Berlín exige a Kiev que dé una respuesta política a las protestas proeuropeas

Alemania sigue abierta a que Ucrania se acoja al acuerdo de asociación con la UE

Varios ciudadanos, ante las barricadas en el acceso a las oficinas del gobierno.
Varios ciudadanos, ante las barricadas en el acceso a las oficinas del gobierno. vasily fedosenko ((reuters))

El portavoz de la cancillería alemana, Steffen Seibert, dijo ayer que las manifestaciones proeuropeas en Ucrania envían “un mensaje muy claro” al presidente de Ucrania, Víctor Yanukóvich, a quien pidió que “sea consciente de lo que le están pidiendo”. Alemania, subrayó, sigue abierta a que Ucrania se acoja al acuerdo de asociación con la Unión Europea que Kiev declinó firmar el pasado viernes en Vilna por presiones de Moscú. Las declaraciones de Seibert elevaban un grado el tono utilizado la semana pasada por la canciller Angela Merkel, que había pedido a Yanukóvich que hiciera “lo posible para proteger la libertad de expresión y el derecho de manifestación”.

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, recogió las declaraciones del portavoz alemán y explicó que Yanúkovich quiere enviar una delegación a Bruselas para renegociar algunos aspectos del acuerdo de asociación que quedó en suspenso en Vilna. La Comisión acepta la cita, pero no aclaró cuándo podría celebrarse.

De visita en Berlín, Barroso se sumaba así a las críticas a Kiev. Las protestas, aseguró en la capital alemana, “son la expresión de que muchos ucranios ven su futuro en Europa y están decepcionados” por la renuncia al acuerdo. Bruselas explicó que Yanukóvich se ha comprometido por teléfono ante Barroso a investigar el uso de la violencia contra los manifestantes por parte de la policía. Dijo también que el resultado de la investigación será público y anunció más esfuerzos para reducir la tensión en el país. Barroso le pidió que se abra al diálogo “con todas las fuerzas políticas” del país.

Tras el rechazo de Ucrania a firmar el acuerdo con Europa, Merkel se refirió al presidente ruso, Vladímir Putin, como “el convidado invisible” a la mesa que compartió en Vilna con Yanukóvich y los demás mandatarios europeos. Cuenta el Frankfurter Allgemeine Zeitung que la conversación de la cena estuvo plagada de argumentos irreconciliables: a las exhortaciones europeas de no alejar a Ucrania del continente, Yanukóvich solo respondía que su país necesita “dinero y gas barato”. Yanukóvich, subrayan en Berlín, rompió su promesa al presidente federal alemán Joachim Gauck al no permitir el viaje a una clínica alemana de la ex primera ministra Yulia Timoshenko, condenada a siete años de cárcel por firmar contratos de importación de gas ruso que, según los jueces, eran demasiado caros.

Aunque el portavoz del Gobierno alemán hizo extensiva su demanda de moderación y calma a los miles de manifestantes que ayer continuaban ocupando edificios públicos en la capital de Ucrania, en el Ejecutivo de Merkel se dicen sobre todo preocupados por “el uso de la violencia contra protestas pacíficas”. El ministro de Exteriores en funciones, Guido Westerwelle, pidió a Kiev que “respete los derechos de reunión y manifestación” y los “defienda de cualquier tipo de coacción o violencia”. El presidente polaco, Bronislaw Komorowski, anunció, por su parte, “nuevas vías” para hablar con Kiev sobre la asociación con Europa.

Mientras tanto, Vladímir Putin dijo durante una visita a Armenia que las protestas en la capital ucrania “recuerdan más a un pogromo que a una revolución”. El mandatario ruso sostuvo que las manifestaciones se organizan desde fuera del país y que “poco tienen que ver con las relaciones entre Ucrania y la Unión Europea”. Según la agencia rusa Interfax, Putin habló de “luchas de poder” ante las elecciones presidenciales de 2015. Putin se encuentra estos días promocionado una zona de libre comercio entre países que formaron parte de la desaparecida Unión Soviética, en la que también participan los regímenes muy poco democráticos de Bielorrusia y Kazajistán. Moscú quiere que Armenia y Ucrania ingresen en este proyecto de Unión Aduanera, que tiene visos de preludiar colaboraciones más estrechas entre los países de la vieja esfera moscovita.

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Todos los participantes europeos en la cumbre de Vilna insisten en que la puerta sigue abierta para Ucrania, pero nadie parece esperar acercamientos drásticos antes de 2015. Merkel instó a Kiev a renunciar a “la mentalidad de o conmigo o con ellos” y añadió: “La guerra fría terminó”.

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