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Los nacionalistas presionan a la oposición

“Hemos dado la palabra a la oposición, pero si no defienden nuestros derechos, se la quitamos"

Manifestantes antigubernamentales el domingo en Kiev.
Manifestantes antigubernamentales el domingo en Kiev. Getty Images

El Ayuntamiento de Kiev, atacado y ocupado por los manifestantes el 1 de diciembre, se ha convertido en el refugio del partido nacionalista Libertad, de sus simpatizantes y fuerzas afines. En este caldo de cultivo ideológico, se han formado grupos que se presentan como de “autodefensa”, aunque a un observador independiente pueden parecerle más bien paramilitares y bastante independientes.

Esta corresponsal conversó con ellos el 8 de diciembre a la puerta del Ayuntamiento, donde estaban formándose para salir en manifestación. Eran más de un centenar, iban enmascarados, se sometían a las órdenes que les daban sus jefes y no llevaban palos visibles, aunque a uno de mis interlocutores se le cayó del bolsillo un aerosol de gas.

En público, los líderes de la oposición no quieren ni hablar de los nacionalistas radicales que les están empujando. A las preguntas sobre este tema responden remitiendo a la existencia de “provocadores”, supuestamente al servicio del régimen de Yanukóvich. Pero lo que puede verse en la casa consistorial indica que el problema es más complejo. “Yanukóvich es un traidor a los intereses de Ucrania por haber entregado Crimea a la flota rusa del mar Negro”, afirmaba Alexéi Vorontsov, de 19 años, refiriéndose al acuerdo por el que Rusia y Ucrania prolongaron en 2010 la estancia de la flota rusa en Crimea hasta 2042. “Pero en 2010 los perros de Yanukóvich, los Berkut [las fuerzas de intervención especial], nos desbordaban”, decía Vorontsov. La situación ha cambiado, señalaba, ya que “ahora se han levantado no solo los nacionalistas, sino toda Ucrania y podemos exigir lo que quiere el pueblo, ahora [Yanukóvich] no tiene tanta fuerza y teme al pueblo”.

Vorontsov dijo pertenecer al partido Libertad, ser estudiante de Historia en Kiev y proceder de la región de Ternópol. “Esta revolución no la comenzaron los líderes políticos, sino el pueblo”, subrayó. “Les hemos dado la palabra a los líderes de la oposición, pero si no defienden nuestros derechos como queremos, se la quitaremos”. Su mensaje a la plaza era claro. “Queremos que sean más valientes. Es necesario conquistar la Administración presidencial como órgano representativo del presidente. Si tomamos la Administración el poder estará en manos del pueblo”, decía.

“Los líderes de la oposición son demócratas”, dijo uno de los chicos de la formación de autodefensa.

— ¿Y ustedes?, pregunté. “Nosotros somos nacionalistas”.

— ¿Acaso no son compatibles democracia y nacionalismo?

— “Hay momentos, como ahora en Ucrania en que no lo es”, sentenció.