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Un muerto en un tiroteo en el aeropuerto de Los Ángeles

Dos víctimas siguen en el hospital y el autor está detenido. El suceso obligó a evacuar dos terminales y hay miles de pasajeros afectados El fallecido es Gerardo Hernandez y es el primer miembro de la Administración de Seguridad del Transporte de EE UU en morir en acto de servicio

La policía evacuó ayer viernes la Terminal 2 y 3 del aeropuerto de Los Ángeles, el sexto con más tráfico aéreo de Estados Unidos, después que se produjera un tiroteo en el que un hombre disparó contra la multitud, causando el fallecimiento de un agente de la Administración de Seguridad del Transporte de Estados Unidos (TSA, por sus siglas en inglés) e hiriendo a otras siete personas antes de ser detenido.

"Dos de ellos siguen en el hospital -por lo menos uno es empleado de la TSA- y hubo varios heridos leves. Se han encontrado más de 100 casquillos que podían haber causado una masacre", explicó el alcalde de la ciudad, Eric Garcetti, en rueda de prensa. El incidente ocurrió pasadas las 09.00 hora local (las 17.00, en la España peninsular).

El fallecido es Gerardo Hernandez de 39 años y que recientemente se había mudado desde Montana a Los Ángeles. Hernandez es el primer miembro de la TSA en morir en acto de servicio y era responsable de identificar cualquier actividad sospechosa en el aeropuerto.

El autor, vestido con ropas de camuflaje y que resultó herido en el suceso, fue identificado como Paul Ciancia de 23 años, residente en Los Ángeles y que, según las autoridades, "no tiene ninguna relación con la TSA". "Parece que su objetivo eran los agentes", añadió el FBI. Ciancia llevaba consigo panfletos "antigobierno" y una nota en la que explicaba su intención de matar a trabajadores de esta Agencia y les llamaba "cerdos", según han dicho fuentes oficiales a AP.

La policía confirmó que el tirador actuó en solitario y que el suceso ocurrió "prioritariamente" en la terminal 3, dirigida a los vuelos internacionales: "Sacó un rifle de asalto de su bolsa y empezó a disparar a todo el mundo; llegó al control de seguridad y siguió disparando hasta que fue acorralado por agentes de la TSA". Este personal no va armado aunque las autoridades aeroportuarias aseguran que están preparados para responder "a este tipo de emergencias". Garcetti añadió que la policía del aeropuerto fue la que respondió al tiroteo hiriendo a Ciancia en la pierna y la cabeza.

El suceso también ha afectado a miles de pasajeros. Ayer viernes fueron cancelados o retrasados 1.550 vuelos perjudicando a más de 150.000 personas. Este sábado, el aeropuerto ha comenzado a funcionar con normalidad aunque hay algunas zonas que siguen cerradas por la investigación que se está llevando a cabo sobre el tiroteo.

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“El presidente de EE UU, Barack Obama, nos ha llamado para decirnos que nos apoya en este día horrible y que toda la ayuda que necesitemos, la obtendremos del Gobierno federal. Su apoyo está con todas las víctimas”, agregó el alcalde.

Varios autobuses del aeropuerto recogieron a pasajeros de las pistas de aterrizaje para facilitar la evacuación y otros lo abandonaron por las salidas de la terminal. Varias personas declararon que “se oyeron disparos y todo el mundo se tiró al suelo”. Muchos testigos usaron las maletas como barricadas para protegerse. Nigh Pugh, uno de ellos, aseguró que oyó entre 8 y 10 impactos, según indicó al canal de televisión local NBCLA. Otros elevan el número a 12.

Robert Pérez, otro de los testigos, estaba durmiendo en la terminal cuando se despertó de repente por los disparos y empezó el caos, según explicó a la televisión local KCAL. El columnista de deportes de la Fox, Bill Reiter, se encontraba en el aeropuerto durante el altercado. “Después de los disparos, la gente empezó a saltar una sobre otra, tiraron las sillas y se empujaban para salir. Caos y miedo”, escribió en su cuenta de Twitter.

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Sobre la firma

Carolina García
La coordinadora y redactora de Mamas & Papas está especializada en temas de crianza, salud y psicología, y ha desarrollado la mayor parte de su carrera en EL PAÍS. Es autora de 'Más amor y menos química' (Aguilar) y 'Sesenta y tantos' (Ediciones CEAC). Es licenciada en Psicología, Máster en Psicooncología y Máster en Periodismo de EL PAÍS.

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