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El SPD promete ser el contrapeso de Merkel en la UE

Los delegados del partido socialdemócrata alemán niegan a la cúpula de la formación el usual apoyo unánime

Sigmar Gabriel, líder del partido socialdemócrata alemán.
Sigmar Gabriel, líder del partido socialdemócrata alemán. REUTERS

Solo el candidato del centroizquierda para presidir la Comisión europea, el presidente del Parlamento Europeo Martin Schulz, logró espabilar el viernes a los 600 delegados que reúne en Leipzig el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) para su Congreso Federal. Schulz apeló a los compañeros de partido asegurando que “los ciudadanos europeos miran al SPD” con la esperanza de que el futuro Gobierno alemán “combine la consolidación presupuestaria —la reducción del déficit público en toda Europa hasta situarlo por deabjo del 3% del PIB— con inversiones en crecimiento y en combatir el paro”. Sin atacar directamente a la canciller de centroderecha Angela Merkel, Schulz postuló a su partido como contrapeso a las políticas europeas de austeridad de los últimos años. Según dijo, esto es lo que esperan los socios de Alemania del futuro Gobierno en Berlín. “No podemos decepcionarles”, remachó.

En la votación más llamativa de la jornada, Schulz logró un excelente 98% de los apoyos como Comisionado para Europa del partido. El resto de los líderes socialdemócratas obtuvieron apoyos mucho más discretos. Los delegados faltaron a la costumbre de los partidos alemanes, que suelen elegir a sus jefes con mayorías de estilo norcoreano.

Schulz pide que Berlín combine la austeridad con el crecimiento

De los otros 9 miembros de la Ejecutiva, solo el novato Thorsten Schäfer-Gümbel logró el jueves acercarse al 90% de los apoyos. La secretaria general Andrea Nahles resultó reelegida con solo el 67% de los votos.

El castigo a los demás líderes despierta inquietud en la directiva, que se comprometió a consultar en diciembre a sus más de 470.000 militantes el resultado de las negociaciones de coalición con los democristianos (CDU) de la canciller Angela Merkel. Si éstas concluyen con éxito, la posibilidad de entrar en una segunda Gran Coalición dirigida por Merkel necesitaría el beneplácito de las bases socialdemócratas.

El Congreso termina hoy, dejando vía libre para que culminen los contactos con el centro derecha. Lejos de cerrar filas con la atribulada Ejecutiva en este proyecto, los delegados expresaron su descontento y debilitaron a su presidente, Sigmar Gabriel, líder del partido desde 2009, ante la canciller.

Los delegados reeligieron a la Ejecutiva con mayorías de castigo, pero no puede descartarse que los militantes sean más duros y cancelen el acuerdo con Merkel. Los democristianos ganaron las elecciones del pasado día 22 con amplia mayoría. Si los militantes del SPD deniegan a Gabriel el permiso para firmar el contrato de coalición, Merkel podría forzar elecciones anticipadas.

Muchos delegados ven con desconfianza los preparativos para la nueva Gran Coalición. Los jefes, en cambio, defienden un pacto dictado por la “necesidad”, que permitirá al partido aplicar una parte de su programa electoral, como establecer un salario mínimo de 8,5 euros la hora.

Si el acuerdo con Merkel es la de arena, Gabriel quiso ofrecer una de cal a los militantes abriéndose a la posibilidad de pactar con el partido La Izquierda (Die Linke) tras las elecciones de 2017. Pero tampoco esta apertura ha surtido efecto entre los delegados, que sancionaron transversalmente a sus líderes. No se libró el liberal, sobrio y funcionarial abogado Olaf Scholz, alcalde-gobernador de Hamburgo con mayoría absoluta. Tampoco la popular Hannelore Kraft, primera ministra en la región industrial de Renania del Norte-Westfalia, revalidó los apoyos que obtuvo en el Congreso Federal de hace dos años.

No está mal en un partido célebre por las decapitaciones en serie de sus líderes. Desde que perdieron las elecciones en 2005, el SPD gobernó cuatro años junto a Merkel y sufrió, en 2009, con Frank Walter Steinmeier como candidato a la cancillería, el peor resultado electoral de su historia.

En los comicios del pasado 22 de septiembre mejoraron hasta el segundo peor resultado. Pese a la serie de victorias regionales obtenidas por el SPD en este período, en Leipzig no se percibe ninguna sensación de éxito. Está por ver si esta es toda la factura que paga la directiva.