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Una donación de los propietarios de BMW a la CDU desata la polémica

La donación de 700.000 euros ha desatado un debate sobre la regulación de los donativos

Angela Merkel, en la factoría de BMW en Leipzig.
Angela Merkel, en la factoría de BMW en Leipzig. AP

La donación de casi 700.000 euros a la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de la canciller Angela Merkel por parte de la familia propietaria del gigante automovilístico BMW ha desatado un debate sobre la regulación de los donativos a los partidos políticos alemanes. Los Verdes proponen que solo puedan ingresar dádivas de 100.000 euros por donante cada año, así como la prohibición de las donaciones corporativas. Ese mismo techo propone el socialdemócrata SPD, ahora en negociaciones con Merkel para formar la coalición que gobernará Alemania en los próximos cuatro años.

El segundo del Grupo parlamentario socialdemócrata, Ulrich Kelber (SPD), pide a la CDU que devuelva el dinero recién donado por los Quandt. La matriarca de BMW Johanna Quandt y sus hijos, Stefan Quandt y Susanne Klatten, entregaron a los de Merkel sendos regalos de 230.000 euros. Entre los tres controlan casi la mitad de las acciones de la compañía bávara de automóviles. La fecha de registro del donativo fue el 9 de octubre, dos semanas después de las elecciones generales que Merkel ganó con amplia mayoría.

SPD, Los Verdes y el partido La Izquierda (Die Linke) han destacado que el generoso regalo llegó cuando Merkel y su ministro de Medio Ambiente, el también democristiano Peter Altmeier, se preparaban para bloquear en Luxemburgo la ley que deber reducir el techo de emisiones de dióxido de carbono (CO2) en los turismos fabricados a partir de 2020. La norma habría supuesto un quebradero de cabeza para aquellas automotrices alemanas que, como BMW, Porsche o Mercedes, se especializan en coches de gama alta. Alemania viene retrasando la reducción de emisiones desde hace casi 5 años. La última vez, el lunes pasado.

La generosa donación del clan propietario de BMW tenía precedentes: tras la victoria electoral anterior de Merkel, en 2009, entregaron a la CDU 150.000 euros cada uno. Según uno de sus portavoces, el obsequio de 2013 es “un reconocimiento por el éxito de la canciller en la superación de la crisis del euro”.

La familia explicó al Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ) que la decisión de donar el dinero estaba tomada desde la pasada primavera. Esperaron hasta octubre, dicen, para evitar la impresión de que los tres magnates, que cuentan por separado entre las 10 personas más ricas de Alemania, trataban de influir en el resultado de las elecciones. Tanto la familia como la CDU han rechazado cualquier relación entre el donativo y las posiciones alemanas en la negociación sobre emisiones en Bruselas. La automotriz sigue siendo el buque insignia de las prestigiosas industrias alemanas. Emplea a 750.000 personas en el país y exporta sus productos con enorme éxito en todo el mundo.

La organización no gubernamental Transparency International pide al presidente federal Joachim Gauck que reaccione ante la controversia y proponga una regulación más estricta de las donaciones a los partitivos políticos. La también ONG LobbyControl solicita, como Transparency International, que estos donativos se limiten a 50.000 euros por persona y año.