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“Una mediación europea sería muy útil para Ucrania”

Ministro de Exteriores con Yushenko y de Desarrollo Económico con Yanukovich, Poroshenko cree que Bruselas puede impulsar la la mejora de las instituciones y economía ucranias

Poroshenko el pasado noviembre en Kiev.
Poroshenko el pasado noviembre en Kiev.

El Gobierno y la oposición de Ucrania aún "no están preparados para el diálogo", pero una mediación europea, "a base de palo y zanahoria", sería "muy útil para fomentarlo", afirma Piotr Poroshenko, que fue ministro de Exteriores con el presidente Víctor Yúshenko y ministro de Desarrollo Económico con el presidente Víctor Yanukóvich. Como diputado independiente en la Rada Suprema (parlamento) Poroshenko desafió el pasado domingo a unos enloquecidos que con una excavadora arrollaban a policías desarmados frente a la sede de la presidencia. Ambicioso y con sentido de Estado, este veterano de la "Revolución Naranja" es también el adinerado propietario de Roshen, la mayor empresa de chocolates de Ucrania, muy castigada por las restricciones comerciales de Rusia.

"Hoy las exigencias del Gobierno y la oposición no se cruzan, pero esto no es un callejón sin salida, sino la fase preparatoria de las conversaciones", afirma Poroshenko en una charla con este periódico. "Al superar el voto de censura, el Gobierno obtuvo una victoria pírrica que ha retrasado las conversaciones. La crisis está en la calle. Cada parte forma su posición. El diálogo debe tener lugar cuando se cumplan las condiciones y creo que la mediación europea sería muy útil", señala.

La oposición exige responsabilidades a los que ordenaron reprimir la manifestación del sábado y la liberación de los ciudadanos que la policía ha detenido por los sucesos del domingo "en lugar de detener a los provocadores que acudieron con balones de gases lacrimógenos, armas, hachas, porras y cuchillos", dice el político, que fue apedreado e insultado cuando trató de pacificar los ánimos en aquella confrontación.

Si la sociedad no escucha ni teme a las autoridades éstas no pueden gobernar

"La base del diálogo puede ser la firma del Tratado de Asociación, ya que de ese modo nadie se sentiría perdedor", afirma Poroshenko. En la historia de mediaciones internacionales en Ucrania, hay un ejemplo de éxito con participación de la UE, la OSCE y Rusia, que en 2004 dio una salida aceptable para los líderes de la revolución Naranja y para el presidente Leonid Kuchma y hay también un ejemplo de fracaso, más reciente, en la misión de Alexandr Kvasnevski, el ex presidente de Polonia para lograr la firma del acuerdo de Asociación. Poroshenko reconoce que esta última mediación fue "ineficaz" aunque subraya que "la culpa no fue de los mediadores".

"En la Revolución Naranja de 2004, la gente salía a la calle por motivos políticos, porque le habían robado la victoria electoral. En víspera de la cumbre de la UE en Vilna salieron gentes de distintas orientaciones políticas que compartían la idea de la integ ración en Europa. Pero la represión policial cambió las reivindicaciones de la plaza, donde suenan hoy diferentes consignas".

La posibilidad de una deriva violenta "es escasa, pero existe", dice. "Los políticos deben mostrar responsabilidad, porque la violencia supondría gran peligro de desintegración de Ucrania, tanto si proviene de la policía o de provocadores, deportistas a sueldo que esgrimen hachas y cuchillos, o responde a alguna tecnología. Cualquier violencia provocará una reacción agresiva. Ahora la plaza está tranquila y escucha a sus líderes, a escritores y a artistas, pero si hay violencia escucharán a los que exhortan a la agresión".

La violencia pondría en peligro la unidad de Ucrania

"El poder está perdiendo legitimidad", dice. "Si la sociedad no escucha ni teme a las autoridades, como sucede en Ucrania, éstas no pueden gobernar, y por eso deben confirmar en las urnas su derecho a gobernar". "En la plaza hay quien pide reformas, quien pide la integración europea y quien pide el cese del presidente", dice. "Los líderes deben determinar cuál es la idea que más consolida", señala Poroshenko.

Rusia sigue vetada a los dulces de Poroshenko, pese a que Roshen ha ido superando las objeciones que Moscú le ha presentado de modo escalonado. Tres días antes de la cumbre de Vilna, dice, los responsables del consumo en Rusia le anunciaron que comenzarían el proceso para la vuelta de sus bombones al mercado ruso, lo que todavía no se ha producido, dice.