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Teherán atribuye el asesinato de un viceministro a un ajuste de cuentas

El ‘número dos’ de Industria no estaba relacionado con el programa nuclear

El asesinato de un viceministro iraní, el domingo por la noche en Teherán, constituye un asunto complejo de explicar. Incluso si al final se prueba que fue un ajuste de cuentas personal, como sugería ayer una fuente policial, se trata de algo sorprendente en un país donde la violencia con armas de fuego es inusual. Aunque ha habido atentados políticos en el pasado, es el primer miembro del Gobierno central asesinado en muchos años. Safdar Rahmatabadi, viceministro de Industria, fue tiroteado dentro de su coche en la plaza de Sabalan, al este de la capital iraní, poco antes de las ocho de la tarde del domingo, según informó la agencia estatal, Irna. Resultó alcanzado en la cabeza y en el pecho por sendas balas.

“Dado que los dos casquillos se encontraron dentro del vehículo, seguramente el agresor estaba en el coche con Rahmatabadi”, señaló un agente citado por Irna. La policía no halló signos de que se hubiera producido una pelea.

Los medios iraníes han informado en las últimas semanas de ataques contra militares y funcionarios en la región de Sistán-Baluchistán, el último de ellos el fiscal provincial. Pero esos atentados suelen estar vinculados con la insurgencia baluchi.

Los medios iraníes han informado en las últimas semanas de ataques contra militares y funcionarios en la región de Sistán-Baluchistán, el último de ellos el fiscal provincial

Rahmatabadi no tenía relación con esas tensiones y tampoco, que se sepa, con el programa nuclear. Cinco científicos asociados con ese proyecto fueron asesinados entre 2007 y 2012. Irán acusó de sus muertes a los enemigos occidentales. EE UU siempre ha negado su implicación; Israel mantiene silencio, como es su costumbre.

“Lo más probable es que la muerte de Rahmatabadi responda a motivos personales y no tenga nada que ver con cuestiones políticas”, declaró un responsable policial, el coronel Alireza Mehrabi, citado por la agencia Mehr.

Tal vez sea cierto, pero no deja de ser extraño en un país en que los incidentes con armas de fuego son infrecuentes. A pesar de sus 15 millones de habitantes, Teherán es una ciudad bastante segura y solo en los últimos años, ante las dificultades económicas, se han empezado a tener noticias de robos en las casas y tirones.

El caso se suma además a la misteriosa muerte a finales de septiembre de un oficial de los Pasdarán o guardianes de la revolución, Mojtaba Ahmadi, en lo que ese cuerpo calificó de un “incidente horrible”, pero negó que fuera un asesinato. Una web informó de que le habían encontrado muerto con un disparo en las proximidades de Karaj, una ciudad dormitorio del noroeste de Teherán.