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Alemania lanza una ofensiva diplomático-deportiva contra Vladimir Putin

El presidente no asistirá a la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi en señal de protesta por las violaciones a los derechos humanos en Rusia

El presidente alemán, Joachim Gauck.
El presidente alemán, Joachim Gauck. AP

El 3 de octubre pasado, en el marco de un solemne acto destinado a celebrar un nuevo aniversario de la reunificación alemana celebrado en Stuttgart, el presidente del país, Joachim Gauck, tuvo el coraje de admitir ante la nación el nuevo poderío político y económico que había alcanzado el país en los últimos 23 años y pidió al futuro gobierno que ejerciera un nuevo rol de liderazgo en el mundo.

“No me quiero imaginar que Alemania se agranda solo para dominar a los demás, pero tampoco me quiero imaginar que Alemania se empequeñezca cuando se trata de solidaridad y asumir riesgos”, dijo Gauck, al recordar a sus compatriotas que Alemania no era una isla y que había llegado la hora de poner fin a la ilusión de que el país podría estar a salvo de los conflictos económicos y políticos que afectan al planeta tierra.

Gauck, un antiguo disidente en la ex RDA y que defendió los derechos humanos en el país que desapareció en octubre de 1990, tuvo el coraje, la semana pasada, de convertir en hechos sus palabras pronunciadas en Stuttgart y tomó una iniciativa que puede envenenar las estratégicas e interesadas relaciones entre Moscú y Berlín.

En medio del torbellino político en el que está sumido Ucrania, la oficina de Gauck dejó saber que el presidente no asistirá a la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno, que tienen lugar en Sochi, una drástica decisión que tiene como fin criticar las continuas violaciones a los derechos humanos en Rusia, la persecución que sufre la oposición política y también, como una forma para condenar la campaña lanzada por el gobierno ruso contra los homosexuales.

Gauck, que tomo posesión de su cargo en marzo de 2012, aún no ha realizado una visita oficial a Moscú, pero en todo este tiempo, no ha perdido ocasión de criticar el enorme déficit democrático que impera en Rusia y la poco disimulada censura de prensa que impera en ese país. La respuesta de Putin a la franqueza política del mandatario alemán no se hizo esperar y en junio de 2012, el poderoso presidente ruso canceló un encuentro oficial con Gauck.

Aún no está claro cuáles serán las consecuencias que tendrá en las relaciones políticas entre Berlín y Moscú la decisión de Gauck de no asistir a la inauguración de los Juegos, una medida que puede calificarse como una “afrenta” al país anfitrión. Pero la determinación de Gauck fue calificada en medios políticos en Berlín como un nuevo paso en la confrontación en la que está involucrado el gobierno alemán, la Unión Europea y Moscú en el delicado tema de una hipotética integración de Ucrania en la UE.

Cuando todo parecía estar listo para que Ucrania firmara un acuerdo de asociación con la UE, Putin ejerció el poder que le otorga su riqueza energética (gas y petróleo) y boicoteó la firma del acuerdo para fortalecer su sueño de crear una Unión Euroasiática, una especie de imperio ruso que se extendería desde Vladiwostok hasta la frontera oriental con la UE.

La firma del acuerdo fracasó en la última cumbre europea realizada en Vilna, la capital de Lituania, cuando el presidente de Ucrania, Víctor Yanukovich se negó a firmar el documento. “La canciller Merkel fue derrotada por el presidente Vladimir Putin y el ruso venció a los alemanes con un K.O técnico”, señalo la revista Der Spiegel, al revelar que la canciller alemana no se ha dado por vencida y que ha decidido apoyar, junto con sus aliados europeos, la campaña política que lleva a cabo el campeón mundial de boxeo, Vitali Klitschko, en Ucrania.

El boxeador, que mide 2.02 metros, pesa 110 kilos y que es una figura ampliamente conocida en Alemania donde tiene su residencia, desea postularse como candidato a la presidencia de su país, como un político proeuropeo y enemigo del nuevo sueño imperial de Vladimir Putin.

“La puerta para Ucrania permanece abierta”, señaló la canciller alemana en Vilna, sin poder esconder su irritación por el fracaso. Pero Merkel, una mujer acostumbrada a enfrentarse a dificultades de todo tipo, decidió poner en marcha un plan que mezcla nuevamente la política con el deporte para derrotar al poderoso presidente ruso y hacer posible la integración de Ucrania en la UE: llevar a la presidencia a Vitali Klitschko.

La crucial tarea de promover la candidatura del campeón de boxeo de 42 años recayó en la fundación Konrad Adenauer, cercana a la CDU, que recibirá la ayuda del influyente Partido Popular Europeo (PPE), un gremio político que representa a los partidos europeos de centro derecha en el Parlamento Europeo.

En la próxima cumbre europea que tiene lugar este mes en Bruselas, el PPE decidió invitar a Klitschko y la canciller accedió a sostener un encuentro y a posar ante las cámaras con el campeón, un gesto que no pasará desapercibido en Moscú, ni tampoco en Kiev.