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La casa de Desmond Tutu fue atracada durante el homenaje de ayer a Madiba

El arzobispo siente en sus propias carnes las altas tasas de criminalidad en Sudáfrica

Tutu ayer en Johannesburgo con la exmuejr de Mandela, Winnie.
Tutu ayer en Johannesburgo con la exmuejr de Mandela, Winnie. AFP

El mundo entero contemplaba por televisión el funeral de Nelson Mandela en Soweto y unos ladrones se colaban en casa de Desmond Tutu en Ciudad del Cabo, aprovechando que el arzobispo y su mujer se encontraban en Johannesburgo para asistir a los actos de homenaje del primer presidente negro de Sudáfrica. Un portavoz del líder religioso anglicano confirmó hoy miércoles el robo pero no ha detallado el valor de lo sustraído y se ha limitado a asegurar que no hubo “saqueo”. Todavía no hay detenciones.

Tutu siente en propias carnes las elevadas tasas de delincuencia. Hace apenas unos meses, el 7 de agosto, también sufrió un robo nocturno en su domicilio mientras él y su mujer estaban durmiendo. Entonces, los ladrones consiguieron llevarse poca cosa de valor, algunos pequeños electrodomésticos y poco más. El robo coincidió con el estreno de Tutu en Twitter, por donde él mismo relató que la pareja no había sufrido ningún daño.

Es lo que le faltaba al presidente sudafricano, Jacob Zuma, humillado ante sus invitados internacionales por su propio pueblo que, en Soweto le dedicó la más sonora de las protestas cuando salió a dar su discurso en recuerdo de Mandela. La prensa local se ha hecho eco del abucheo y haciendo un juego de palabras en inglés, el The Times ha titulado “Rain boo nation” jugando con el “rainbow nation” con el que bautizó Mandela a la Sudáfrica multucultural. algo así como “la nación de abucheo de la lluvia” por “la nación del arcoíris”.

Lenguaje de signos inventado

Los funerales por Mandela están poniendo en aprieto a Sudáfrica, en el centro mediático del mundo y que no solo es noticia por las exequias estrictas. Poco antes de que se conociera el robo en casa de los Tutu, saltaba otra información que saca los colores a los organizadores y pone en alerta a los servicios de seguridad. El traductor de lenguaje de signos para sordomudos que apareció en la tribuna de oradores, desde donde hablaron los presidente de Estados Unidos, Barack Obama, o el de Cuba, Raúl Castro, durante la ceremonia con un centenar de líderes mundiales no era tal. El hombre era un impostor y se inventaba las palabras, moviendo las manos sin ningún sentido, ha asegurado a AP el presidente de la Federación Sudafricana de Sordos, Bruno Druchen.