negociación que ha mantenido durante años para atraerse a la vecina Ucrania. “Le dije al viceprimer ministro ucranio en Bruselas, y después, que las negociaciones estaban vinculadas a un compromiso claro para firmar [el acuerdo de asociación que Ucrania rechazó]. Los trabajos están suspendidos; no ha habido respuesta”, anunció ayer el comisario europeo de Ampliación y Vecindad, Stefan Füle, en su cuenta de Twitter. Füle destacó la brecha cada vez mayor que existía entre las palabras y los hechos del presidente de Ucrania, Viktor Yanukóvich. “Sus argumentos no tienen base real”, concluyó.

Estos mensajes reflejan el hartazgo de Bruselas —y principalmente de Füle, que ha llevado muy de cerca la negociación— hacia el juego a dos bandas que ha tratado de mantener Yanukóvich desde que anunció que daba la espalda al acuerdo de asociación con la UE para mantenerse en la órbita rusa. Presionado por las protestas populares en su país, que reclaman el acercamiento al club comunitario, y por las autoridades rusas, que le advirtieron del precio económico de optar por la UE, el líder ucranio ha intentado mantener viva la discusión con las autoridades europeas, pero dando continuos bandazos en la discusión.

Bruselas sigue manteniendo su oferta de acuerdo de asociación tal como estaba redactada, pero cree que para abundar en el diálogo hacen falta compromisos por el lado ucranio. Y de momento esos compromisos no se dan. En los últimos días, la cúpula comunitaria ha explorado todas las vías. La alta representante para la Política Exterior, Catherine Ashton, se desplazó a Kiev y volvió con unos supuestos compromisos de Yanukóvich que no se han concretado. Y el responsable de Ampliación se reunió el jueves en Bruselas con una delegación de Kiev, además de otros contactos telefónicos mantenidos el viernes, sin que la situación se desbloqueara.

El conflicto de Ucrania centrará hoy el primer cara a cara que mantendrán las autoridades rusas con las europeas tras el fiasco de Kiev. El ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, almorzará en Bruselas con sus homólogos de los 28 Estados, reunidos en un Consejo de Asuntos Exteriores. Aunque el encuentro estaba fijado desde hacía tiempo para preparar la cumbre bipartita que Bruselas y Moscú celebrarán a finales de enero, la batalla diplomática por Ucrania ha hecho añicos la agenda y se ha colocado en el centro de la discusión, explican fuentes diplomáticas. Tanto Ashton como Füle estarán presentes en el encuentro.

Tras varias semanas con acusaciones cruzadas de chantaje y presiones, las dos partes analizarán hasta qué punto el episodio ucranio se interpone en las siempre tormentosas relaciones entre la UE y Rusia. Los dos bloques llevan años negociando un acuerdo de integración económica que no acaba de ver la luz por la desconfianza reinante entre ambos bandos. Pero el pragmatismo que prima en los principales países de la UE, capitaneados por Alemania, contribuirá a rebajar el tono del lenguaje. En el otro extremo, los países del Este, con una clara animadversión hacia Moscú tras décadas de dominación, mostrarán una actitud mucho más hostil hacia los argumentos rusos.